La llegada de Santi y Alma supuso un nuevo desafío para la pareja de recién casados. Solían moverse con libertad, besándose sin pensar donde se encontraban, haciendo bromas a veces provocativas que derivaban en un nuevo encuentro que los deja carentes de ropa y energía. Y así dormían, sin necesidad de vestirse, así comían, con la misma ropa cada día, con la música a alto volumen y los bailes improvisados sobre el césped, en la galería o en la misma alcoba. Pero ahora todo se había vuelto raro. Como si fuera una antesala de lo que regresar al mundo real podía significar, Emanuel se había puesto distante. Al principio, Josie había creído que era por su amiga. Sabía que aún tenía sus dudas con respecto al rumbo que había tomado aquella relación. Por eso se había acercado para hablarle en v

