Era casi rutina. Allison llegaba temprano de la oficina y Bill dejaba de arreglar su jardín para dedicarse a su mundo de mujeres. Casi rutinario, pero sentían que el verano se les escapaba y disfrutaban cada oportunidad. Él solía ducharse, dentro o junto a la piscina, pero algunas veces, cuando estaba sudado y polvoriento, Allison quería que la penetrara así. Duro y rápido, manchando su blusa, ropa interior y piel con su suciedad y sudor. Follando hasta que ella estuviera tan sudada como él. A veces sus relaciones sexuales iban en una sola dirección, y sólo uno de ellos le daba placer al otro. Eso fue lo que Bill planeó una tarde al final de su romance con la diferencia de edad. Cuando ella llegó a casa, él estaba duchado y con ropa limpia que había traído de casa. Pantalones caqui y un

