Pasados los días, Alanna sale al hospital nuevamente para la lectura de los estudios realizados. Y mientras espera en el pasillo van y vienen personas, solo le pide a Dios que todo salga bien por qué sería muy duro que su familia sufra. Rato después escuchó el llamado de la enfermera. — Señora Alanna de García, puede pasar al consultorio por favor. Me pongo de pie… Como si no tuviese fuerzas quisiera huir para no enfrentar lo que puede ser algo grave, pero miro el fondo de pantalla de mi teléfono y me armo de valor para entrar definitivamente. — Buenos días, Alanna toma asiento por favor. Dice el Doctor Maldonado. — Buenos días, casi no entro a la consulta, por miedo a los resultados. Contesta Alanna nerviosa. — La verdad es que hay que tener tacto, para dar noticias y la que yo l

