En un apartamento lujoso estaba una pareja disfrutando del sexo.
Kyle le agarró las manos a Catrina bruscamente, la lanzó de espalda en la cama y la penetro salvajemente, ella gemía de placer, él se sintió frustrado por verse obligado a casarse con una chica insignificante.
Cuando acabó, se retiró de ella, entró al baño y tiró el condón en la papelera, luego la desamarro y empiezo a vestirse.
—¿Te vas?, ¡Pensé que pasaríamos la noche juntos!
—Recuerda que desde hoy soy un hombre casado y tengo que cuidar mi imagen.
— Estoy cansada de que tu abuelo quiera dirigir tu vida, estoy a punto de perder el control.
—Pero tú no colaboras, te dije que no podías asistir contigo a ese evento, y la niña se aparece nada más y nada menos que con la competencia.
Catrina hace un puchero mientras se posiciona detrás de él acariciándole el cabello, le habló coqueta.
—¡Ya perdóname sí! Solo fui con él a ese evento para darte celos, porque no te decides a enfrentar a tu abuelo y reclamar tu herencia.
— Como si fuera tan fácil, las empresas Pratt son un patrimonio familiar del lado de mi madre y no he dejado la presidencia porque le juré a mi abuelo seguir su legado, de lo contrario estaría con mi propio negocio. Me toca estar un año para divorciarme, luego volver a mi vida —se terminó de vestir y salió del apartamento.
Catrina echaba chispas, refunfuñaba de la rabia, llevaba cinco años de relación con Kyle, él siempre terminaba con ella por sus majaderías y ella buscaba la forma de llevarlo a la cama y volver con él. «Luche tanto para meter a Kyle en mi cama y complacerlo en todo, para perderlo todo por ese maldito viejo, le voy a demostrar que no va a poder conmigo» grito de frustración.
Catrina recordó el suceso de hace 5 meses, cuando convenció a Kyle que lo mejor era casarse, dieron la noticia a la familia Pratt. El anciano de inmediato comentó.
—Les doy la bendición de casarse, pero en el momento que mi nieto firma el acta de matrimonio deja de ser el CEO de mis empresas.
Catrina de tanto pensarlo desistió de esa idea y le propuso esperar, su sueño es ser la señora de las empresas Pratt.
«Si el anciano piensa ¿Qué casando con otra me voy a rendir?, ¡Está equivocado!»
Pasadas unas horas. Lindsey siente que tocaban la puerta, se incorporó de la cama para decir:
—Adelante.
—¡Vine a buscarte!, para que bajes a cenar, el niño Kyle ya está en la mesa del comedor —expresa Emilia.
—Ok vamos.
Lindsey bajo los escalones en silencio, sé próximo al otro extremo de la mesa donde se encontraba Kyle, logró murmurar.
—¡Buen provecho! Se quedó unos segundos esperando una respuesta que nunca llegó, agacho la cabeza y empezó a comer, solo se escuchaba el sonido de los cubiertos y vasos al moverse.
Kyle se paró de la mesa como si ella no existiera.
«Con razón tiene la fama de arrogante, es un amargado, ni siquiera se atrevió a responder el mi sínico» balbuceó entre dientes mientras vio su amplia espalda desaparecer del comedor.
Al día siguiente se levantó, hizo su higiene personal, se vistió como normalmente lo hacía, con camisa holgada y un pantalón ancho.
Bajo las escaleras y se dirigió a la cocina a desayunar, saludo a dos personas que estaban allí.
—¡Buenos días mi niña! Siéntate ya te van a servir el desayuno —recitó Emilia entrando a la cocina.
¡Buenos días, Emilia!, ¿Kyle ya se ha ido?
—¡Sí! Se fue temprano a la empresa.
Lindsey sintió un alivio al saber que no le vería la cara al ogro, se sentó y desayuno en silencio, luego subió a su habitación, agarró su cartera y bajó las escaleras. Se encontró en el camino a Emilia y averiguó.
—¿Por aquí habrá una parada de autobuses o taxis?
—¡Robert la puede llevar para donde usted le ordene! — indicó Emilia, sorprendida, por cómo la señora de la casa pregunta por el transporte público.
—¿Quién es él Robert?, no se preocupe, yo estoy acostumbrada andar en transporte público y desplazarme en ellos, solo dígame donde lo pueda agarrar.
—Robert es el chofer asignado para nosotras, el personal de la mansión, para cuando Gladys la cocinera va al mercado, cuando a mí me toca pagar algún servicio o surja cualquier eventualidad, él no tendrá inconveniente en llevar y traerla si así lo desea.
—¡Gracias Emilia! ¡Pero no! Puedo desplazarme sola.
—Si así lo deseas, no creo que haya problemas, vamos te acompaño hasta la entrada.
Las dos mujeres salieron de la mansión y caminaron hasta el gran portón.
—Va a caminar hasta llegar al final de esta calle, al salir a la calle principal, caminas dos cuadras del lado derecho y allí podrás visualizar la parada de tránsito, se estacionan tanto autobuses como taxis —explicó Emilia señalando con la mano.
—Gracias por ser tan amable conmigo.
—No tienes que agradecerme nada mi niña, estoy para servirte.
Con una efusiva sonrisa, Lindsey se despide.
Camina y toma el autobús hacia su taller, allí la esperaba una ansiosa Janna, su amiga estaba atenta a todo lo que le contaba Lindsey. De rutina después del trabajo se dirigió a la universidad.
En la noche, al llegar a la mansión, subió las escaleras directo a su habitación, no quería cruzarse en el camino con su esposo.
Así pasan dos meses donde cada uno hizo su vida sin saber del otro.
Kyle sale temprano de la mansión para no toparse con su esposa, él no sabe qué hace ella todos los días, pero ha notado que los fines de semana no está en la casa, le estaba empezando a molestar no saber de su vida. Le enfurece que no lo ha llamado, no le ha mandado mensaje, no le pide dinero, es como si no existiera.
Un domingo se quedó acostado en la cama, se preguntaba, «¿Qué estará haciendo esa niña mientras yo no estoy en la casa?, ¿Quién estará financiando sus caprichos?, hasta donde tengo entendido su familia se desentendió de ella, ¿Será que tiene un amante igual de insípido como ella?» Por eso no me molesta.
Entrecerró los ojos y su mirada se tornaba más fría, al no saber de su esposa.
Ese día bajo tarde a desayunar.
—Emilia ¿Qué hace esa niña cuando no estoy en casa?
—¡Mi niño! Ella sale temprano todos los días y regresa en la noche.
Kyle se enojó al enterarse de que Lindsey no pasa el día en la casa, varias cosas pasaron por su mente y la teoría de un amante se consolida en su cabeza, no por celos, aunque su matrimonio no haya sido revelado a los medios de comunicación, muchas personas de su entorno saben que está casado y una traición de su parte sería burla para él.
Enfurecido se retiró a su despacho, en la tarde salió y se sentó en un mueble que se encontraba cerca de las escaleras.