El lugar estaba concurrido de gente. Todas las personas presentes lucían sus mejores trajes de gala o los vestidos más hermosos que jamás había visto. Yo caminaba lentamente mientras saludaba con una sonrisa o una inclinación de cabeza a las personas que conocía. Junto a mí, Mcboy tenía una cara de pocos amigos. Algo molesto por su actitud, me giré con ligereza a su dirección y le dije casi en un susurro: – Si ibas a estar con esa cara, mejor no hubieras venido. – Vine porque quise. – Rodé los ojos mientras pensaba que tal vez Mcboy era una especie de masoquista. Estábamos cerca de la entrada de la sala en donde se presentaría la nueva película que había grabado y por la cual me encontraba en ese lugar vestido de traje. Nos detuvimos durante un rato y algunas personas se nos acercaron

