Somalia / África. Natasha. Bajo el periódico con el cólera apoderandose de mis ojos chispeantes, coño, ya estoy hastiada de que la Sekhmet sea la maldita protagonista de los encabezados de la OCC. Es una saboteadora que no hace más que joderme la vida. Nadie la conoce como mercenaria, armera, narco, nada. Solamente es una estúpida a la que le gusta tocarme los cojones. Rompo las páginas del periódico mientras me haraño el cabello, había pasado demasiado tiempo desde mi último ataque de ira. El pecho me sube y baja con una vehemencia inefable, agarro un tabaco del chifonier y lo enciendo, haciendo que se deshaga la mitad de una sola calada. Me siento en el borde de la cama matrimonial con un tic nervioso en los labios que se me mueven a todos lados, a la par de mi naríz. Llevaba una ma

