William Mc Douglas Dieciséis horas lleva dormida y yo mirándola. No sé si ella pretende que no me duelan las cosas o no se cree nada de lo que le digo pero necesito que se despierte. Que no se canse de luchar, que defienda a nuestro hijo que solo cuenta con ella para hacerlo. No puedo entender que ha pasado pero espero no ver nunca un final así para nosotros, juntos...no quiero que perdamos nada y menos a nuestro bebé. Ella no puede verme pero me recuesto en su brazo inerte jugando con sus dedos entre los míos mientras le beso los nudillos uno por uno. Sé que le cuesta llevarse bien con mi vida pero es que quiero que se vuelva completamente ella. He descubierto en Naia un sentimiento que nunca había experimentado y estoy dispuesto a afrontar lo que venga con tal de poder seguir afer

