John, había llegado a la ubicación enviada desde el móvil de Elena. Aquel sitio era lúgubre. No había personas, ni animales en el lugar, era un sitio como sacado de una película de terror. Las luciérnagas iluminaban el lugar por donde este iba pasando. Miró el carro de Elena estaba vacío y se maldijo. Sabía lo testaruda que era ella. No obedecía a nadie, por eso el padre de Jeff estaba encantado con ella, le recordaba a él y su juventud. —Mierda—musitó al entrar a la casa y sentir el aroma de la sangre de ella en el piso. No entendía porque la gente de esos lugares amaba tener un sótano en las casas. A él eso le parecía aterrador. No era miedoso, pero eso no le gustaba del todo. Bajó hasta ahí, una rata se le cruzó entre los pies, tuvo que guardar la compostura, pues estaba en una misi

