Un Lobo

2964 Palabras
- Y… Maraí por favor me va dar una enorme contractura muscular del suspenso. ¿Por qué crees que dejé mi teléfono allá?. Necesito saber que fuiste valiente, lo lanzaste contra esa barra y le comiste la.. -¡¡Regina!!. eso no pasó, de ninguna manera haría algo como eso -Será porque tú no quieres porque él… te desnudó algunas veces con la mirada anoche. No sé como lo conociste, pero hermana es un trozo de carne muy comestible y se te está poniendo en bandeja. ¿Por qué no dejas esos tabúes de una vez por todas?. - Estás exagerando, hablas como si fuese una santa. Además Peter es... gay - ¿¡Que!?. - Se echó a reír - Ni de chiste. Estas poniendo excusas ¿o es que no te consideras tan atractiva como para atraer a un hombre como él?. Maraí te quiero, pero te estás auto saboteando la oportunidad de disfrutar tu vida. No tienes que ser precisamente la novia de alguien para tener un poco de pasión - Lo sé y créeme que lo que menos me apetece en este momento de mi vida es una relación. Es que... Yo…jamás te he preguntado. ¿Con cuántos hombres has estado? - ¿Qué clase de pregunta horrible es esa? - rio nuevamente a carcajadas - aunque quisiera ni a ti podría contestarte. Perdí la cuenta en el décimo - hizo un ademan con la vista perdida seguramente en algunos recuerdos - me he divertido bastante tengo 29 no 18 y no desvíes el tema. Peter no es gay, creo que es un lobo ¿viste como le sonríe a todo el mundo?. Sé de lo que hablo he conocido a todos los tipos de hombre que existen y no son tan variados, de lejos podría medirlos y balancearlos. Conozco sus intenciones con solo una mirada - Pues yo sólo he estado con cuatro tipos en mi vida - me crucé de brazos ofendida por la experiencia de mi hermana menor - Por eso Peter te parece raro, los hombres como él con toda la actitud y porte imponente de un lobo han probado el mundo y eso no los hace gay - me miró con extrañeza y le encontré sentido él ya me había dicho que no lo era, pero no lograba apartar de mi mente ese beso - No me digas que es demasiado respetuoso o… ¿la tiene pequeña?. Tengo tips para superar el tamaño y disfrutar del hombre plenamente - No es eso.... es que... tiene gustos extremos. Temo que no sepa como complacerlo - Eso si se le nota. Que suerte tienes, tu solo debes pasarle la lengua en cada rincón de su cuerpo. También tengo tips para fetiches extremos que le encantarán y a ti también - Restregué las manos contra mi rostro - ya olvida el tema - Mara el tabú está abolido como la esclavitud - Soy consciente de que debo actualizarme en todos los aspectos de mi vida, olvida el tema - Tú ya deja de darle tantas vueltas, no es una ecuación de diez cifras es un hombre divino que quiere meterse a tu v****a. Disfrútalo y ya, pero eso sí déjalo cuando sientas que estás comprometiendo tus sentimientos. Date un buen gusto. Los lobos pasan, comen ovejas y se van a otro rebaño. Si quiere comerte no preguntes tanto caperucita y resígnate plácidamente a tu lobo. Peter debe estar asediado por hembras de toda clase - ¡Y machos! - pensé con cierto morbo. No solo mi ropa era un desfase también lo era en temas de sexualidad, identidad s****l, LBGTQ y todo ese asunto tan abierto sobre ella. Para mi eran hombres, mujeres, gays y lesbianas. Quizá realmente él era un limón para todos los paladares con azúcar y sal, no podía dejar de repetir en mi mente sus palabras ni la sensación de su deseo, además de que ese beso bastante apasionado con otro hombre me había gustado al verlo. Yo no era una mujer de mente abierta, pero tampoco una homofóbica y comenzaba a descubrir una parte de mí que me era desconocida, me atraía. Busqué información acerca de la bisexualidad y de la pansexualidad, un tema confuso hasta para una matemática y Peter se volvió una ecuación por resolver, o lo más probable era que descubrir que no me desagradaba la idea de su propuesta me había hecho verme a mi misma de otra forma y quería entender. Deseaba también formar parte por ello, había dicho sí de verdad. Con cada párrafo me parecía mucho más interesante y lejos de analizarlo a modo personal