La nobleza llegó cabalgando a gran velocidad, Eduardo iba al frente del grupo cuando notaron a Edwin absorto, con su mirada en el horizonte sin motivo aparente. No era un secreto, que las constantes borracheras de su hermano se estaban convirtiendo en un mal ejemplo para la corona, en especial cuando actuaba de esa forma inestable y ausente. Eduardo escuchó los susurros detrás de él, provocando que su molestia se disparara en un segundo. Se bajó del caballo y caminó con firmeza hacia Edwin. -¿Qué haces aquí? –Preguntó entre dientes, sin disimular su enojo. -¿Dónde está tu caballo? – Percibió el olor a alcohol al metro de distancia que estaba de él. - Guillermo… - habló con calma, abstraído en el suceso ocurrido. -¿Qué? – Eduardo no comprendió. - Guillermo se cayó del caballo – le dijo

