El extraño benefactor

1670 Palabras

A través de la ventana por la que atisbaba el extraño benefactor, contemplé un espectáculo deplorable. Entre el director y el maestro de deportes apartaban a los dos hermanos. Ambos se dejaban conducir con mansedumbre, cabizbajos y llorosos. Los Primos, en general, andaban a paso lento, como en un sepelio en el que muchos dejaban al descubierto la aflicción del alma. Se apenaban por la defunción de un sentimiento supuestamente perecedero a causa de una mujer, o de un pichón de mujer, que para el caso es lo mismo. Habían camuflado el amor filial con sentimientos oscuros y se enfrentaban a las consecuencias más amargas. Lo que se agrietó corría el riesgo de quebrarse de manera definitiva. La ira se había esfumado dejando una onda tristeza, una emoción que conocía muy bien y que era capaz

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