Me agacho para recogerlos y justo en ese momento entra un chico que jamás había visto en mi vida, lo observo con fijeza mientras pasa por mi lado puedo fijar mis ojos en los suyos y me quedé atrapada en esos ojos azules.
Es muy guapo
¿Cómo puede haber tanta belleza en una sola persona?
Yo no podía hablar pero eso no le impidió ser amable y ayudarme a levantar los cuadernos y estiró su mano frente a mí para presentarse.
—Hola mucho gusto, mi nombre es Noah—Podrán decirme exagerada pero este chico es tan sorprendente físicamente que no podía abrir mi boca más que para balbucear.
Respire y me centré.
—Hola igual, yo soy Fabiana— me regaló una sonrisa coqueta y yo no pude hacer más que una mueca.
Siguió su camino y yo me senté casi hiperventilando de lo nerviosa que me encontraba.
Salimos de clase, me dolía demasiado la cabeza. No creo soportar tantas horas de clase, ya voy caminando por el pasillo porque decidí irme a mi escondite para escapar del bullicio de este lugar y al cruzar la esquina me tropecé con un bote de basura y por suerte Benjamín me sostuvo para que no me cayera.
Me levanté e hice que me soltara y seguí caminando sin prestarle atención, él me miró sorprendido y me siguió, camino a unos pasos detrás de mí y cuando llegamos al lugar desolado me agarró por el brazo y quedamos tan cerca que me sorprende que no esté temblando en ese mismo momento, este tipo de situaciones creaba una vibración en mi cuerpo, era como la anticipación, la euforia, la adrenalina.
Me gustaba sentirme cerca del peligro.
— ¿Ahora vas a evitarme? ¿Volvimos al principio? ¿Dónde está lo de ser amigos? —Lamí mis labios con paciencia y no lo miré ni una vez sabiendo en donde estaba su mirada justo en ese momento—dime ¿qué fue lo que pasó? ¿Por qué cambiar de decisión?—Suspire y lo miré.
—Nada y sueltamente que tu novia nos puede ver—Quería decirle lo que de verdad pasaba pero es tan difícil.
— ¿Es por eso? ¿Estás celosa?—pude sentir la emoción en su voz.
—No, solo no soporto verte con mi amiga cuando sé que me quieres a mí ¿o no es así? ¿Cómo puedes hacerlo? besarte con ella después de la noche que tuvimos—suspiré.
—Pero tu dijiste que así terminara todo no tendríamos nada.
—Sé lo que dije y no por eso debes jugar con sus sentimientos Benjamín, no la quieres y no la querrás porque yo estoy aquí—presione su pecho—y aquí—ahora presioné su cabeza.
—Y también estás impregnada en mi piel—susurro bajando su rostro al mío.
—Los vi hoy—dije y se quedó en silencio.
—Ella me besó y después le dije que no podíamos tener nada—yo suspiré sintiendo mi corazón saltar—no puedo ser hipócrita conmigo mismo, no puedo ocultar lo que siento por ti—dejó un beso casto en mis labios.
—Pero no podemos tener nada, no hasta que se olvidé de lo que pasó. Quisiera ser egoísta y aunque ya lo he sido al estar aquí, no puedo seguir siéndolo, no con ella—él asintió.
—Entiendo.
—Tampoco puedo prohibirte estar con alguien pero no puedo permitir que sea ella, es mi amiga y sé cómo es—él bajó su mano a mi espalda baja y me pegó a él.
—Yo me alejaré de Madison, tranquila—asentí y me besó la barbilla con una parsimonia escalofriante.
—Ben...—suspiré y él llevó su mano a mi pierna para subirla lentamente y apretar mi muslo, la subió a su cadera y me empotro en una pared haciendo que su intimidad chocara con la mía y un gemido saliera de mí.
Dejándome llevar y sin pensar en nada más lo tomé por la nuca y lo besé con tanta pasión que mi piel ardía, no pensé en si por casualidad alguien podría vernos, solo quería dejarme llevar, volver a sentir.
No podía hacer a un lado lo que yo quiero y siento para no hacerle daño a una persona, suena egoísta pero como dijo Erick, yo lo vi primero, yo lo conocí primero y yo soy la que lo tengo.
— ¿Y si nos vemos de esta forma?—hable entre jadeos porque se estaba presionando contra mí—hasta que todo pase y podamos estar y ser con libertad—no dijo nada y volvió a besarme pegándose más a mí.
Mis manos fueron de su cabello a sus hombros y de sus hombros a sus brazos, no podía dejar de tocarlo porque sentirlo de esta forma siempre fue un sueño.
