— Yo no estoy celosa — mentí. La chica volvió con una taza que tenía más pinta de alquitrán que de café. — Bébetelo — me ordeno él. Por un segundo pensé en lanzarle la taza caliente por la cabeza. Aún estaba molesta por haberme hecho a un lado con tanta facilidad después de haberme jurado amor eterno. No puedes... fuiste tú quien así lo quiso. Y no dejo de arrepentirme. No me digas. El sarcasmo de mi vocecita no pasaba de ser percibido, estaba insoportable con todo lo referente a Lucas. A vece pienso que ella lo extraña más que yo, sin embargo, ninguna lo admitiría abiertamente, mejor enviarnos indirectas hirientes... para nada toxico. Preferí beberme el café antes de seguir pensando las cosas, o terminaría arrepintiéndome de otras cosas. — Entonces — comenzó —. Thomas y tu... —

