Capítulo 1
Capítulo 1
VALENTINA
No esperé volver a ver a Axel nunca, pensé que jamás volvería a buscarme siendo sincera y hoy que lo vuelvo a ver después de mucho tiempo, siento que el corazón me dio un vuelco y latió desesperado por él, como siempre lo hizo en nuestro tiempo juntos. Me separo del abrazo que nos estamos dando, cuando escucho la voz de mi novio quién se molesta por la situación.
—Charles no seas payaso—le dice Sofía—él es sólo un buen amigo de Vale y además te pasas de celoso.
—Sé perfectamente quién es—responde Charles muy enojado—es el tipo desgraciado e infeliz que dejó en ruinas a Vale y que la hizo sufrir demasiado.
—Charles, mi amor—lo tranquilice—eso ha quedado atrás. Axel, siempre formará parte de mi vida como un buen amigo.
Las presentaciones salían sobrando, pues ellos no se quisieron dar la mano como era de esperarse. Sofía tomó de la mano a Charles y le pidió que se tomaran unas fotos con su familia que había venido de Mónaco, mientras que yo, buscaba las palabras adecuadas para decirle de viva voz a Axel, lo que él ya sabía… que yo no estaba sola.
—Axel, lo siento y disculpa a Charles por esto—le pedí—él no es así, ya que lo llegues a conocer, verás que es muy buena onda.
—No te preocupes, Vale—respondió muy triste—la verdad, es que no lo puedo culpar. Él está haciendo lo que en su momento hice yo, cuidar de la mujer que ama. Odio decirlo, pero hacen una hermosa pareja y él, me parece conocido de algún lugar.
—Siento que te enteraras así, Axel. En serio, lo siento, yo…
—No te preocupes, Vale. Sólo he venido porque quería ser parte de este día tan importante en tu vida—me miró tiernamente—te mereces lo mejor que la vida quiera darte.
—También tú, aún no puedo creer que estés aquí—dije conteniendo el llanto, eran muchas emociones juntas—¿sabes? Sofía dará una fiesta en la casa, saliendo de aquí. En caso que quieras ir, ahí estarán todos los demás.
—Gracias, no lo sé, Vale. En fin, me voy—me dice con su voz dulce—fue un gusto volver a verte y si me animo, nos vemos allá más tarde. Asereth y los demás, me dirán donde es la casa de Sofía.
—Por nada, Axel. Nos vemos.
Me alejé de él y fui con Charles y con Sofía, ellos estaban muy animados pues los padres de Sofía y sus hermanos estaban aquí y muchas personas importantes de la sociedad de Mónaco, al venir tanto Sofía como Charles de una familia real. Nos tomamos las fotos oficiales con nuestros compañeros y compañeras de grupo y después, salimos para irnos a la casa, pues la celebración de esta noche estaría en grande.
—Sofía, nos vemos en la casa—le dije—ve con Rodrigo y yo, me voy con Charles.
—Claro, prima nos vemos allá—me dijo animada, pues ella me llamaba así desde que empecé a andar con Charles—sólo no se vayan a ir a otro lado, la fiesta es para las dos.
—Para nada, nos vemos allá.
Charles y yo, caminamos a su auto y él me abrió la puerta para subirnos. Apenas subió él y yo lo abracé y lo llené de besos. Quería que se sintiera con la calma y con la seguridad que, aunque Axel apareciera, nada nos separaría. Él se dejó querer y amar por mí, tanto que nos perdimos en medio de tantos besos, hasta que salimos del estacionamiento. Una vez que tomamos camino, él se detuvo unos kilómetros antes de llegar a casa de Sofía para mirarme a los ojos y decirme lo que se estaba esforzando por callar.
—Vale, ¿qué has sentido al verlo? —me preguntó—dime la verdad, por favor. Recuerda que nuestro pacto desde que somos amigos, es ser honestos al 100%.
