Como si la salida de aquella mansión no hubiera sido lo suficientemente dolorosa, el rechazo de la productora sumó pesar a los ojos de Josie que no podían dejar de llorar. ¿Cómo había pensado que aquella locura no iba a terminar bien? Lo sabía, se había convencido de que aquello era solo un trabajo y que un hombre como Emanuel nunca iba a fijarse en ella. ¿Por qué se había dejado llevar entonces? ¿Por qué se había entregado con tanta confianza? ¿por qué se había enamorado de él? Ahora se encontraba en el penoso lugar de la única que lo hacía, le había declarado su verdad, sus sentimientos con el corazón desbocado, sin pensar en la humillación que la falta de respuesta dejaba a su paso. Le había dicho que lo eligiría mil veces y él se había ido corriendo en busca de otra, de una a quien

