Cómo lo pensé casi no pude dormir, me doy una ducha de agua fría y pongo sobre mi cama unos shorts caqui, una playera de manga larga blanca con líneas azul marino y unos comodos zapatos deportivos blancos, me plancho el cabello y me maquillo un poco, miro la caja negra del pecado que Lucy me envió, sonrió y decido usar el coordinado que me obsequio, me miró en el espejo y me queda perfecto además de que resalta mis atributos, me terminó de vestir y empiezan las emociones encontradas.
Por un lado estoy muy nerviosa porque es mi cuarta cita con Sam y es muy probable que haya intimidad, últimamente los besos han subido de tono al igual que las caricias, en verdad lo deseo, pero por otro lado el fantasma de Maxwell no me deja en paz, me tiene inquieta y me impide disfrutar al máximo mi relación con Sam, no se que hacer.
Mientras mi mente me tortura una vez más suena el timbre, es Sam, puntual como siempre, me pongo mi sombrero de paja y los lentes de sol, tomo mi chaqueta de cuero y mi bolso y salgo del edificio, el está recargado en su combertible rojo con gafas de sol, caquis, playera tipo polo blanca y un suéter color vino sobre los hombros, dios mío es tan guapo, parece un dios griego, me sonríe con sus blancos dientes y me toma en brazos elevandome del suelo, me da un tierno beso en los labios.
- Luces hermosa
- Gracias, tu no estás nada mal- me sonrojo, aún no me acostumbro a sus alagos
- Vamos que tengo hambre- lo dice con un tono lascivo mientras me repasa con la mirada, eso me pone tan nerviosa que no logro articular palabra y me subo al carro cuando me abre la puerta
Es un día soleado y agradable, salimos de la ciudad con el estereo a todo volumen pero a mí los nervios me están matando, trato de concentrarme en el paisaje y la música para distraer mi mente pero mi corazón late a mil por hora.
Dejamos el auto en un aparcamiento del bosque y nos adentramos caminando, Sam me toma de la mano y en la otra sostiene una delicada y muy grande cesta de picnic, caminamos por unos 30 minutos y llegamos a un claro completame desierto, acomoda una manta a cuadros que venía dentro de la cesta, nos sentamos y comienza a sacar el desayuno, todo se ve delicioso, hay pan tostado, mermeladas, mantequilla, quesos, uvas, fresas, higos, un termo con café, jamón serrano, queso de cabra, pan de ajo, melón, manzana, jugo de naranja y una botella de champaña, copas tazas y platos, mi estómago empieza a gruñir.
- En verdad pensaste en todo - le digo
- No sabía que te gustaba así que pedí que pusieran un poco de todo- me dedica una dulce sonrisa
- Pues en ese caso probaré de todo
- Glotona!
- Me gusta comer bien
Disfrutamos de las delicias de la cesta y del tranquilo y pintoresco paisaje, cuando quedamos satisfechos le ayudo a guardar los restos en la cesta, el se tira de espaldas en la manta y me invita a recostarme en su pecho, me cuenta historias de su infancia, yo le cuento de la mía, es tan fácil hablar con el.
- Mis padres me traían con mis hermanos cuando éramos niños, vez ese árbol?- asiento con la cabeza - cuando tenía 10 años me caí de esa rama y me rompí un brazo, mi madre estaba muy preocupada y me llevaron al hospital
- No puedo creer que fueran tan inquieto
- Tu no eras traviesa?- me regala una pícara sonrisa y creo que habla de algo más
- No, yo me dedicaba a los libros, siempre preferí estar en casa con una taza de chocolate y mis novelas románticas
- Con que romance eh?
Asiento y el saca una rosa de la cesta, la desliza suavemente por mi rostro, mi mandíbula y mi cuello, comienza a darme suaves besos por la frente bajando hasta llegar a mi boca, se aparta un poco y comienza a deslizar la rosa por mis pechos y mi abdomen contemplandome, me desnuda con la mirada pero no me toca lo que provoca una reacción de deseo tan intenso en mi que suelto un suave gemido, atrapa mis labios con su boca en un beso profundo, su lengua explora mi boca con una agilidad impresionante y lo deseo, cada centímetro de mi se abre para recibir su calor, su aroma y sus caricias.
Me quita la playera y no contiene su emoción y su sorpresa al mira mi sostén, lo siento contra mi pierna duro e imponente, se pone de rodillas entre mis piernas y se quita la playera, no puedo creer que esto esté sucediendo, no puedo creer que yo esté a punto de hacer el amor a plena luz del día en un lugar público!
Miro su cuerpo que parece esculpido en mármol, noto el enorme bulto en su pantalón y decido ser un poco atrevida, le quitó de un tirón el pantalón y el boxer, wow! en verdad es enorme, me dedica una media sonrisa lasciva, me quita los shorts y veo como se oscurece su mirada con el conjunto, bien Lucy!
Se escuchan risas a lo lejos.
- Carajo!- se sube los pantalones y me acerca mi ropa- vístete rápido!
Suelto una carcajada por los nervios y la frustración, no puedo creer que pensaramos que era buena idea hacer el amor aquí, claro que con mi suerte eso no iba a suceder, me mira confundido, no puedo parar de reír, el se une a mi risa, recogemos el picnic rápidamente y nos vamos del hermoso bosque donde casi me hace suya.
- No puedo creerlo, unos segundo más y te hubieran visto
- No me sorprende, no tengo tan buena suerte
- Eso es lo que te preocupaba?
- En verdad lo deseaba.....
- Yo no iba a permitir que nadie más te viera así, dudo que ese conjunto sobreviva- me sonríe.
- Lo lamentaria mucho, es la primera vez que me pongo algo así y me gustó
- Entonces vamos de compras, tendré que reponer por adelantado lo que planeo arruinar
Lo miro con los ojos como platos, el solo ríe, este dios griego me llevará a comprar lencería?
- Que dices? Después de todo nos arruinaron la vibra, planeare algo más para está noche, pero primero vamos a pagar mi deuda
No deja espacio para una negativa, que tendrá en mente este hermoso hombre? No lo sé pero quiero descubrirlo, entonces asiento y nos dirigimos a las tiendas, de nuevo.....