INTENSA NOCHE CON PURA Jandro abrió la puerta con un paño en una mano y una sonrisa en los labios. Pura apareció en el umbral con una bolsa de tela donde asomaban un par de pimientos rojos y una botella de buen vino pero de precio aceptable. —¿Seguro que quieres cocinar tú? —preguntó ella entrando, sabiendo ya la respuesta. —Compartir los fogones es como compartir secretos —dijo él mientras volvía a la cocina. — ¿Y tu hijo? — Se ha quedado viendo la tele en su dormitorio. Pronto se dormirá. La cocina del apartamento no era amplia, pero tenía el encanto de lo sencillo y lo bien dispuesto. Había una ventana abierta al atardecer y los utensilios colgados en orden. Jandro había dispuesto los ingredientes en la encimera y las dos copas ya estaban medio llenas. Pura dejó la bolsa sobre la

