Capitulo 1

1180 Palabras
Capitulo 1. La alarma suena haciendo que me siente de golpe en la cama, 5 de la mañana, sin pensarlo mucho la apago y voy directo al baño, me cepillo los dientes lavo mi cara y coloco algunas cremas me pongo un cojunt9 deportivo, salgo de la habitación y veo por la ventana la ciudad vivía en un buen edificio ya que compartía renta con dos chicas mas, todas trabajábamos casi nunca estábamos manteníamos todo en orden y casi no nos veíamos, era perfecto. Tomo una botella de agua y salgo en dirección del ascensor bajo hasta el gimnasio al entrar el lugar estaba vacío, eso era lo que me gustaba de entrenar a esta hora, sin dudarlo comienzo a calentar y luego con mi rutina, cuando llevo 30 minutos en la caminadora siento mucho calor asi que quito mi chaqueta quedando solo en el pequeño short ajustado y un top que havia que se me marcará todo, no me importo, estaba sola. Seguí en lo mio hice un poco de peso y cuando estaba por terminar la puerta sonó siendo abierta estaba de espalda asi que no vi quien era hasta que me gire y me encontré con un hombre concentrado en su celular, alto musculoso, guapo para que negarlo sus ojos azules como el cielo y su cabello de un n***o azabache, tendría unos 30 años, y sin duda era todo un monumento para la vista. -Buenos dias señor Fernández- digo de manera rapida y el alza la mirada del teléfono, me ve de arriba a abajo y es cuando caigo en cuenta de como me encontrába. -Buenos dias Rosario, no sabia que vivías aqui- menciona sin quitar la mirada del escote que dejaba ver mis senos. -Si, me mude hace poco... yo tampoco sabia que ustedes vivían aqui- el asiente y sigue viendo su celular por lo que capto que no quiere hablar- que tenga un buen dia. Salgo de la estancia de manera rapida, me dirijo al apartamento viendo la hora en el reloj tenia tiempo para ducharme arreglarme y comprarme un cafe de camino al trabajo, el agua caliente relaja mis músculos, el señor Fernandez se mete en mis pensamientos es un hombre tan guapo perfecto diría yo, es inteligente y ama a su esposa, jamas he escuchado que se peleen o que el le haya salido con una patada o un mal comentario siempre esta para ella, y mi jefa, mi jefa es simplemente ella, la típica mujer que cree que no depende de un hombre. Me coloco el uniforme de la empresa y trato de fingir una sonrisa no me gustaba pero no había nada que hacer, al salir de la habitación ya arreglada me encuentro con una de mis compañeras Laila, la cual aun esta en pijama, es una rubia alta de buen cuerpo y bonita cara, trabaja de modelo tiene una vida activa y muchos viajes por lo cual casi nunca esta. -Buenos dias Rosa- me saluda con una sonrisa y le devuelvo el gesto. -Que tengas bonito dia- murmullos mienstras camino a la salida sin ver atrás. En la puerta del edificio ya esta Alvaro esperándome jamas le dije que viniera pero el solo dio por hecho que necesitaba que alguien me acompañará todos los dias al trabajo, Alvaro era mi novio, si asi se le podia decir, cumplía con todo lo que hacía un novio pero jamas lo habia pedido y yo tampoco queria que fuera asi, sentía que el no era lo que yo buscaba pero estaba bien para pasar el rato. -Hola corazón- sonríe y deja un pequeño beso en mis labios- como amaneciste hoy? -Hola amor, todos bien- sonrió y el toma mi mano- no tienes que venir todos los dias. -Pero quiero hacerlo- me corta y niego. -Alvaro dejas el carro en la oficina y caminas acá solo para acompañarme- digo como si lo que hace fuera lo más tontos y el se encoje de hombros. -No quieres ir en carro, dices que te gusta caminar, asi que esto es lo minimo que puedo hacer tu te mereces todo Rosa- sus palabras volverían loca a cualquier mujer pero yo solo pude sonreir incomoda, porque estaba segura que no era la mujer a la que el debía darle todo. -Olvidalo si, mejor cómprame un café. Alvaro era guapo eso no lo podia negar, un poco más alto que yo, rubio de ojos mieles, iba por lo menos dos veces a la semana al gimnasio por lo que tenia buena figura, sus dientes eran perfectos y siempre estaba bien arreglado y olía bien, no podia quejarme, el era genial, el problema era yo, que no sabia que era lo que queria pero estaba segura que el no lo era. El edificio era grande Alvaro se quedo en su piso dos mas abajo del mio, el estaba en marketing y yo en finanzas, eso era lo mio los números, aun no todos habían llegado asi que me dirijo hacia mi oficina la cual era una antesala a la de mi jefa, no tenia micha privacidad pero era mejor que los cubículos de afuera. Era la secretaria de la Directora financiera de Wattson enterprises, era el cargo que soñé toda mi vida? La verdad no pero ganaba bien hacia lo que me gustaba y aun estaba joven podia seguir avanzando. 30 minutos despues de mi llegaba cuando ya estaba sentada organizando todo lo que teniamos para hoy la puerta se abrió para anunciar la llegada de mi jefa una mujer de unos 30 años alta con el cabello entre rubio y canas grises, su cara era perfilada y delicada era flaca pero con una figura muy elegante, usaba unos de sus trajes monocromáticos y apenas si me vio cuando entró, estaba concentrada en su celular y luego soltó una risita. -Buenos dias señora Fernández, ya en su mesa esta el itinerario para hoy, y en el correo los reportes de esta semana- digo levantándome de mi asiento y abriéndole la puerta de su oficina. -Buenos dias Rosa, me comentó mi esposo que te vio en el gimnasio hoy- menciona de manera despreocupada viéndome de arriba a abajo- no sabia que entrenabas... o que vivieras en el mismo lugar que yo. -Si señora me mude hace solo 3 meses, tampoco sabia que ustedes vivían en ese lugar- ella asiente y se sienta en su silla. -Como lograste comprarlo? Son caros- su mirada de desprecio hace que me remueva en mi lugar, no entiendo como podia ser tan desagradable. -No compre señora, estoy pagando renta- menciono en voz baja porque la conversación ya no me gusta. -No es mejor ahorrar y comprarse algo propio o simplemente invertir- me habla como si fuera una niña que no sabia que hacer con su dinero y necesitaba ser guiada. -Si señora, pero tengo compañeras de piso, asi que no pago tanto, si me disculpa volveré al trabajo- digo y de manera rapida salgo de la oficina no sabia como a una persona tan pedante como ella le podia ir tan bien en la vida.
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