Previa

3435 Palabras
Al abrirse las puertas metálicas frente a mí la enorme palabra rezaba laboratorio confirmando por competo nuestro rol, no había marcha atrás. Aquello era lo más extravagante, real y completamente excitante que me había pasado en la vida y tan extremo que hacía de aquella ansiedad algo poderoso agolpándose en todo mi cuerpo. No noté siquiera cuando soltó mi mano mi mente era un revoltijo, me concentré en lo que era obvio e inmediato, como la recepcionista con su uniforme menta de laboratorio que apenas me miró. Su sonrisa se amplió al verlo y le dio una mirada nada profesional que no apartaba. No la culpaba. - Peter hace tiempo que no te veía esto es una verdadera sorpresa -Sigues estando igual de hermosa Cristal Le sonrió de la misma forma que sonreía a todo lo que tuviera los ojos fijos en su incipiente barba pelirroja y me pregunté cada tanto llevaba a alguna de sus breves conquistas a hacerse exámenes previos a un prometido libertino acto s****l. A veces parecía que andaba todo el tiempo en brazos de alguien y otras un hombre fiel de relaciones largas. Era ambiguo en todo sentido - Mara vendrá conmigo al club - Por fin me miró y yo abrí los ojos como platos - Doblemente sorprendida. Ven conmigo preciosa - era un poco vergonzoso que con la mención simple de aquel club supiese que exámenes realizar, parecía algo tan normal para ellos que allí estaba mi respuesta. Se conocían mucho más. Me llevó a una sala pequeña privada como cualquier profesional, llenó un formulario con mis datos y me pidió que extendiera el brazo. Sus ojos se posaron brevemente en los míos sonriéndome dulcemente, pidiéndome que me relajara o me dolería. ¿Tanto se me notaba la tensión?. Manipuló la aguja y extrajo sangre tan rápido que el pinchazo suplantó a su mirada intensa entre unas pestañas claras. Era una mujer muy bonita debía admitir, su uniforme se le ceñía a lo que evidentemente era un cuerpazo voluptuoso y su cabello rubio sujetado en una cola despejaba un perfilado rostro. - ¿Es tu primera vez? - No. Quiero decir, en mi vida me han sacado sangre otras veces, pero si es mi primera vez para detectar VIH. - Rió y acarició mi brazo antes de colocar el pequeño apósito - En el Averno. Este es un requisito y no solo es de VIH. Hepatitis y Sífilis. - Abrí los ojos como lo haría cualquier madre superiora al escuchar nombrar el reino del demonio y sus ETS. Me quedé mirándola con lo que seguramente era una cara interrogante, volvió a reír - El club - ¿Así se llama?. No lo sabía es que… Si es.. es mi primera vez - Se te nota. No deberías estar nerviosa irás de la mano de ese delicioso pelirrojo, además todos pasamos por este requisito y otros más es muy exclusivo - Se acercó a mi rostro dejándome sin aliento acariciando mi barbilla. Voy los jueves por si quieres que nos tomemos algo juntas. - ¿Debo pagar por todos estos exámenes o falta alguno ginecológico? - bromee un tanto nerviosa - En el segundo círculo podría ser tu ginecóloga si quieres, adoro los juegos de rol. Y no debes pagar nada esto va por su cuenta el club tiene convenio. Escucha… Peter es el tipo que todos desean probar, si te está llevando personalmente es porque indiscutiblemente lo vales y viéndote bien eso te da mucha ventaja sobre él dulzura. Tómalo y haz que te desee aun más. Disfrútalo lo más que te atrevas. - No quiero que esto pase a mayores. Sólo quiero… satisfacer mi curiosidad - Nena… - se acercó sentándose a mi lado con una sonrisa perfecta - úsalo para tú placer, no irás a complacerlo o a enamorarte. - Mantén tus sentimientos a distancia es tu cuerpo quién lo merece. Vas allí a complacerte y si no quieres simplemente di que NO - me miró unos segundos y suspiró audiblemente - En cuanto entres allí verás cuerpos famélicos y tú