Zoe Salí corriendo, no podía más, saber que el hombre que vi cómo padre, no era precisamente un sacerdote, hizo que algo dentro de mi se resolviera. Algo que nunca había sentido, tal vez era culpa, si, una culpa que me quite de encima, y más al saber que mis sentimientos por él cada vez son más grandes. Todo lo que Max me dijo hizo que me sintiera amada, deseada, pero se que soy una ilusa, y lo que mi corazón pide es solo una ilusión, quería llorar, eran sentimientos encontrados, que no yo misma podía describir. Por ello es mejor irme, no puedo seguir aquí, y menos cerca de él, en estos momentos es mejor poner distancia. Caminé por el largo pasillo hasta mi habitación, solo que varios hombres armados llamaron mi atención, miré fijamente a uno de ellos y es el mismo que estaba pintando

