SAM Esperé a que bajara mientras mi mente trataba de verme normal y no mostrar mi falta de sueño. Pero al verla mi corazón palpito de repente, su cabello castaño, sus ojos enormes y azules me dejaron petrificado por un momento. Era idéntica por el amor de Dios. Se acercó algo tímida y yo le sonreí. — Hola —la saludé. — Viniste, viniste! —dijo emocionada y corrió a mi. La cargué en mis brazos y me abrazó fuerte- ¿podemos pasear en tu auto? -preguntó con una sonrisa maliciosa. — ¿Te gusta mi auto? —le pregunté emocionado. — Si, lo vi cuando entraste es lindo ,es muy rápido también ¿verdad? —sus ojos irradiaban tanta emoción que me contagió de ella. — Si es rápido ¿de verdad quieres pasear en él, no te asusta? —le pregunté serio y ella sonrió. — Soy valiente, igual que tú —dijo segur

