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299 Palabras

Desde la ventanilla del coche, podía observar como el paisaje cambiaba de entorno urbano a residencias que costaban un ojo de la cara. Fruncí el ceño creyendo que Mcboy tenía que tomar esa ruta para llegar al departamento en el que íbamos a vivir, pero cuando vi que entraba al estacionamiento de uno de esos lugares de lujo deje de creer que nada era imposible. El trayecto había sido en un silencio insoportable y realmente incómodo. Macboy había pasado a mi casa a las nueve en punto y mamá y papá habían tardado horas despidiéndose de mí. Los muy malditos me habían vendido y ahora estaban preocupados. Hay que joderse. Bajamos del coche y saqué mis maletas de la cajuela. Trate de no dañar nada, puesto que el coche olía a dinero y quería evitar tener problemas con Mcboy. Solo llevaba tres ma

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