Me pasé casi todo el día del domingo durmiendo. Me desperté a las cuatro de la tarde y para mi poca buena suerte que me quedaba, Mcboy no estaba. Así que me animé un poco más y me propuse a la tarea de arreglar mis cosas y alegrar un poco el lugar. Empezaría por mi habitación, pegaría algunos posters que me había llevado de mi otro cuarto y luego iría a alguna tiendecita a comprar cosas bonitas para que el departamento no se viera tan muerto. Habiendo terminado con mi habitación, tomé un baño y me hice algo de comer. La despensa estaba casi vacía y no pude satisfacer mi hambre del todo. Después de dejar todo limpio y en su lugar, me cambié para salir y dar unas vueltecillas por ahí. Vivíamos en un lugar tan lujoso que me preguntaba si habría una parada para el autobús cerca. Pero justo e