era en sí un nivel de aceptación que iba mas allá del cuerpo y la mente. Tenía más de 6 años trabajando como profesora de adolescentes en pleno proceso de autodescubrimiento y exploración s****l, irónicamente sólo hasta ese momento de mi vida que coincidió con Peter supe que quizá nunca pasé por ello. Había tanta información que me hizo dudar de lo que siempre creí lógico, y de todo lo que significaba para las personas y la sociedad. Se hizo de noche en mi lectura cada vez mas intensa y específica en cuanto al sexo, luego enlazó con un video. Me coloqué los audífonos y mis ojos se abrieron, casi pude sentir mis pupilas ensancharse como las de un gato. Era impresionante como unos sonidos y unas imágenes llenaban mi mente de imaginación, si era posible de muchas más ganas. La intensidad del placer entre dos hombres era para mí algo imposible de fingir, siempre me había parecido que la pornografía con mujeres era escandalosa y dolorosa, llegué a sentir lástima por ese empleo, lo que no sucedió con este nuevo tipo que recién comenzaba a tomar en cuenta. Eran dos hombres devorándose y lo hacían lo suficientemente bien como para que mi cuerpo se convenciera de que se entregaban cien por ciento al placer. El calor inundó mi cuerpo, sus gemidos, sus gestos. ¡Yo quería tener eso!, necesitaba entregarme por completo al placer de un hombre como esos dos lo hacían y pensé en Peter, lo imaginé completamente tomando a otro hombre concentrada en ese beso que presencié. No veía el momento en que me tomara de esa forma, era un tipo de un placer nuevo y desconocido hasta entonces, pero tan completo que llegaba a todos mis sentidos. Terminé con todo lo gráfico humedeciéndome los labios y algo más, la necesidad hizo que mi mano buscara mi propio placer al ritmo que imponían esos excelentes actores en la pantalla de mi laptop y pronto sentí como la sangre se agolpo en mi vientre. Sin evitarlo me provoqué un orgasmo sin poder apartarle la vista al video con los sonidos guturales de ambos perforando mis oídos y abriendo mi mente hasta su punto álgido, me dejé ir con un hondo suspiro y finalmente cerré los ojos. Inmediatamente al segundo siguiente con el corazón en la garganta los odié por estar tan fuera de mi alcance, para seguidamente sonreír dejándome caer en mi almohada. Definitivamente me gustaba. A pesar de estar plenamente consciente de que lo había disfrutado mucho más de lo que creí cuestione el haber aceptado semejante propuesta, una cosa era en la soledad de mi habitación y otra en un club lleno de gente haciéndolo. Observarlo tener no solamente sexo conmigo, sino con cualquiera de forma literal. Simplemente no podía resistirme al hecho de tocarlo y sentirlo a pesar de su abierta forma de obtenerlo. Miré el anillo brillante de compromiso y sonreí. Lo haría por mí y para mí, me lo había prometido, había llegado el momento era una mujer libre y lo quería con todo lo que ello significaba. Ya era hora de cambiar de amor y comenzar a amarme más. Si Peter era lo que mi cuerpo pedía a gritos casi desesperados, era lo que le daría mucho más allá de lo que siempre creí correcto y normal hasta entonces. En ese preciso pensamiento me di cuenta lo poco que me importaba su bisexualidad. Él quería ser mío y si su novio lo compartía a mi me valía. El lunes a media mañana mientras tomaba un café en la sala de profesores recibí su mensaje - Pasa por mi esta tarde estaré en casa. PD: ¿ansiosa? ¡¡Que descaro!!. Sin embargo al terminar de leer la dirección sentí como se apretaba mi estómago y me cortaba el aire, era consciente de los latidos acelerados de mi corazón. Sí estaba muy ansiosa, no solo por finalmente saciar mis ganas con ese hombre. Era todo. El club, la rara expectativa de que si me tocaba sería lo mismo como si consumiera alguna droga, y no saber como actuar. ¡Por supuesto que estaba ansiosa!. -Tengo algunas preguntas sobre el club y lo que pasa allí, pero quiero hacerlo soy una mujer de palabra - respondí - Te pregunto por el anillo y por la renovación de tu armario. Lo que pase después entre nosotros no necesitas preguntarlo, sólo