—¿Se puede saber qué está pasando?. Nos levantamos apenas cruzamos el umbral de la puerta. El rubio ordenó con indignación su cabello y ajustó, como era costumbre, su corbata de rombos. —Estoy haciendo una prueba… —respondí agitada —¿De qué? ¿Si puedes gatear? ¿O si puedes colmar la paciencia de un respetado fiscal?. Solté una carcajada y sacudí mi falda con ambas manos. —¿Respetado fiscal?. —El mejor de todos, de hecho. Negué divertida. —Te gané una infinidad de veces, Preston. De hecho una vez me llamaste "Perra" porque te humillé. Me di la media vuelta para asegurarme de que Kilian no me hubiera visto, y por ende, nos hubiera seguido, y al ver que no, suspiré con alivio. —No me ganabas, yo te dejaba. —Ay, si claro —Di un paso en falso y me sentí un poco mareada, así

