Prefiero decirte Adiós

4390 Palabras
Aparqué el auto en el mismo lugar que aquella vez cuando me temblaban las piernas por haber aceptado ir a un antro s****l con un desconocido, o al menos eso pensaba. No pude evitar sonreír ante el recuerdo de esa Maraí y la que después de unos meses estaba allí esperándolo. Solo que ahora decidida e irremediablemente segura de sí misma. Tampoco podía negar que ese gran cambio que pedía a gritos mi mente y mi cuerpo había sido gracias a él. Conocerlo marcaba indudablemente un antes y un después en la perspectiva que siempre tuve de mi misma y de otras personas con su identidad y orientación s****l. Sea quien sea, hiciera lo que hiciera seguía siendo Peter, el único hombre que me volvía loca con tan solo mirarme. Siendo franca, había idealizado al que había visto ¿qué?... ¿menos de 10 veces?. Con el que he tenido el mejor sexo de mi vida, pero que no era más que un desconocido al que conocía demasiado bien sin ropa. Salí del auto colgándome la cámara pequeña en el cuello y ajustando mis anteojos oscuros. Me recosté de la puerta del copiloto aprovechando el pequeño momento para ajustarla un poco, le di un vistazo rápido al sol que ya estaba poco más bajo de su punto máximo y suspiré cuando lo vi salir del edificio. Jovial, con su cabello rojizo removido por el viento y una pequeña maleta de viaje. Era simplemente tan hermoso que no dude en accionar mi cámara hacia él mientras se acercaba. - ¿Entonces tu trabajo comienza ahora?. ¿Mi madre te lo pidió? - Puede que no sean para tu familia sea poco profesional y me las quede, pero sí mi trabajo comienza ahora. - Se acercó con coquetería a mi rostro, aunque detuve con la cámara y un nuevo flash sus intenciones La tarde del sábado avanzaba por la costa y sus increíbles vistas, su madre tenía razón. Paramos en un par de miradores y ya llevaba muchas tomas. La fotografía era para mí un escape sin escapar, un modo de pertenecer sin ser protagonista. Una forma hermosa de parar el tiempo, de capturar un mágico segundo que pronto se convertiría en pasado. Pasé parte de la madrugada y mi mañana preguntándome si valía la pena discutir ciertos temas con él o simplemente dejar pasar una conversación innecesaria. El pasado nos enseña y nos construye, pero casi nunca nos define. Mi vida estaría muy pronto lejos de la suya. Observe ese dispositivo por mucho rato entre la curiosidad y la negación. Lo que vería allí no me sorprendería y los videos no eran acrobacias que no hubiese visto antes. Muchas cosas encajaron de pronto. Porque no le gustaba que le llamaran Rory y como en el sexo, cuando le decía así, de pronto se volvía más agresivo y ardiente. Como si exigiera más de él. Lo más probable es que hubiese usado su personaje conmigo la mitad o la mayoría del tiempo. Miré la fotografía junto al mapa en la pared del ático y de un suspiro terminó en el envase casi vacío del liquido revelador. No me arrepentí de lo que pasó con Jim, aprendí algo importante. La pasión verdadera estaba dentro de mí, si depende de quien la despierte, pero la intensidad era solo mía. Y no le debía explicaciones a nadie. Nadie me las debía a mí. - Estas muy callada - Solo hago mi trabajo - Te ves tensa Rodeó mi cintura y todo mi cuerpo se paralizó. Mi mente dejo de pensar y mis pulmones apenas recibían aire. Jamás podría deshacerme de esa sensación al tenerlo cerca - Deberíamos tomar una pausa - besó suavemente mi cuello, mi vientre vibró y mis ojos se cerraron como respuesta - podemos llegar un poco tarde a la cena - Sus manos se pasearon por mis caderas y lo detuve - No. No podemos. Tu familia pagó un paquete completo y tus hermanos estarán allí. Han hecho un gran esfuerzo para reunirlos estoy encargada de inmortalizarlo. - Bien. - se alejó de mi con una sonrisa divertida levantando sus manos al aire - prometo llegar a tiempo y tratar de no desconcentrarte de tu trabajo - Gracias. Nos esperan dos horas más de viaje - miré mi reloj - Andando El paisaje de ciudad