dejarte llevar. Voy a cuidarte Estaba segura de que sus ojos estarían brillando y sonriendo por la respuesta. Era una excusa simplemente soy de respuestas no de interrogantes y lo sabía. Igual que yo sabía que no respondería mas que con actos a todas mis preguntas sexuales. No lo conocía, pero lo intuía y eso lo teníamos en común. Después de clases llegué a casa en completa soledad. En mi habitación aún conservaba una radio gris y unos preciados cassettes, me gustaba revivir los clásicos. Me preparé la tina y serví el resto de vino blanco en una copa grande. Respiré profundo varias veces, vertí en la tibia agua esencias que perfumarían mi cuerpo y relajarían mi mente. O por lo menos eso decía la mujer del tutorial de youtube para infundirme valor sin despegarme de la tierra, y nada mejor que Alanis Morissette mientras me deshacía de mi ropa y cantaba "hand my pocket" a todo lo que da, preparando mi cuerpo para un club s****l, liberando mi mente. Di un sorbo al chardonnay y dejé caer mi cabeza sobre el borde cerrando los ojos en mi momento de paz, fue también en ese momento que me hice una promesa. Disfrutaría a Peter sin límites mientras mantuviese la cordura. Eran una de las cosas que deseaba cambiar en mí y ser esa mujer que se atreve a vivir. Conduje mi BMW descapotable azul hacia el lugar. Eran las 16:00 el sol me daba de lleno en los ojos, me puse mis anteojos oscuros no antes sin ubicar al GPS y colocar alguna canción que me distrajera de ese susto instalado en mi estómago desde que recibí su mensaje. Estacioné frente a un edificio de apariencia demasiado moderna y elegante, desde allí podía ver el enorme lobby con recepción como si fuese un hotel cinco estrellas, suspire apuntando mentalmente que el hombre tenía dinero a pesar de verse siempre tan sencillo. Debía recordar que era dueño de un bar bastante concurrido. Aferré el volante pensativa y apagué el motor. Debí quedarme demasiado tiempo allí, me perdí en mis tontos pensamientos y dudas sobre un desconocido bisexual, con novio, en un club del placer mientras que un caballero con uniforme me preguntaba a que departamento me dirigía. Sacudí la cabeza y respondí sin ninguna intención de salir del auto, me temblaban las manos, era en momentos así cuando sacaba lo mejor de mí y sonriendo amablemente le pedí que le avisara al departamento que Maraí lo estaba esperando en el auto. Me percaté también solo hasta entonces que no sabía ni su apellido. ¡QUE CHULERÍA TENGO!. Me di ánimos y esperé quizá unos muy alargados diez minutos que aumentaban esa ansiedad que él había mencionado. Suspiré audiblemente debatiendo entre salir huyendo o quedarme y tener ovarios. Giré justo para verlo salir de esas puertas de cristal con una camisa de vestir impoluta blanca que se ajustaba a sus brazos y semi-abierta en su pecho. Lo había visto hasta entonces con Jeans y no con un atuendo tan formal como si saliera de la oficina y juro que se veía divino. Me acomodé en el asiento tragando en seco, el pantalón gris de cachemir le quedaba como un guante y el cinturón n***o de cuero combinaba con sus zapatos de vestir. La cámara lenta de mi mente captó también el caliente momento en que se colocó los Ray-Ban oscuros que llevaba en su mano antes de abrir la puerta para sacarme de mi estado de mínima revolución y poco aire en los pulmones. - Esperaba que subieras a mi departamento - sin un hola, sin tocarme y olía tan bien que su cercanía no me dejaba pensar en otra cosa - Yo… Es completamente innecesario - dije duramente mientras me ajustaba los anteojos y encendía el auto - Adoro este auto - ¿Quieres conducirlo? - Es completamente innecesario - respondió con algo de burla - Además me parece extremadamente excitante mirar a una mujer conducir - tomó el GPS y colocó una dirección, debía dejar de mirar fijamente sus manos de ese modo tan lascivo - iremos primero a un laboratorio. En el mismo edificio puedes vender esa preciada joya, luego con una amiga que sabe de moda. No hice preguntas de las cuales tendría respuestas escuetas aunque se agolparan en mi mente, era evidente que