Pijamada

1530 Palabras
P.O.V. Meredy  Ya eran las cinco de la tarde, faltaba una hora para que llegarán sus amiguitas. Bufe, todo lo que tenía que hacer para que mi hermana me perdonara, pero lo que no entendía es porque quiere que yo vaya si cada vez que hacían sus piamadas ella nunca me dice nada. -Mer... - llamo mi hermana al otro lado de la puerta. - que – respondí de mala gana, no tenía ganas de jugar. - ¿ya estas lista?, dos chicas van a dormir en tu cuarto – informo entrando a mi habitación. Me incorpore de mi cama y fruncí el ceño. - ¿que has dicho?– pregunte un poco asombrada, aquello no lo iba hacer, eran completas desconocidas para mi - ni las conozco – - van a ser las que mejor te caigan – explicó. Rodé los ojos. No tenía opción. - esta bien, ¿cuantas van a venir?– pregunte cruzándome de brazos. - solo vamos a ser 10 – dijo encogiéndose de hombros. - entonces van a ser mas por cuarto – dije al sacar mis cálculos, mi cuarto iba parecer un hotel. - no, las demás se duermen en la sala – dijo con simpleza. Y si, asi era mi hermana. - bueno si tu quieres – dije. - arregla tu cuarto – dijo alejándose, miré alrededor de mi habitación, buscando algo que estuviera desordenado, pero no encontré nada. Todo estaba absolutamente en su lugar. Claro, olvidando mis novelas que leí ayer. Mi cuarto era de color lila, las paredes tenían posters de Abraham Mateo -mi cantante favorito- en la cómoda estaban más fotos de Abraham Mateo y una que otra mía, después de ellos venía lo típico: un armario, escritorio, cómodas y mi amada cama. Mi estilo era más vintage, en cambio, el de mi hermana es como que Tumblr. Lo tenía todo. Mi cuarto y el de mi hermana eran completamente diferentes, ella no era Abrahamer era Belieber, tenía posters por todo lado. Aparte de eso, su cuarto era verde jade, pero claro... bueno yo me entiendo, era un verde jade un poco más claro. En lo demás nuestras habitaciones eran igual a excepción que en una de sus cómodas tenía una foto con Zack, ellos si se amaban, aunque, no estaba tan enterada de lo que sucedía en su relación porque desde lo que pasó con Zayn, ella ya no me hablaba mucho de cómo iba su relación, no le he dicho nada porque yo también entendíael motivo, pero igual me sentía un poco mal. Me levante de mi cama y empece a ordenar los libros que estaban regados al lado de mis pequeños silloncitos lila, ayer habia terminado de leer "After", me habia demorado cuatro meses para leer todos los libros y, bueno, ahora los tenía por todo lugar. Sonó el timbre, Sam me gritó para que bajara, me coloque una sudadera y sin más cerré la puerta de mi cuarto y baje las escaleras. Lo que estaba por hacer era algo nuevo para mi... pero tenía que intentarlo. -hola- saludé una chica de mechitas rubias, la había visto hace un par de meses, pero no me acordaba muy bien su nombre. - hola – le sonreí. - hoy armamos la fiesta – otra chica de cabello n***o entro y así sucesivamente fueron entrando las demás chicas. Iba ser una noche muy larga. ~•~ Ya me estaba aburriendo de estar allí, se suponía que era una piamada y las piamadas son para dormir... ¿verdad? Pues aquella piamada estaba siendo muy diferente; ellas se habían puesto a tomar o algo así mientras jugaban verdad o reto. -tu turno – me dijo la de pelo n***o, me había dicho su nombre, pero no me acordaba – ¿verdad o desafío? – todo el rato estaba diciendo verdad porque no tenia ganas de hacer alguno de sus estúpidos retos. - es... - y justo antes que pudiera terminar el timbre de la casa sonó.– yo voy – me pare lo mas rápido que pude y fui corriendo a la puerta. - ¿si? – abrí la puerta sin darme cuenta quienes estaban allí. Levanté la mirada y ... ¡Mierda! Estaban todos los chicos más sexys de todo el colegio. - hola, Mer – me saludo uno moviendo su cabello como si de un modelo se tratara. Me sonroje. – ¿nos dejas pasar? – pregunto. Y aquello fue lo que me hizo sonrojar más, al darme cuenta que todo mi cuerpo estaba tapando la puerta. - cla...ro – ¡mierda, mierda! ¿porque acababa de tartamudear? Ellos eran solo chicos... ¿Verdad? Solo chicos candentemente sexys. El primero que entro era uno de ojos mieles, cabello rubio... era hermoso; el segundo que entro era de cabello n***o y ojos azules, una sonrisa que derretía a cualquiera; el tercero tenia los