y el mar los dejamos atrás para encontrarnos con un verde maravilloso de montaña y casitas rurales. Llegamos y casi anochecía. Entramos por una calle de piedra, en donde colgaba de un árbol un madero con letras pintadas en blanco y algunas flores infantiles. "Connolly". Tomé una fotografía preciosa haciéndome consiente que el último vecino había estado unos kilómetros atrás, y aun no se veía la casa. - Mis padres y mis sobrinos mayores hicieron ese letrero - sonreí Cuando el camino de árboles se despejo vi al fin una enorme casa rustica hecha enteramente de madera y troncos, sin pisos adicionales con ventanales de piso a techo. En el gran jardín frontal había una paila de cerámica con sillones reclinables en madera, en donde se encontraba una pareja encendiendo la fogata. Era hermosa y estaba impresionada, parecía una de esas que solo ves en revistas de arquitectos porque era demasiado original para que existiesen dos. La pareja se acercó al auto y noté que ella estaba embarazada. Él era alto y corpulento de cabello rubio. Extendió los brazos hacia Peter y lo apretó demasiado fuerte con una sonrisa. Su hermano. Esos eran los momentos en los que deseaba parar el tiempo y tendría por montones con una familia grande. De pronto de la casa salieron más personas con un rebullicio de emoción que estaba segura solo podría causar la felicidad de un reencuentro familiar. A través de mi lente capte los abrazos, lo besos en las mejillas y los ojos empañados en alegría. Todas esas emociones me recordaban a una época en donde no solo éramos mi hermana y yo, y en todas esas veces que desee una gran familia. Habían niños de todas las edades y una pequeña que corrió a los brazos de Peter. Nada enternece mas a una muer que ver a un hombre con niños. Es algo que despierta breves pensamientos en nuestro instinto. Julián se me acercó como siempre haciendo que saliera de mi estado de embeleso detrás del lente - ¡Maraí cariño! - Me abrazó fuertemente - ¿Adivina quien está conmigo? A su lado apareció el hombre sonriente que formaba parte de una bonita historia de amor que me compartió. Ya lo había conocido y me daba gusto que aquella fuera oficialmente su presentación a la familia. Marietta me abrazó también y me ancló a su brazo para presentarme a toda su descendencia con orgullo. - Mi hijo mayor Cormac que viene de New Jersey con su esposa Megan - la mujer embarazada - y sus hijos Mark y Brian - unos jóvenes entre 12 y 14 años - Kaily mi hija llego ayer desde Alabama con su esposo Zack y sus hijos Gregory, Mike y Barb - Bárbara supuse la niña que sostenía Peter y como única sobrina hasta el momento. Era preciosa de cabello castaño y ojos azules como los de su madre - Mi esposo… el hombre con el que me casaré nuevamente y el patriarca de esta familia - Un hombre que de vista parecía temerario, pero se acercó para darme un abrazo fuerte con una sonrisa. El debía ser en otro tiempo tan pelirrojo como su hijo menor, pero en ese entonces su cabello escaso era totalmente blanco - Todos ella es Maraí y está a cargo de registrar la boda - ¿Ella es tu novia tío Peter? - preguntó la niña mirándolo seriamente y el silencio incómodo duró al menos dos segundos en el que esperaban la respuesta, pues habíamos llegado juntos, en mi auto - Soy una amiga - la niña me sonrió, pero Peter me miró como si estuviese mintiendo. Sabía que de cierto modo sería incómodo y también estaba segura de que podía manejarlo Julián me guió hasta mi habitación y debo añadir que el lugar era fantástico, como de cuento. Todo estaba hecho de madera, las camas, hasta los baños estaban chapados elegantemente y pensé que eso debió costar muchísimo dinero. Recordé que Peter me dijo que no eran una familia rica. - ¿Entonces… Peter y tu arreglaron sus diferencias?. Créeme que hacer de Cupido no se me da y creí que en cuanto supieras que convencí a Marietta de contratarte como fotógrafa lo rechazarías, aunque no me costó nada quedó enamorada de la sesión que me hiciste. Solo