serás el plato principal. El hambre es natural, sólo recuerda que eres tuya y de quien tu decidas ser, déjate llevar dejando fuera el tabú. Sonreí y le agradecí al mismo tiempo que imaginaba a un grupo desnudo de hombres y mujeres con cabezas de lobos devorando ovejas, en mi imaginación un tanto inocente y otro tanto caliente mezclada con el color de mi sangre me vi de pie frente a un espejo con una capucha de seda roja sin poder ver si debajo era un lobo o una oveja. Gracias Regina. En medio de todo esa mujer me había dado sin duda el mejor consejo antes de entrar a un antro s****l y con el disipó bastante mis nervios. Me pregunté si ella sería igual que Peter y abiertamente me había invitado a tener sexo. En mi mente había un escándalo que me sonrojaba, aunque mi rostro no lo reflejara. Estaba dispuesta en esto a seguir hasta el final a pesar de que todo aquello era extremo, en el fondo me había parecido halagador que una mujer tan bonita como esa quisiera llevarme a la cama y si me lo imaginaba no se veía tan mal. Quizá yo también era bisexual o solo una pervertida. ¿Era correcto que siguiera llamándome a mi misma así o era normal y simplemente no había tenido la oportunidad de abrirme?. Si lo analizaba bien probablemente era yo quien estuvo en el closet todos esos años, uno hecho de moralidad caducada basado en una sociedad hipócrita. "Mantente cuerda Maraí". Me repetí demasiadas veces. Me llevó de vuelta a la recepción y la miré. ¿Por qué no?. Ya había dicho que si iría a un club s****l del inframundo con un pelirrojo sexy, que tenía novio y que acababa de llevarme a hacerme una prueba de VIH "entre otras", añadir esto entraría en esa nueva normalidad en mi o sólo estaba siendo sarcástica conmigo misma. Me guiñó un ojo y se despidió de ambos sonriente. - En el ascensor marcó un piso aún más alto - ¿Eso que fue? - No me miraba, pero estaba sonriendo -¿De qué hablas? - Por lo menos ella estaba coqueteándote y tardaron demasiado para un simple piquete - Tú la conoces mejor que yo - contesté con pedantería a sus insinuaciones y salí del ascensor apenas la puerta se abrió, no quería seguir el hilo de esa conversación después que me lo había planteado en mi mente. Quizá él también imaginó muchas cosas entre ambas mientras esperaba. La casa de empeño me ofrecía menos de lo que yo pretendía ganar con la venta de ese añillo. Ya había perdido demasiado en una boda que no se realizó con aquel imbécil y mantuve un acuerdo conmigo de sacarle el máximo provecho, así que me di a mis dotes de negociante. No era por presumir, pero era mi zona. Mi poder de convencimiento con el dueño fue digno de una alta puntuación o estaba harto de escucharme sacar cuentas de porcentajes y valores adquisitivos en un mercado de ganancia para un artículo como aquel, pero salí ganando y eso aumentó un poco mas mi ego. Él simplemente me miraba como si estuviera analizándome todo el tiempo. Conduje al lugar que marcaba el GPS un almacén enorme con el nombre de Xion Fashion que quedaba al este de la ciudad y que por supuesto no conocía. Nos recibió una mujer vestida muy elegante con tacones altísimos, abrió los brazos y rodeó a Peter en dos segundos con un cariño casi fraternal o más bien sería correcto decir que fue un delicioso abrazo. - Peter Rory Connolly, no vuelvas a dejar que pase tanto tiempo para vernos. Su voz era ronca y tardé demasiado en darme cuenta que no era del todo una mujer, o quizá sí lo era entonces, pero no había nacido como una. De cualquier modo al igual que la mujer del laboratorio ni me notó. Tardé mas en repetir en mi mente el nombre completo de un hombre con el que tendría sexo concertado, que en seguir el hilo de su breve reencuentro - Julian puedes ir al bar cuando quieras - No si está el aborrecible