La joven por su parte, había estado pensando en las palabras de su padrastro cuando observaron a los caballos, y la indirecta que le había dirigido, que evidenciaba intenciones algo morbosas del mismo. Se sentía inquieta pensando en ello, cuando decidió echarse sobre uno de los sofás. Intentó acurrucarse en el sofá para leer el libro que se había traído, recostándose y recogiéndose un poco la falda, lo que motivó que dejara a la vista del padrastro gran parte de sus hermosos muslos. Aquellas palabras, no se disipaban de su cabeza, y tampoco le dejaban concentrarse en la lectura. Sabía que, en ocasiones, había calentado a la pareja de su madre, sentándose en su regazo, y que ello le había producido agitación, percibiendo como su pene se había endurecido bajo sus nalguitas. Se sentía inquiet