quería que volvieran a verse y dejaran el orgullo de lado. Le conté de su poderosa atracción y quiso conocerte. Además él no hacía otra cosa que preguntarme sobre ti y había sido quien nos presentó para empezar. Pensé que no aceptarías venir al enterarte que era su madre, pero por lo visto eres muy profesional. Tanto que dormirás en otra cama - alzó las cejas - Nunca tuvimos diferencias Julián. Solo somos amigos o… amantes de ocasión, o como quieras llamarlo. No habrá más. - Porque no quieres… - Deje escapar el aire - porque me voy a vivir a otro país la próxima semana - dejé salir como quien carga un peso - ¿Qué?... ¿Por qué?... - Porque pienso vivir mi sueño y el de mi madre, viviré de dar clases y la fotografía. Seguiré conociéndome. Me dedicare a amarme - ¿Peter lo sabe? - No. No he tenido el valor hasta ahora. Todo pasó muy rápido, ya tenía estos planes y no contaba con que nos volveríamos a ver. Vine aquí porque ya me había comprometido - Y yo que creí en mi romántica versión que terminarían juntos - hizo una mueca triste - La vida no es una novela romántica la mayoría de las veces. La mía por ejemplo parece una constante tragicomedia. ¿Dime… todo esto… todo este lujo en la vida de Peter lo ha costeado con su trabajo como actor del cine adulto? - Julián abrió los ojos y parpadeó muchas veces con sus pestañas largas - ¿Te lo dijo?. ¿Te contó sobre ello? - susurro acercándose con sigilo - Un amigo lo investigó. Yo no se lo pedí - ¿Como hizo para encontrar esa información?. Pete pagó millones para que desapareciera todo rastro de ese pasado. Si se entera es capaz de refundirlo en la cárcel, no sabes cómo es cuando se enoja. - No. No lo sé y tampoco pretendo decirle. Él es informático… Julián no conozco a Peter mas allá de lo físico. Conoce todo de mí y yo… no quise ver esa investigación. -Él ess esto que ves. Un hombre abnegado que lo ha dado todo por su familia. Es verdad que hizo una fortuna de ello y la maxificó. Todo esto, todo este lujo como dices. Los prestamos y negocios que nos ha hecho a todos sus hermanos. Sus propiedades, incluyendo ésta a nombre de sus padres, el club, el bar. Todo es producto de su trabajo, sudor y lágrimas incluso de su vergüenza. Él no lo menciona jamás y nosotros a pesar de saberlo tampoco. No porque nos beneficiamos, sino porque es una herida para alguien que amamos - tomo mis manos con preocupación - es parte del pasado Mara, por favor no se lo digas, no le digas que lo sabes y mucho menos como lo supiste o joderá en serio a tu amigo. ¿Es por todo eso que no te quedas con él?. Creí que sentías algo más. - No tiene nada que ver y descuida, ya me encargue de mi amigo y de esa información. La destruí. Lo que sentimos no puede ser amor Julián. Es deseo, pasión. Apenas nos conocemos como personas, apenas me estoy reconociendo y no podemos hablar de cosas tan importantes como su pasado y mi futuro. Es por ello que nos encerramos en un presente netamente s****l. Una breve adicción. Después de un toque la puerta se abrió y Peter entro con una sonrisa - ¿Se ocultan de mi? - ¡Claro que no! - Julián parecía desencajada y pensativa - Voy a dejarlos solos. Mi novio debe estar esperándome. - Me miró rápidamente y salió sin más. - Así que preferiste dormir lejos de mi… - se acercó tanto que no pude reaccionar. También estaba un poco aturdida por la conversación - está bien que solo seas mi amiga, Barbie es un poco celosa - Es tu consentida por lo que noté - ¿Entonces también eres celosa? - Me alejé como pude - Deberíamos ir a cenar - le sonreí para ocultar mi incomodidad - ¿Estas evitándome Mara? - Eso sería casi imposible - le sonreí con coquetería Durante esa cena en una gran mesa hablaban y conversaban casi al mismo tiempo. Se ponían al día y sonreían. Eran una de esas familias en donde todos de adoran, tan unidas que soportaban el peso del otro. Su padre era todo un personaje lleno de chistes y fanático del baseball al igual que su hermano y sus sobrinos. Una familia en donde