había amanecido tan agrio como un limón., Quizá odiaba los lunes y tampoco era que quería saberlo. "Recuerda Maraí él es netamente de uso placentero. El Lobo". Seguí la ruta, pero no era capaz de mantener mi cabeza en orden y mis pensamientos eran demasiado abrumadores. Tenerlo cerca me hacía querer saltarle de una vez encima como una leona. Era mi culpa por llenarme de fantasías durante todo el fin de semana, pero el silencio era incómodo y su presencia demasiado tentadora, así que de algo debía hablar - ¿Puedes decirme por que hoy estas tan formal. O estás tan de malas que no quieres hablar? - Soy abogado. Visto así cuando no estoy en el bar - suspiró audiblemente y se relajó bastante, hasta su tono de voz cambió - Supongo que hay mucho que no sabes de mi y en eso te llevo ventaja. Tuve uno de esos días de mierda y lo único que quiero es arreglarlo. Contigo. Quiero decir…. - ¡Vaya! - reí - No tienes que acomodar la frase. Esto es lo que es Peter, también pretendo arreglar mucha mierda de mi contigo, no me incomoda. - Iremos a cenar Dijo después de un corto y debo confesar raro momento de silencio en donde tenía los ojos puestos en la vía, los suyos los sentía sobre mí quemándome más que el sol. Trataba de aparentar lo que mis palabras le aseguraban y esperaba que funcionara, aunque estaba totalmente fuera de mi zona de confort y en constante debate - ¿Iremos?. No tengo un atuendo para cenar a menos que sea en un McDonald - Para mi estás hermosa, aunque si te hace sentir mejor lo tendrás. - Sin duda tienes planeado todo. ¿Siempre obtienes lo que quieres? - Si mal no recuerdo me dijiste que Si y pediste mi ayuda al mismo tiempo. Todo esto viene incluido. No soy de planificar fríamente la forma en cómo obtendré lo que quiero, simplemente pongo a disposición las vías para que sucedan tarde o temprano. De todas formas soy más de hacer lo que me provoque. Me quedaba claro que a ese hombre solo le bastaba sonreír un poco hacia su objetivo y sí, siempre obtenía lo que quería. Estaba poniéndome nerviosa nuevamente ante su extrema seguridad, todas las posibilidades y expectativas. A estar a merced de lo que le provocase, provocándome en el proceso. Cuando eso sucedía me ponía a hablar de más y comencé a preguntarle sobre su profesión, una conversación demasiado general para enterarme lo menos posible sobre su vida personal porque así creí que no cruzaría barreras. Básicamente fue directo al grano, sentí su posición de no ser demasiado personal con un polvo más. Dijo que como abogado era independiente con su propio despacho y que trabajó por años en un importante bufete que cambió por abrir el bar, alternaba ambos y eso le hacía feliz. Me conformaba con eso era simple distracción. En cuanto llegamos a nuestro primer destino volví a suspirar hondamente tratando de serenarme. En el estacionamiento se acercó demasiado y sonrió de esa forma tan suya para luego susurrarme que me relajara, pero eso hacía el efecto contrario. Estaba tan consciente como yo de lo nerviosa que me ponía y de la tensión entre ambos casi desde el minuto en que nos conocimos. Apartó mi cabello lentamente de mi hombro y como si fuera de pronto algún dulce se saboreó los labios, yo no podía ver sus ojos a través de sus lentes de sol, pero estaba convencida de que aquello era parte de lo que me ofrecía y debía sentirme alagada. Me sentía impaciente. Dejé que tomara mi mano y me guiara sin ningún pensamiento. Había dicho sí y mi entrega comenzó allí cuando las puertas del ascensor del edificio se cerraron, sumiéndonos solo a los dos en silencio. Apretó mi mano, y como si hubiera regresado de algún lugar entre la nada lo miré a los ojos finalmente. Su mirada fue distinta, era intensa y parecía llena de las preguntas que mi mente en ese instante no quería formular. Supongo que era parte de dejarse llevar y como si tuviera un interruptor me apagué por completo. Confié plenamente en él. Sus ojos eran preciosos y su rostro entero, podría pasar por un hombre normal si no supiera lo que realmente era. Un Lobo.
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