Capítulo treinta y cuatro Pov Wade —¿No se supone que Matías debe estar en el Dhall Holdings? —ella me mira expectante y se aferra al cinturón de seguridad. —Mi padre lo remplazó hoy, quiere ver cómo están mis acciones y socios cercanos, ya que son sus amigos por así decirlo —me encojo de hombros. —Baja la velocidad, podríamos chocar, bueno, podrías chocar —niego, desde que salimos no ha hecho otra cosa que decirme que nos estrellaremos. Suspiro resignado y bajo un poco la velocidad dejando que Matías me pase y tome la delantera—muchas gracias, Ricky Rincón—extiende una de sus manos y desordena mi cabello. Sonrío—¿Por qué no te gusta la adrenalina? —abre sus labios, sus carnosos labios para responder, pero de estos solo sale un enorme suspiro. —Por lo que paso con el Sr. Alcibíade

