Capítulo treinta y cinco —Tranquila, todo estará bien, es más, ni siquiera le tomarán importancia —sobo su hombro. Después de que salí de todo ese escándalo y bullicio subí al auto lo más rápido que pude, pero una cámara tomo una fotografía de Sara en el auto. Su miedo incrementa cada vez más al pensar que la justicia pueda decir algo al respecto con nuestra relación, aunque para ser sincero no estamos rompiendo las reglas, ella está en los cincuenta y tanto de años. —¿Cómo lo sabes? —me mira fijamente con los ojos vidriosos. —Tú me amas, además, tu madre es parte de mi manada. Ella fácilmente puede decir que te ha emancipado y si no fuese así, da el caso de que no me negaría estar contigo y si lo hiciese yo la puedo obligar con la voz de Alpha. Ahí si no me lo puede negar —aprieto su