ojos grises y sin quitarle la camiseta sabía que tenia un buen físico; el cuarto era Zack que me saludó con una sonrisa y el último era... Jack. Si dije que era guapo ahora me retractaba, Jack era completamente perfecto. -hola –me saludo– me llamo Jack. - soy Meredy – sonreí. Me tendió su mano, pero algo me impidio que lo hiciera porque la otra pedía a gritos que besara sus labios ¡Concentración Meredy! Diré su mejilla. - al fin llegaron – grito la pelinegra mientras empezaba a abrazar al chico de ojos grises. - bueno chicos estábamos jugando... pero ya se nos quitaron las ganas que les parece si hacemos algo mas divertido – dijo la rubia. Leyla. - que les parece si apagamos las luces y... - Oh no! Aquí venía otro de sus juegos. - ni se te ocurra – le interrumpio mi hermana – ¿no te acuerdas que la otra vez Odrie? termino con la nariz rota por caerse - - bueno, entonces continuemos jugando – dijo Leyla encogiéndose de hombros. Rodé los ojos. No quería seguir más en ese lugar. ~•~ Eran las doce de la noche y ninguna de las chicas se habia ido a dormir y peor los chicos, bueno, a excepción de Jack, que se le miraba que estaba un poco aburrido, aunque, hay algo me incita a quedarme a cada rato lo encuentro mirándome, pero cuando lo hago, él no aparta la mirada se queda mirando haciendo que yo sí aparte la mirada. Todos se habian ido en dirección a la cocina para conseguir mas hielo. Era mi oportunidad para irme a dormir, me pare del sillón y empecé a subir las gradas lo más rápido que pude, pero una voz me detuvo. -¿a donde vas? – escuché a mis espaldas. Gire sobre mis talones para poder ver de quién se trataba. Era mi nuevo y más reciente Crush. - es...te – tartamudee. Levanté la mirada al cielo pidiendo no hacer el ridículo con aquel chico – me voy a mi cuarto – trate de sonar lo más normal posible, pero sabia que era casi imposible. Era Meredy, siempre hacia el ridículo. - yo también estoy aburrido – dijo encogiéndose de hombros. - si quieres... puedes subir. ¿Que mierda acababa de decir? ¿le habia ofrecido a un chico que puede venir conmigo? ¿Acaso estaba loca? - claro – empece a subir las gradas junto con él. Ya no habia vuelta atrás. Subí a mi cuarto, entre y espero a que él entre, pero se quedo en el pasillo. Que caballeroso. Me volvi a levantar de mi cama y lo llamé. - tu cuarto es lindo – dijo mirando todo el lugar. Sonreí. - gracias. - ¿te gusta Abraham Mateo? – preguntó señalando uno de los pósters que había. - si – dije sonriendo como tonta al ver que él también lo hacía. - si quieres puedes dormir – dije sin darme cuenta. Genial, tendría que dormir en la habitación de mi hermana. - ¿tienes una bolsa de dormir o algo? – pregunto sintiendo de oreja a oreja. - no, en mi cama – la señalé. Jack me miró sorprendido. - y donde vas a dormir... ¿aquí conmigo? – sus ojos se le iluminaron como si hubiera sido la idea más genial de toda la vida. - me voy al cuarto de mi hermana – dije tratando de no sonrojarme. - pero es de mala educación hacer que la dueña se vaya a otro lugar – dijo acercándose a mi, retrocedí un paso. - ni pienses que voy a dormir contigo – dije firme. Era verdad, no pensaba dormir con él o... ¿Si? - cariño, no muerdo – me dijo burlón. Está vez mis mejillas, si se sonrojaron.  - recién te conozco – dije – no puedo confiar en alguien que apenas le he hablado – agregué. - no pasara nada, me ire en la mañana – dijo dulcemente. - esta bien – las palabras salieron de mi antes que pudiera detenerlas – pero apúrate antes que me arrepienta – Y si, esa era la Meredy nerviosa; decía todo lo sé venía a mi mente. Abrí mi cama y me fui al extremo para evitar hacer contacto con él, aunque, una parte de mi decía que me acercara mas a él, pero la mas racional me detenia y decía que me alejará lo mas posible o inclusive que lo votará de allí. Sentí como el otro lado de la cama se hundia. Oficialmente dormiría con él. Sentí su respiración rozar los bellos de mi cuello, tragué nerviosa, pero lo que hizo a continuación yo no me lo esperaba: Con una de sus manos rodeó mi cintura. Quise apartarme, pero mi cuerpo no respondía a ninguna orden que mandaba. Rendida no hice ningún esfuerzo más, continúe así. Total, ya estaba durmiendo con él ¿Qué más podría pasar?
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