la mayoría eran hombres con una nobleza dulce. Tenían valores arraigados que inculcaban a la nueva generación. A la mañana siguiente ya me había ganado a todos cuando a pesar de la resistencia por considerarme más una invitada que la fotógrafa me dejaron prepararles el desayuno. Alegue que no había tenido la oportunidad, jamás había estado con una familia con tantos miembros y adoraba cocinar. Eran todos agradables, los niños adorables y la ceremonia casi al medio día fue hermosa. El lugar fue adornado en dorado y blanco, habían llegado amigos íntimos de la familia. Las fotografías no pararon, detrás de la cámara podía notar muchas cosas. Las miradas de las parejas presentes, la ilusión. Todo ese amor, toda esa devoción era lo que había soñado una vez tener con Cal. Construir algo como aquello no debió de ser sencillo, pero llegaron hasta allí con tan precioso legado. Me limpie un par de lagrimas que corrieron cuando bailaron esa canción antigua y romántica mirándose a los ojos, con la ternura y complicidad de tantos años. De pronto parecían tan jóvenes que me enterneció el corazón. ¿Qué tan difícil es ahora obtener algo así?, permanecer al lado de quien amas por tanto tiempo con sus contras y pros, haciendo que no solo la familia crezca sino también el amor. ¿Cómo soportar los tiempos difíciles, las equivocaciones, la rutina?. ¿Cómo confiar ciegamente en alguien más dando no solo tu cuerpo sino también toda tu alma?. Quizá eran solo para valientes de antaño. Me vi de nuevo sobre ese pedestal frente al espejo vestida de novia segura de que tendría algo así, pero la verdad es que todo es incierto y cuando se trata de pareja bidireccional. Agradezco a la vida aunque fuera doloroso, nunca podría haber hecho una vida así con Cal. - ¿Bailarías conmigo? - su voz me sacó del cúmulo de preguntas sin respuestas basadas en mis heridas y tardé uno segundos en asimilarlo. Sonaba aún Only you y aunque todo mi cerebro me gritaba que no, acepte. Su mano rodeo mi cintura lentamente, mientras la otra sujetaba mi mano. Sus ojos verdes esa tarde parecían ser más brillantes y esa aura magnética me tenia completamente atrapada. Al ritmo lento de la canción de los sesenta nos movíamos. El mundo desapareció y mis pensamientos coherentes como siempre pasaba cuando estaba tan cerca, me había logrado escapar sumida en mi trabajo hasta entonces. Me acercó más a su cuerpo y el calor de su pecho me invadió al igual que su perfume. Ese hombre tenia atados todos mis sentidos a su voluntad y cuando la canción acabó el mundo volvió a la normalidad. Me rodeo con ambas manos y note como a mi alrededor su familia nos miraba con una sonrisa tierna. ¿Podrían notar acaso toda nuestra tensión?. Me recosté en su pecho mientras sonaba Elvis Presley, Can´t help falling in love. Cerré los ojos. Admitir y Dimitir no era sencillo - ¿Recuerdas cuando bailamos así?. Te abrí mi corazón y tu abriste el tuyo. Hicimos el amor - Peter… - Deja de escapar - No estoy escapando. Le miré directamente a los ojos. No puedo darte lo que quieres - ¿Y que es lo que quiero? - Una relación como la de tus padres y como la de tus amigos. Quieres una familia como la que tienen tus hermanos y tal vez pensaste que yo podría... Y me presenté como la mujer que esperaba tener una casa en los suburbios, un esposo, hijos, un perro. Pero esa mujer tiene mucho aun que sanar, ahora mismo no está. Y tu… amabas a alguien más. Hace menos de un año deseabas todo eso con esa persona. No quiero que lo busques en mi. - Se detuvo - ¿crees que solo te elegí como un par de zapatos cómodos? - No queríamos esto - Pero está sucediendo - No. No está pasando. No vamos a reemplazarlos - Tenemos más que eso - Mejor sexo. Mas abierto. Una conexión distinta. Si, y también mucho por ordenar - Estábamos en medio de la pista con un montón de miradas - Lo hablaremos después - miro alrededor y asintió Por la tarde nos despedíamos de todos, algunos invitados que llegaron esa mañana se quedarían y otros