—Benjamín...debemos parar—susurré en sus labios y él sonrió.
—No creo que pueda soportar no tocarte frente a los demás—me reí.
—Es mejor si nadie sabe porque no podrían arruinarlo—pegue mi frente a la suya—no podemos decirle a nadie Benjamín—dije para alejarme y arreglarme un poco.
— ¿Cuál es el afán de que nadie lo sepa?—preguntó con el ceño fruncido— ¿o es que piensas besarte también con Erick?—lo miré confundida ante su pregunta.
—Lo que yo haga o no, no es tu asunto y si quiero besarme con Erick es mi problema, no puedes llegar a prohibirme nada—me acorralo en la pared y yo respire con fuerza manteniéndome firme.
—Y entonces yo sí puedo dejar de ver a Maddie.
— ¡La puedes lastimar! ¿o no lo entiendes? Maddie es una chica muy sensible—dije ya molesta— ¿sabes qué? haz lo que quieras porque yo haré lo que quiera, te di la única opción que es viable por el momento pero quieres hacer las cosas mal—puse mis manos en su pecho— ¡yo no estoy hiriendo a nadie! ¡Absolutamente a nadie!—le grité y golpeé queriéndolo apartar pero no pude moverlo.
—Me lastimas a mí ¿o crees que yo no siento? ¿Solo soy una aventura? ¿Algo que debas esconder?—resoplé frustrada.
—No, tienes que entender que estando aquí contigo estoy traicionando a mi amiga.
—No estás traicionando a nadie porque ella sabe que te quiero a ti—me detuve en seco.
— ¿Le...le dijiste?—pregunté y él asintió.
Mis manos cayeron a los lados y dejé de mirarlo.
—Tenía que hacerlo.
—No tenías pero igual lo hiciste, por favor apártate de mi camino—lo miré con dureza y se hizo a un lado—nada te costaba hacer las cosas como yo te las decía, nada.
Me alejé dejándolo allí solo, había hecho las cosas mal y yo me había dejado llevar.
***
Las clases están por terminar, Maddie no se sentó junto a mí en ninguna de las clases siguientes como lo hacía en ocasiones, me había ignorado con tantas ganas que no quise acercarme.
Camino por el pasillo y la veo hablar con una compañera, me dirijo hacia ella pero antes de llegar ella me ve y se da la vuelta alejándose.
Me detengo en seco y suspiro, realmente no parece afectada más que molesta y siento que exagera pero yo no puedo decidir que siente ni cómo actúa ella.
Decido que es hora de irme con mis mejores amigos y en eso siento un brazo rodear mis hombros.
— ¿Qué te ocurre?—No hablé— ¿qué pasó?—Charlotte cuando quería saber algo insistía siempre.
—No quiero hablar ahora, yo...—Mi mirada se centra en Benjamín y mi corazón se apretuja, Madison pasa por su lado y lo ignora.
Como si no existiera, como si ninguno existiera y es injusto.
—Fabiana...—me llamó Erick—habla ahora.
—Benjamín le dijo a Madison —no dije más y no fue necesario porque solo con eso entendieron porque Madison me ignora y porque lo hizo con Benjamín.
—Siempre tan infantil—bufó Charlotte.
—Todos sabemos cómo es Madison, por algo ya no nos habla—ellos asintieron entre sí y yo solo pude negar—sabes que es verdad.
—Sí, lo sé pero yo si consideraba nuestra amistad más importante que un chico y por eso no dije nada sobre Benjamín pero ya veo que siempre han tenido razón—me sentía estúpida, había puesto los sentimientos de alguien más por sobre los míos y a esa persona solo le interesa ella misma—Pensé que era yo la egoísta pero el que prefiera no hablarme me hace ver que siempre tuve que ver por mis sentimientos—casi lloré pero me tragué las lágrimas.
—No tienes que sentirte mal por ella.
—No, me siento mal porque pensé que su amistad era sincera y si, sé que no le hablé con la verdad pero yo no le debo explicaciones a nadie y menos cuando se trata de alguien como Benjamín—suspiré—vámonos, ya no quiero hablar más de eso.
— ¿Noche de pijamada con helado y películas?—preguntó Charlotte y yo miré a Erick sonriéndome.
—Mis papás no regresan todavía, por mí está bien—dijo poniéndose en medio y rodeando nuestros hombros con sus brazos.
—Pero tú llamas a mi mamá.
—Y a la mía.
Nos reímos y salimos de allí siendo sólo nosotros, como desde hace muchos años.
*****************