CAPÍTULO VEINTISÉIS Avanzaban rápidamente después de la taberna y Sofía miraba tras ellas cada cierto tiempo para asegurarse de que nadie las seguía tras encontrar la valentía al fondo de una jarra de cerveza. Pero no había ninguna señal de que nadie los siguiera. Tal vez habían decidido que el joven de la taberna merecía cualquier cosa que le hubiera pasado. Sofía imaginaba que lo más probable era que, sencillamente, no querían arriesgarse a tener problemas. Ella no tenía ninguna ilusión sobre qué clase de mundo era este. Por su experiencia, a la gente le importaba mucho menos la justicia que lo que lo hacía su propia seguridad. ¿Qué indicaba esto de que fuera un lugar tan cruel? Sofía no podía evitar preguntarse si era el resultado de las guerras, o el tipo de ejemplo que la corte rea

