Capítulo 27

1397 Palabras
Capítulo 27 CHARLES Los días pasaron muy rápido y llegó el fin de semana, yo iba a acompañar a Vale al pueblo, por supuesto y dejamos encargados a Peach y a Goma con Sofía y con Max. Me preocupaba que Vale estuviera muy tensa y muy triste, también muy preocupada por lo que pudiera pasar con Danna, estábamos por salir al pueblo, cuando a nuestro piso llegó Axel. —Hola chicos, siento aparecerme así—se disculpó—pensaba alcanzarlos antes que se fueran al pueblo, para saber si me puedo ir con ustedes. —Hola, Axel—lo saludamos Vale y yo—claro, puedes venir con nosotros. De hecho, ya estábamos por salir. —Charles, mi amor tengo que entrar por unas cosas ¿me acompañas? —me pidió mi Vale—por favor, mi príncipe. —Claro preciosa. Ahora volvemos Axel—dije yo—Alejandro te ayudará con tus maletas. —Sí, gracias. Entré al piso con Vale y apenas nos quedamos solos, ella me abrazó y nos quedamos así, perdidos por un momento. Ella estaba temerosa por lo que pudiera pasar con Danna, pero no era nada de lo que tuviera que preocuparse. Yo estaba seguro que todo se iba a arreglar tarde o temprano. Besé dulcemente a Vale y ella me guío a nuestra recámara, yo no entendía nada, hasta que ella sacó una caja y me la dio. —Charles, hoy cumplimos un mes de prometidos—dijo tiernamente—y mandé hacer estos anillos para usarlos. —Lo siento, Vale. No lo recordé y no te he comprado nada, soy un tonto—me reprendí a mi mismo—pero, te lo compensaré mi princesa. Te lo juro. —No pasa nada, mi príncipe—ella me abrazó—yo solo quiero que los llevemos puestos, todo el tiempo. —Te amo, mi Vale. Claro que sí. Le puse a Vale su anillo y yo me puse el mío, me sentía más unido a ella que nunca y me daba mucho gusto que iríamos al pueblo como prometidos. Salimos juntos y tomados de la mano y después nos subimos a la camioneta y Axel, estaba leyendo un libro, pero apenas nos vio subir y nos pusimos en marcha, él lo cerró para platicar con nosotros. —No puedo creer que siempre si me vas a acompañar, Axel—le dijo Vale—siendo sincera estoy aterrada de lo que pueda pasar con Danna. —Sí, te entiendo Vale—respondió Axel—y Charles, lamento haber aparecido así, es que hasta hace un rato me confirmaron que sí podía tomar el fin de semana en la filmación de la película. —No pasa nada, es bueno que puedas venir con nosotros—respondí—Vale, necesitará todo el apoyo posible, no será fácil lo que tiene que ir a hacer con Danna. —Gracias a ambos, por venir conmigo—nos dijo Vale—ninguno de ustedes tiene la culpa de mis errores y pase lo que pase con Danna, ustedes ya están haciendo mucho por mí al tener que venir a acompañarme. —Con gusto lo hago, mi hermosa princesa—dije y le di un tierno beso—pero, verás cómo todo saldrá bien. —Claro que todo saldrá bien—dijo Axel—Danna está resentida, pero ustedes son hermanas y se quieren y sé que todo saldrá bien. Después de estar animando a Vale, seguimos hablando de otras cosas y Vale se quedó dormida. La acomodé en mis brazos para que descansara un poco y yo, no supe en qué momento me quedé dormido también y cuando abrí los ojos, ya estábamos en el pueblo. Desperté a Vale con mucho cuidado y después, los tres bajamos de la camioneta, justo afuera de la casa de Danna. Tony salió a abrir y Axel, se adelantó para saludar a su amigo. Tomé de la mano a Vale y ella se aferraba a la mía muy asustada. —Preciosa, no pasará nada—la abracé y la besé para calmarla—ya has dado un muy buen primer paso, ahora falta solamente que le hables a Danna, desde el fondo del corazón. —Charles, tengo