Capítulo 19

1251 Palabras
SARAH — Que bueno volver a verte Sebastián, después de todo lo que pasó —remarcó mi madre miéntras comíamos, aunque me alegraba tener nuevamente su compañía, algo no me convencía del todo y por esa razón, me veía distraída y cabizbaja. — Tampoco yo, el señor Whirlan me ofreció un puesto de guardia de seguridad en varios de sus edificios... —comenzó a contar tranquilo. — Su nombre es Sam, no señor Whirlan —dije sin pensar viendo la comida, al mirarlos ambos me vieron extraño— perdón, continúa —le dije a Sebastián quien se vio serio. — Sarah me comentó que tienes un perro —mi madre cambió de repente el ambiente y eso me relajó. — Si se llama Thor es doberman —comenzó nuevamente a hablar con tranquilidad y eso me incómodo un poco. Sabía que estaban aparentando, en especial mi madre, ella fue una gran compañera de vida, siempre se esforzaba por cuidarme física y emocional, una buena madre y casi nunca e valorado eso. Después de ese incómodo momento traté de controlar mis emociones. — ¿Haz recorrido un poco la ciudad? —le pregunté bebiendo un poco de agua. — No, esperaba que alguna de ustedes me llevara —respondió con una sonrisa. — Lo siento, yo tengo que trabajar, perdí mucho tiempo valioso —habló mi madre apresurada. — Supongo que yo te llevaré —solté fingiendo una sonrisa. — No pareces muy emocionada —comentó con cierta burla. — Creo que eres una buena excusa para salir de paseo, además de que perdí muchas cosas en ese incendio y no tuve tiempo de repomerlas —solté com una pequeña sonrisa, queriendo ser más directa. — Me alegro de serlo en ese caso —dijo con una sonrisa la cual me contagió. — ¿De verdad estás listo para salir de compras conmigo? —le pregunté seria y mi madre rió, él la observó buscando respuesta hacía su reacción pero ella solo trató de no hacerlo. — ¿Qué tan malo puede ser? —preguntó más bien a mi madre. — Soy muy paciente con eso, tengo unos requisito que las prendas deben cumplir, tiene que hacerme sentir bonita, sexi pero no atrevida, elegante pero no demasiado, siempre hay que estar cómodos es algo que usamos todos los días y todo el día —conté y él se sorprendió. — Maldición yo solo compro lo que me quepa —dijo él que causó nuestras risas— bueno si es así, no tengo problemas de acompañarte, también saldría ganando —dijo bebiendo un sorbo de vino— conoceré lugares —contó emocionado. — Deberían ir a la playa, unos días allá le vendrán bien, pueden alquilar una casa o un cabaña, es grandiosa y relajante —sugirió mi madre, mis ojos la miraron con algo de nostalgia, la casa en la playa, aquel lugar marcó en mi vida muchas cosas. — No tengo dinero para eso —solté jugando con los cubiertos. — Yo pago no te preocupes —dijo Sebastián de repente lo que me hizo mirarlo. Él se vio alegre pero la verdad era de que no quería convivir con nadie, extrañaba mi independencia y también mi tiempo a solas. — ¿De verdad? No quisiera que gastaras en eso, tal vez podamos ir un día pero eso de alquilar la casa, creo que es demasiado —me negué y Sebatían captó la indirecta, cambiando un poco su cara. — Bueno, estaré aquí, algún día podremos ir —soltó despreocupado. Luego de eso salimos en mi carro junto a Sebastián, necesitaba comprar algunas cremas y cosas personales, así que mi primera parada fue una farmacia. — ¿Qué te parece la ciudad hasta ahora? —le pregunté miéntras recorrimos el local. — Bella y lo más grandioso es que aún hay muchas cosas por ver —comentó de buen humor. — Me alegro que te guste —dije sin ganas al salir fuimos a un centro comercial donde recorrimos varias tiendas. Al volver a casa ya eran casi las siente de la tarde, a pesar de que no estaba de ánimos Sebastián siempre buscó hacerme sonreí. Allí me encontré a mi madre y a Matt sentados en el sillón. — Buenas noches —nos saludó él, noté en sus manos que traía varios papeles. — Buenas noches —lo saludé seria. — Necesito hablar contigo a solas —me dijo de la misma forma. Miré a mi madre y ella asintió yéndose junto a Sebastián a la cocina. — ¿Qué necesitas Matt? —hablé dura de brazos cruzados. — Solo vine a traerte éstos papeles —dijo entregandome la carpeta que tenía. Lo observé y noté que había un contrato de compra y venta. Comprendí al ver el nombre de la editorial en la que trabajé. — ¿Qué es ésto? —pregunté tranquila. — Serás la nueva directora y dueña de una editorial, bueno ya la conoces, trabajaste allí, debes firmar aquí... —dijo guiándose en el papel pero yo lo guarde de inmediato y le devolví. — Dile a Sam que no puedo aceptarlo —le dije y el los toma con tristeza. — Dijo que dirías eso, bueno el contrato es el siguiente, tienes hasta el miércoles para tomar esa desicion, si lo quieres debes firmar y presentarte ese día en la editorial con los papeles, sino es así, la editorial será cerrada cuando su actual directo se retire, así que todos sus empleado serán despedidos y el edificio vendido para poder pagar esos despidos, porque su única directora y dueña no se presentó —terminó por extenderme nuevamente los papeles. Lo observé con los ojos húmedos. — ¿Tú estás de acuerdo en ésto? Matt —pregunté con la mandíbula apretada. — Es desicion tuya Sarah —dijo por lo cual sonreí con ironía. — ¿Cuál desicion Matt? No vez que me puso entre la espada y la pared, me manipuló para aceptarlo porque sabe que no puedo dejar que esas pobres personas se queden sin empleos —estalle gritándole, él suspiró. — Hay una nota en los pepeles, deberías leerlo —dijo dejándolo sobre en sillón— yo solo vine a traerlo —se justificó. — Lo siento Matt, pero estoy cansada de que haga cosas a mis espaldas y con ésto es suficiente —solté tratando de respirar, fui a los pepeles y busqué la nota hasta encontrarla— ten, no necesito leer ninguna nota —él se negó y entonces en un impulso la rompí a la mitad. — Está bien que estés enfadada con él, pero créeme que lo hizo por amor y ésta es única forma de demostrarlo que conoce —dijo Matt antes de irse. Me dejé caer en el sofá y mis lágrimas comenzaron a brotar con intensidad, mi madre apareció y trató de consolarme. No podía soportar una vez más su forma de controlar el mundo, siempre presionando y manipulado, me dolía ser parte de eso también, a mi que lo único que eh echo fue amarlo y cuidarlo, ser su compañera y leal amante, no soportaba la idea de ser un peón en su vida. Después de eso solo fui a mi habitación, a encerrarme y sufrir en silencio por el trago amargo que era pasar por eso. Incluso podía decir que Sam había pasado todos sus límites a pesar de justificarse, el amor no es manipular, así que su razón no era válida para mi.
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