—Charles, mi amor. No tienes nada de qué preocuparte—le digo tranquilamente—no te niego que me ha dado gusto verlo, después de tanto tiempo, pero eso ha sido todo. El pasado, es pasado. Además ¿quién dejaría a un príncipe de Mónaco? Al menos, yo no.
—No es eso, mi princesa—Charles me mira con esa mirada pura que sólo el posee—te amo, Vale y no quiero que ese tipo nos quite la felicidad. Él te destruyó y te hizo pedazos el corazón y yo, me he esforzado estos años en que vuelvas a ser feliz.
—Y lo he sido, lo hemos sido mi príncipe—le digo dulcemente—nunca pensé que yo iba a poder abrir mi corazón de nuevo y tú me has demostrado lo contrario, que se puede amar otra vez, porque curaste mi corazón y alegraste mi vida. Te amo, Charles.
—Yo te amo, Vale y no podría vivir sin ti—él me abraza—eres la mujer más hermosa de todas. Eres mi princesa de Mónaco.
Muero de risa con las ocurrencias de Charles, pues yo no soy una princesa. Sólo soy una simple chica de pueblo que ha llegado más lejos de lo que hubiera pensado y que soy demasiado afortunada, por tener todo lo que tengo y más que nada, por tenerlo a él.
—Mi amor, yo no soy una princesa—le digo muriéndome de risa—pero, me conformo con ser la mujer que amas.
—Siempre lo serás, ahora ¿qué me dices si pasamos de ir a la fiesta? —pregunta con su voz seductora—no tengo ganas de estar en una de las fiestas de mi querida prima.
La idea de Charles es tentadora, siendo sincera yo tampoco quería estar en la fiesta, pero no le podía hacer eso a Sofía cuando ella preparó todo para que la fiesta fuera de las dos. Además, ahí estarían todas las personas que me importan y podía ser la última vez que viera a Danna, antes de irme a París a filmar el comercial del perfume.
—Mi príncipe de Mónaco hermoso, el hombre más guapo del mundo—digo al tiempo que lo despeino, algo que me encanta hacer—mi niño hermoso, tenemos que ir. No quiero ser grosera con Sofía, ella organizó esta fiesta para las dos y si no hubiera sido por ella, no sé dónde hubiera terminado yo, posiblemente no me estaría graduando hoy.
—Tú ganas, mi hermosa princesa—se da por vencido—pero, con la condición que el fin de semana, nos vayamos a celebrarlo en privado.
—Sí, mi amor. Claro que sí.
Permanecemos dándonos besos dentro de su auto y después, tomamos camino a la casa de Sofía, la que también ha sido mi casa y la de Max, en todo este tiempo. Llegamos y ellos ya estaban ahí, junto con Elisa, Danna y Tony. Nos ofrecieron de tomar unas bebidas especiales y ambos tomamos una y estamos compartiendo divertidos con todos los invitados, pero más con nuestros amigos. Danna que, nuevamente está embarazada de su segundo hijo, estaba de lo más sensible y tomando de su copa de jugo, hace un brindis.
—Brindo por Vale mi hermosa hermanita que ya es toda una modelo y también por Sofía—dice emocionada—en serio chicas, estoy orgullosa de ustedes.
—Gracias, hermanita—la abrazo—yo estoy orgullosa de ti. Eres una madre maravillosa y espero que, a mi sobrino o sobrina, no se le ocurra nacer mientras me voy a grabar el comercial.
La pequeña Valentina que ya tiene casi 4 años, viene con nosotros y Charles la carga tiernamente. Ella lo adora y se abraza de él con mucha ternura, algo que no hacía así ni con su propio papá con Tony, lo que nos hace reír a todos.
—Lo siento, Tony—dice Sofía—es que a ti no te abraza así tu hija porque no eres un príncipe.
Todos nos empezamos a reír y después de un buen rato de diversión, aparece Asereth y Elisa para felicitarnos y más tarde llega ahí Axel. Él se queda mirándome y Tony se levanta a encontrarlo viendo que ha llegado a la fiesta.