El primer encuentro
Siempre imaginé que mi vida sería perfecta, que conocería un buen hombre en la universidad, nos enamorariamos perdidamente, viviríamos un apasionado romance, nos casariamos y tendríamos los hijos, la casa, la vida perfecta; pero aquí estoy con 30 años sobre mi y sola.
Me gusta mi trabajo de asistente, llevo trabajando aquí 7 años, tengo un buen sueldo que me permitió un apartamento increíble y mi jefe (un hombre apuesto) siempre me ha tratado bien, no sé si son todas las novelas románticas que leo y las películas cursis que veo o solo estoy desesperada pero creo que estoy enamorada de él, por supuesto el solo sale con modelos y mujeres de piernas largas y yo no encajo en esa descripción desde luego, pero últimamente me siento tan sola que creo que amo incluso al amable señor de 60 años que prepara mi café matutino.
Lucy, mi mejor amiga me arregla citas cada fin de semana pero todas son desastrosas, la mayoría solo quiere diversión y algunos tipos son de miedo, me siento peor al regresar a casa después de esas citas porque siempre termino sola, porque no es como en las películas donde aparece un caballero con flores a caballo para rescatarme de misma?
Mi madre siempre me dice que vivo en las nubes y así nunca conseguiré un marido, que pido demasiado y que a mi edad es momento de aceptar, mi padre cree que nadie merece a su princesa y siempre ve peros en los hombres con los que he salido, pero como me voy a conformar con cualquier cosa si crecí viendo lo mucho que ellos se aman por encima de los problemas?
Desearía volver el tiempo y salir de fiesta en lugar de encerrarme con mis libros de amor imposible, y aquí estoy de nuevo, alistandome para otra cita desastrosa con uno de los conocidos de Lucy, en serio no se de dónde saca a todos esos sujetos, no logro recordar si es Roger o Raúl, iremos a bailar (lo detesto porque no se puede hablar) así que mi vestido rojo con brillantes lucira bien, solo espero que no sea peor que las citas que ya he tenido.
Por fin he llegado al lugar, musica moderna, atestado de gente que si sabe bailar y ese aroma a muchos perfumes y alcohol, Lucy me dijo que vendría con camisa negra y no se me ocurrió preguntar nada más o pedirle una foto, ahora me siento un poco torpe porque claro, hay más de 10 tipos con camisa negra pero ninguno viene solo, lo mejor será esperar en la barra y pedir algo de beber.
Los mojitos son deliciosos en este lugar, debo reconocer, aunque llevo 1 hora esperando y el sujeto no aparece, Roger? Raúl? en verdad no logro recordar, me siento mareada y Lucy no responde mis mensajes, hace mucho calor, creo que.....creo que voy a......vomitar!
Un impulso absurdo guiado por los mojitos me dice que es mejor idea salir al callejón que esperar en la línea del baño antes de que todas esas chicas extrañas vean lo que comí hoy, al salir corriendo mi zapato se atora en una coladera (por eso odio los tacones altos) y me hace caer de bruces en el pavimento frío, estoy realmente aturdida y con una rodilla sangrando por el golpe, raramente ya no quiero vomitar pero el dolor en la rodilla es realmente grande, creo que el corte es más profundo de lo que aparenta porque no deja de sangrar y no traigo nada en mi bolso para limpiarme.
Esta situación es en serio ridícula y es eso precisamente lo que me impulsa a sentarme en suelo y soltarme a llorar con frustración, fui plantada, perdí el control de lo que bebía y ahora estoy herida con un zapato roto y mi dignidad en el suelo.
No se por cuánto tiempo me quedé ahí llorando pero de la nada sentí una cálida mano que tocó mi hombro:
- Te encuentras bien?
Al levantar la vista tiene un blanco pañuelo de tela tendido hacia mi (que absurdo, nadie usa pañuelos como los de mi abuelo) lo tomo y limpio el maquillaje corrido por mi rostro, me toma la mano y me levanta del suelo.
- Estás sangrando, permiteme ayudarte porfavor.
- Gracias, creo que.....que necesito ir al hospital, puede necesitar puntos....
- Habrá que limpiar la herida y así lo sabremos, puedo?
Se inclina ante mi y no se de dónde saca otro pañuelo y suavemente limpia mi rodilla, no fue tan malo.
- Todo en orden señorita.......?
- Violeta, muchas gracias....
- Maxwell.
- Lamento que hayas tenido que presenciar eso, en verdad me puse en ridículo esta noche.
- No fue así, me alegra haber sido de ayuda
- En verdad lo fuiste, puedo invitarte a un café como agradecimiento?
- No creo que sea correcto.....
Lo interrumpo
- Tienes razón disculpa, soy un desastre
- Me refería a que debo invitarlo yo y sería mejor un poco de te para que te sientas mejor, me permites?
- Prefiero no molestar.
Tan desesperada estoy que pretendo invitar a un desconocido? que vergüenza, me he puesto roja y sus ojos me ponen más tensa.
- Insisto.
Cómo negarme, me ofrece el brazo mirando mi zapato roto y no tengo más remedio que aceptarlo para poder caminar sin sufrir otro accidente, huele muy bien aunque su ropa luce un tanto pasada de moda, sus modales son impecables así que platicamos de camino a la cafetería de la esquina, realmente es un hombre muy educado.