William Mc Douglas El destino se ríe de mi. Tiene que ser eso. Pero no se ríe, no...se parte de la risa a mi costa. He estado encadenado a un matrimonio en decadencia durante años. Ligado a una mujer que no amaba por la retorcida razón de que es una persona maravillosa que hasta que la encontré en la cama con su hermano de crianza, no me dió motivos para nada que no fuera pensar lo mejor de ella. Siempre estuve a su lado a pesar de que aparentemente no podía tener hijos pero ahora, cuando encuentro a una mujer que me hace amarla desesperadamente, que consigue que no pase un solo segundo en el que no piense en ella, se queda embarazada de una noche de despecho y al borde de la muerte otra vez, por segunda vez se repite mi historia como un mal déjà vû, empeorado además. Mientras conduzc