miedo—respondió—no sé si ella va a recibirme. No me vayas a dejar sola. —Para nada, mi princesa. Vamos y si ella nos corre, nos regresamos a la ciudad. Lo más importante es que has luchado por ella y por venir a solucionar las cosas entre ambas. La última decisión es de Danna. —Tienes razón, mi príncipe—suspiró Vale para tomar valor—vamos a intentarlo. Vale y yo, entramos a casa de Danna y Tony nos recibió muy amablemente. Nos ofreció algo de tomar, pero Vale, más que nada necesitaba hacer lo que vino a hacer. Así que, Tony nos dijo a ella y a mí que podíamos subir a ver a Danna, ella aún se sentía mal y no podía bajar. Vale y yo, subimos con cuidado las escaleras evitando hacer mucho ruido y al llegar a la recámara de Danna y de Tony, ella nos vio y nos miró con desprecio, algo que nunca esperé ver en ella, siempre había sido muy agradable con nosotros. —Ahh, pero sí es la pareja real—exclamó molesta—no sé a qué vinieron y tampoco me importa y recuerdo que te dije, Vale que no vinieras. No quiero verte y a ti tampoco Charles. Yo no soy nadie de la sociedad para que ustedes vengan a verme. —No eres nadie de la sociedad, eso es verdad—dije yo—pero, creo que debes darle a Vale la oportunidad de hablar. Ella quiso venir a verte, eres su hermana y eres muy importante para ella. Entiendo que no me quieras ver a mí, pero no le niegues a Vale el que puedan hablar. —Yo no tengo nada que hablar con una princesa—rebatió Danna—con la prometida de un príncipe y menos aún con una modelo. No pertenezco a ese mundo y ustedes no pertenecen al mío, ahora ya saben dónde está la puerta. Vale estaba por romper en llanto y no la podía culpar. Danna estaba demasiado enojada y resentida con Vale y viendo, así las cosas, no la iba a dejar hablar y yo, no tenía idea de como convencerla de lo contrario. No quería que Vale sufriera, no me gustaba verla llorar, porque ella no se merecía sufrir por nada. Desgraciadamente, se había tardado mucho en querer arreglar todo con Danna y ahora teníamos aquí, las consecuencias. —Danna, sé que te hice mucho daño y sé que no mereces como me porté contigo—dijo Vale—si quieres me voy, pero te pido que antes de hacerlo, me concedas un poco de tu tiempo y si después que me escuches quieres que me vaya, lo haré. —No, Valentina, yo no te importé en absoluto—negó con la cabeza Danna—no quiero verte, eres una mujer despreciable, egoísta y nefasta. No te apareciste aquí cuando te necesitaba, cuando nació tu sobrino y no te interesó tampoco conocerlo y qué bueno que esté aquí Charles para que se entere de una vez, que tú no quieres tener hijos. Así qué, olvídate de herederos reales. —Ese no es el punto, Danna—intervine—Vale, ha cometido muchos errores, pero todos los hemos cometido alguna vez y no la vas a condenar por ellos. Así qué, por favor déjala que te explique sus motivos. Nada me daría más gusto que ustedes se reconcilien, son hermanas y no son enemigas. —Pues qué bien que tú lo veas tan fácil, Charles. No sabes nada—se molestó conmigo—y tampoco voy a contártelo, ahora no te metas en lo que no te importa y si quieres que hable con Valentina, lo haré, pero quiero que tú te largues de mi casa. Miré a Vale y la abracé y ella no pudo más que llorar. Danna estaba en un plan muy complicado y ella sabía que esto le tocaría hacerlo sola. Yo no me podía quedar y menos cuando Danna ya me había corrido. —Está bien, me voy—respondí—te espero afuera Vale o en recepción con Elisa. Qué estés muy bien, Danna.
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