volvían a la ciudad para continuar con las labores de inicio de semana. Prometí un sinfín de fotografías familiares e individuales para dentro de tres días y abracé a Julián sabiendo que era una despedida. Sus ojos se empañaron cuando me susurró "Ni creas que es un adiós, existen las redes y aquí siempre tendrás una amiga". Un nudo se instalo entre mi pecho y mi estomago. No hablamos demasiado yo conducía. Paré a una hora de la ciudad en un hostal cabaña frente a la playa. No mencionó nada al respecto incluso cundo dije que pasaríamos allí la noche. Suspiré cuando se recostó de la pared con los brazos cruzados, se desabotonó el primer botón de la camisa y me miró esperando que comenzara a hablar. No encontraba las palabras. - ¿Crees que tengo que guardarle luto a Murray como se lo guardas tu a Cal?. Él mató su relación no tu alma. Mi relación acabó, te conocí. No esperaba que se dieran las cosas así entre nosotros. He pasado estas horas en el auto pensando que dije antes o que hice para que pensaras que quiero que reemplaces los sueños que tenia con alguien más y que no se realizaron. Solo quería tener sexo, pero contigo tengo más. - ¿Estas diciéndome que te enamoraste de mi? - No sé si llamarlo amor - Te diré lo que es.. Pasión, nos gustamos juntos. Nos entendemos y eso es difícil de conseguir. Ya no tenemos veinte para ir buscarlo de flor en flor, es más cómodo quedarse con lo primero que no te haga daño. Es mas fácil creernos el cuento de que hay algo más mientras lo encajamos. Ni siquiera estamos saliendo. - ¿No crees que soy lo suficientemente adulto como para diferenciar eso?. Soy del tipo que deja que las cosas fluyan. Estoy aquí para ti Maraí, pero no puedo ir detrás de ti. Eso no lo haré. No voy a perseguirte ni a rogarte que me quieras - el nudo en mi estomago se hizo más grande - No negaré que te debo mucho. Supiste verme. Me mostraste lo que puedo ser. Ahora es mi turno de seguir descubriéndome, porque he vivido mucho tiempo encerrada amando solo a los demás. La noche en que nos despedimos en el averno iba en serio, pero al parecer la historia no quiso terminar allí. Esa noche redireccione mi pasión olvidada. La fotografía se convirtió en mi meta y junto a ello mis sueños renacieron. Me hice una promesa. - Me acerque y acaricie su mejilla, tomé sus manos y me llene de valor en un suspiro profundo - Mamá y yo queríamos viajar por el mundo, conocer culturas que habíamos estudiado. Armamos un plan aunque ella ya sabía que no iría conmigo. Liberaste a esa chica llena de ese sueño ¿cómo no voy a quererte?. He aprendido de ti muchas cosas y ahora sin más responsabilidad que cuidar de mí misma por primera vez en muchísimo tiempo es el momento. Puede que pasen años, puede que no quiera regresar... - ¿Cuándo te vas? - La próxima semana - desvió la mirada al tiempo que ese nudo apretaba más fuerte, se alejó de mi y no podía respirar. Cerré los ojos y sin pensar hablé - Peter estoy loca por ti, si me lo pides yo… - Sabes que no haría tal cosa. No puedo ser tan egoísta cuando he sido yo quien te ha estado llevando a esto. Es tu libertad no tengo ningún derecho. El silencio se prolongaba, estaba paralizada en una esquina de la habitación pendiendo de un hilo mi razón. Él jugueteaba con sus dedos en la otra esquina sin mirarme. El aire era pesado, lo sabía. Sabía que me dolería de cierta forma. Pasó por mi lado y salió al pequeño jardín con vista al océano, no se veía nada era de noche, la brisa debía ordenar algo dentro de su mente. Di un par de pasos tratando de no ir hasta él para rogarle que me pidiera que me quedara. Lo intentaría, tendríamos una relación si quería. construiría un mundo hermoso para él, sabía cómo hacerlo. Lo amaría con todo mi corazón y mientras lo pensaba casi con desesperación él regreso. Acarició mi cabello y me abrazó fuerte, finalmente pude respirar. Deseaba que pronunciara esas palabras. Finalmente escuché otras. - Quiero que vivas y que al reencontrarte todas esas veces en donde