Habían despertado a todos los invitados un poco antes del amanecer, para que después del desayuno, esperaran en la sala especial del anfitrión. Al ser todos caballeros, encontrándose en un ambiente totalmente relajado, el consumo de alcohol no era mal visto a tan temprana hora del día. Libertades que Edwin sabía aprovechar a la perfección. -No deberías estar bebiendo tanto – Edmundo le dijo con cautela. -Edmundo, nuestra madre murió hace ya bastantes años – le dio una mirada molesta ante la reprimenda. -Eres imposible, Edwin – decidió dejarlo solo, no había amanecido para nada de humor como para estar cuidándolo. Edmundo se paseó un poco por el salón, escuchando algunas conversaciones de política y ciencias, hasta que el vizconde de Townshend lo abordó. -¿Me permite una palabra duque?