de Murray - Ya no estamos juntos - No te diré que me apena. Ahora puedes ser tu mismo con libertad Mi mente trataba de procesar la información nueva mientras Julian con sus movimientos de mano exagerados expresaba alivio. Finalmente reparó en mi con evidente extrañeza, para luego ampliar una sonrisa muy sincera -¿Y esta belleza es el favor que me pediste? - Soy Maraí y espero que de verdad puedas ayudarme a pasar de profesora aburrida a jovial. Aún necesito ganarme la vida dando clases a adolescentes, únicamente quiero modernizar mi armario - le extendí la mano, pero no valió de nada, me atrajo a su esbelto cuerpo como si me conociera estrechándome con el mismo efusivo abrazo - ¡Claro que si preciosa!. Aunque déjame añadir que.. - me rodeó toqueteándome la cintura con plena confianza y me sorprendió - te quedaría bien casi cualquier prenda que te pongas, incluso esa que llevas combinándolo de otra forma. Yo te enseñaré. Lo que te hace falta es color, vida, magia y… - sonrió - De eso me encargo yo porque de lo demás estoy segura que se encargará Peter con alguno de sus demonios ¡Vaya personaje!. No tenía filtros, pero su manera de ser lejos de hacerme sentir incómoda me desinhibía, me transmitía un poco de esa seguridad en exceso que exudaba. Así que le sonreí dispuesta a llenarme de su energía y recorrer esa enorme tienda - Yo voy a dejar que hagan esto - Peter estaba muy serio y distante aun. Se acercó de pronto volviendo a ser el mismo por un instante, ese que con su dulce magnetismo atrapaba. Acaricio mi mejilla y me susurro - debo ir al tercer piso, pero nos veremos en los probadores en… - Miró a Julian que le sonreía dándole inmediatamente un tiempo específico - una hora es más que suficiente Caminaba detrás de la hermosa mujer. Julian llevaba una peluca afro, de piel trigueña hermosa, lentes de contacto azules, con sus pestañas y uñas largas era tan femenina que me hacía sentir que debía tomar clases para contonearme de esa forma tan sexy. Hablaba de los colores que iban con mi tono de piel, de los modelos que podría ponerme mientras me preguntaba muchas cosas personales y cuáles eran los sitios que frecuentaba o lo haría regularmente además de la preparatoria, porque debía armar a dos mujeres en una. Iba a una velocidad que me costó alcanzar con muchas cosas al mismo tiempo, una vez que lo hice me pareció una fantástica conversación, le hable abiertamente de mi, mis sueños y metas a corto plazo. Había sido profesora incluso antes de graduarme, pero Julian era una experta en como orientar a alguien en lo desconocido. Peinar, maquillar, vestir y andar, todo esto me lo iba explicando a medida que tomaba prenda tras prenda, me la colocaba en el pecho para luego depositarla en un perchero rodante a su lado. - ¿Entonces Peter y tu están saliendo? - Parpadeé varias veces ante el cambio abrupto de tema - No, él solo está ayudándome con esto - Querida si te mira como un postre de chocolate con fresas no está ayudándote - rio - ¿Qué hay en el tercer piso? - Mi oficina, una pequeña cafetería, una terraza hermosa y un s*x shop. Ese tipo no le convenía lo alejó de muchas cosas con ese temperamento posesivo enfermizo, realmente no sé que vio en él - Su novio o ex.. Murray. Lo conocí brevemente y es muy guapo, rubio… - Si ese ser oscuro y absorbente. ¡Bah! Muy lindo por fuera y un espanto por dentro. ¿Lo dejó por ti? - me miró con sorpresa ávida de la primicia, pero lo cierto era que sabía más que yo - ¡¡NO!! yo apenas conozco a Peter, ha sido muy amable conmigo pensé que aún era su novio y.. has escuchado hablar de un club que.. - ¡El Averno! ¿irás allí? - Hice un silencio incómodo, todos lo conocían o conocían mejor a Peter - vamos querida, libérate. Te ves tan estresada, pareces un ratoncito y estoy seguro que puedes llegar a ser una tigresa. Esta vida es para divertirse y atreverse. Si aún no conoces a Peter y nadie te conoce en el Averno deja de ser la profesora recatada que seguramente te obligaste a ser, atrévete a ser lo que quieras allí. Dentro todos somos lo que queramos. Algunos de nosotros fuera también y otros vuelven a ser aparentemente comunes, un paramédico, bombero, ama de casa y hasta religioso. Puedes obtener lo que deseas, un universo para imaginar y poner en práctica, además Rory es un manjar Estaba más que convencida de lo que quería y deseaba. La mención de ese nombre Rory quedó en mi mente como algo más dulce, una version de él que podía manejar. Estando con Julian me transmitió tanta seguridad y tanto ánimo que cuando llegué a los probadores con un perchero lleno de prendas preciosas me sentí otra. Reí con sus historias y me probé algunos de atuendos que aprobó de inmediato. Algunos conjuntos, vestidos, botas y carteras combinados con cinturones. Me instruyó básicamente para usarlos de modo correcto, ni con mi hermana me había divertido tanto en tan poco y es que con él o ella o definitivamente como prefería. Solo Julian. No me sentía juzgada, me sentía admirada y a pesar de que el enorme lugar tenía otros clientes recorriéndolo yo sentí que solo éramos nosotros, riendo y probándonos mucha ropa por encima. Me daba la sensación de libertad de la que hablaba y definitivamente tenía razón, una mujer debía cambiar su armario cada cierto tiempo. Julian era hermosa en su máximo esplendor de ambigüedad física, llamaba demasiado la atención y me imaginé retratándola pues todos sus ángulos eran únicos. Los probadores quedaron vacíos cuando miré el reloj, el tiempo había pasado demasiado rápido ya eran las siete y vi aparecer al muy puntual Peter con una pequeña caja en su mano que me extendió. Su sonrisa se amplió, al parecer se había relajado bastante con lo que sea que estuviese haciendo en el tercer piso y se acercó mirándome de arriba abajo. Yo tenía uno de esos vestidos que se ceñían todo sin mostrar nada de un tono lapislázuli - Increíble lo que escondes detrás de tanta ropa. Sin embargo la seguridad está dentro ti - Julian nos miro moviendo sus cejas y nos dejó solos en silencio - ¿Qué es esto? - tomé la caja blanco con un lazo verde - Pruébatelo - No tienes que comprarme nada - dije muy seria y se acercó aun más mirándome de esa forma como si tocara todo mi cuerpo, pero sin ponerme ni un dedo encima - No lo compre para ti, lo compré para mí Mara. Hoy se trata de auto complacernos juntos ¿no es así? - ¡Bien! susurré con desafío y mi recién adquirida confianza. Si Peter iba a jugar este juego yo también era capaz, ese día en especial con las personas que conocí y las pequeñas extremas vivencias me habían dado algo de poder que empezaba a gustarme demostrar Entré al probador con el enorme espejo en frente y cerré la pesada cortina oscura. Miré por debajo de ella, podía sentirlo cerca. Mojé mis labios, abrí la caja conteniendo el aire por un segundo y saqué un body completo de encaje. ¡¡Ropa interior!! era un.. un descarado, pero una pequeña sonrisa ladina escapó de mis labios al mirar que era tan precioso y sexy de un color verde aceitunado como sus ojos. Al probármelo era justo como creí. Un atuendo casi innecesario y ornamental que no dejaba absolutamente nada a la imaginación. Unas hojas de encaje adornaban esa pequeña parte empinada de mis pechos y el resto era traslúcido, ¡pero demonios! me quedaba muy bien y por primera vez en años, casi no recordaba la última me sentí jodidamente sensual. - ¿Puedo verte? - escuché su voz y vi su sombra detrás de la cortina a través del espejo - No sé si te convenga verme con esto puesto RORY - mencione sorprendentemente en un tono juguetón y desafiante. Abrió la cortina adentrándose en un paso mirándome fijamente el trasero y luego el resto por el reflejo. No me dijo nada no hacía falta, sus ojos brillaron y podía escuchar su respiración. Tuve un atisbo de poder sobre él que me recorrió como electricidad por todo mi cuerpo. Cerro la pesada cortina acercándose a mi espalda, apenas se movía mientras su mirada se paseaba lentamente por todas partes, estaba muy serio. - ¿No quieres tocarme? - No debo - respondió con su voz enronquecida, casi en susurros - Alcé la barbilla desafiante - Supongo que estas reservando todo tu acto para esta noche en el club y me parece bien. Tus amigos son increíbles y han abierto un poco más mi mente con relación a lo que sucederá. Me gustaría conocer más de todo esto, estuve investigando.- seguía inmóvil con la mirada fija en mis ojos y su tibio aliento rozaba mi hombro - Lamento lo de tu novio y solo quiero decirte que no me importa que seas Gay - Soltó el aire audiblemente - No. Soy. Gay. y de ninguna manera es un acto Mara no te estoy haciendo un favor. No me etiquetes ya te lo he dicho, yo deseo y punto Quizá la mención de su novio lo alteró de ese modo, pero no dejaría que me hiciera un ratoncito este juego debía ser par a pesar de mi falta evidente de experiencia y de tacto en relación a las ID sexuales Su mano estaba tibia cuando rozó mi hombro y apartó mi cabello, su nariz se paseo lentamente por él sentí escalofríos. Cuando me miró nuevamente a través del espejo sus ojos se habían oscurecido como los de un gato y su mano acaricio mi brazo, me tomó de la cintura acercándome suavemente a su cuerpo. Yo estaba montada en un pequeño pedestal para reflejarme por completo, mis caderas hicieron contacto con su endurecida entrepierna y me estremecí. - ¿Crees que si fuera Gay tuvieras este efecto en mi? Su tibia mano se posó sobre mi vientre y mi respiración se aceleró al tiempo que mi corazón. Necesitaba moverme, sentirlo aun mas, le dí acceso a mi cuello mientras hablaba. Cerré los ojos - Mírame Mara. No dejes de mirarme, quiero que veas en todo momento lo que haces conmigo. - Su mano subió hasta uno de mis pechos y con sus dedos lo delineó tan lenta y delicadamente que parecía toda una tortura que me obligaba a removerme contra su cuerpo buscando más, el ritmo de nuestras respiraciones cambió drásticamente. Entendí que no era un ofensa el que me dijera que no debía tocarme. Él sabía que si lo hacía desataría todo aquello y yo era consciente de la humedad y el calor, de las ganas. Deseaba que me tomara allí mismo sin importarme en donde estábamos, necesitaba sus manos y su cuerpo haciendo de mi lo que quisiera, pero de pronto se alejó casi pierdo el equilibrio. Lo miré sin aliento con las mejillas sonrosadas - Él me veía fijamente con resentimiento y en un segundo saboreó sus labios - Ahora tendrás que llevar eso puesto. Elije lo que quieras para cubrirlo en mi mente ya estás sin ninguna de estas bonitas prendas. Nos vamos en diez minutos Y sin más salió del probador devolviéndome el aire y la cordura. Ese Peter no era el dulce chico de la barra, era un mandón deseoso. Había leído las sombras de un problemático obseso del control yo no sería de ninguna forma su sumisa, si quería guerra se la daría a mi modo, jamás permitiría que ningún hombre me usara para su placer personal o s****l sin que yo obtuviera la misma cantidad o incluso más placer. Sería yo quien lo usaría. Cuando salí llevaba un bonito vestido verde en combinación con la ropa interior debajo. No era la única que sufriría esa noche. Peter y yo nos habíamos declarado cierta guerra en la que los dos debíamos ganar. Aquello aumentaba descomunalmente mis ganas de tenerlo.
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