estés seas feliz. Conoce todos esos lugares, toda esa gente. Sé quien naciste para ser y que nada ni nadie te detenga. Mis ojos se empañaron sin poder siquiera derramar una lagrima. Era lo que esperaba de él, era lo que necesitaba aunque no nos gustara a ambos. Así debía ser. Acunó mi rostro con sus manos y muy lentamente se acercó a mis labios. Creí que perdería la cabeza, pero esta vez solo sentí alivio. Me sentía aliviada y segura en sus brazos. Mientras nuestra ropa caía y la suave brisa marina entraba por el ventanal hacia el jardín, mis dedos recorrieron su tibia piel. Sus besos tiernos llenaron cada rincón de mi cuerpo, no hablamos y con nuestro lenguaje nos dijimos muchas cosas. Fueron quizá horas, puede que una eternidad que se convertiría en un instante en el recuerdo de caricias y besos repletos de un adiós que ninguno menciono. Y al que le hacíamos frente. Adiós Peter. Adiós y hasta siempre porque te llevaría debajo de mi piel el resto de mi vida, aunque no estuvieras a mi lado. Tus ojos verdes, tu cabello rojizo, tu sonrisa y tus manos con olor a limón. Adiós a el sexo ardiente, a la pasión descontrolada que guardábamos para nosotros y podíamos compartir con alguien más para volvernos más nuestros. Adiós con mis dedos enredados en su cuello mientras se movía dentro de mí. Adiós al sentir el punto exacto cuando ya no podríamos aguantar más. Adiós a lo que pudo ser, pero no era nuestro momento. Sentí frío y eso me despertó, podía ver a través de la ventana el cielo aun oscuro con un leve atisbo de amanecer y me levante de golpe al verlo sentado en la orilla de la cama. Observando el horizonte en donde la escaza luz detallaba la línea del mar. Estaba totalmente vestido. Me arrope un poco y antes de que pudiera decir nada me miró - Vístete. Debo hacer muchas cosas hoy y aun falta camino. Si quieres desayunar… - No quiero - Te espero en el auto entonces - Tomó su chaqueta y salió de la habitación sin mas Ese nudo que creí que había desaparecido me apretó casi hasta la garganta. ¿Que esperaba?. Al subir me dio un vaso con café y arranco mi auto. No teníamos nada más que decirnos y el café no pasaba mi garganta. Me dolía cuando intentaba tragar, era insoportable. Trate de concentrarme en otras cosas por una hora hasta llegar a su edificio, pero cada minuto eran los últimos a su lado y eso me torturaba. Apagó el auto y bajó tomando del asiento trasero su maleta. Moría por escuchar su voz, aunque lo que me dijera fuera como cuchillos perforándome. Sentí tanta rabia que baje de un golpe y le grité - ¿Es todo…? ¿Así como si nunca hubiésemos pasado? - Se giró solo un poco muy serio. Es lo mejor. Adiós Maraí Se perdió detrás de ese elegante edificio y quede allí en completo shock sin poder sentir nada. Ni el nudo, ni la rabia. Subí a mi auto y coloque las manos sobre el volante, me temblaban demasiado. Mi respiración era agitada. Tomé mi teléfono y mi primera reacción fue llamar a mi hermana. Conduje a casa en automático aferrada con fuerza al volante y los ojos muy abiertos. Intenté entrar a casa, pero mis manos seguían temblando. Ni siquiera podía atinar la llave. Mi hermana abrió de inmediato mirándome de arriba abajo y cuando alce la vista la abrace y comencé a llorar. Era un torrente insaciable de lagrimas. Dolía mucho. Dolía mas e lo que pensé o imaginé. Dolía más un casi algo que un matrimonio fallido. Ella solo me abrazaba. Después, con los ojos hinchados entendí que no podría seguir con mis planes si hubiese sido de otra forma. Fue frio el adiós, pero en el calor de los sentimientos no tendríamos el valor de dejarnos. Aguardaríamos la esperanza de que el destino pudiera juntarnos alguna vez. El destino lo hacemos nosotros con nuestras decisiones y así es la vida. Y al final si le quería, pero me elegí. Y al final si debía quererme, porque respetó mi elección. Peter había sido eso increíble que le sucedió a mi vida y que rompió todos los esquemas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR