bc

El Amor De Mi Muerte

book_age16+
248
SEGUIR
1.1K
LEER
chica buena
bxg
first love
spiritual
victim
like
intro-logo
Descripción

Luego de un trágico accidente dónde fue declarada oficialmente muerta. Kassidy Ferdinal regresará a la vida para crecer sobrellevando un don muy extraño, puesto que ahora puede ver y hablar con gente muerta. Al mismo tiempo qué debe soportar los maltratos y abusos de su déspota padrastro y cuidar a una madre moribunda con cáncer. Su vida cambiará cuando conozca al chico de sus sueños, el problema es qué lleva mas de dos décadas muerto, será cuando Kassidy se embarqué en una aventura para descubrir la verdad sobre la extraña muerte de este chico y muchos otros misterios qué le cambiaran la vida.

chap-preview
Vista previa gratis
CAPÍTULO 1 "TRAGEDIA".
EL AMOR DE MI MUERTE AUTORA: Jeitsy Castillo. PRÓLOGO. La muerte es un tema que siempre genera controversia, todos queremos evitar hablar de este incómodo ámbito de la vida, las razones pueden variar, quizás tenemos miedo sobre nuestro propio final natural, tal vez nos sigue doliendo el trágico fallecimiento de ese ser que tanto amamos, o simplemente, queremos que el destino nos sorprenda cada día con sus caprichosas vueltas y giros dramáticos, algo en lo que sin duda, es todo un genio. Mis respetos para las vueltas que da la vida, pero mi admiración, es para el final de cada obra literaria escrita por Dios, a la que nosotros llamamos "Vida". Existen muchas preguntas y pocas respuestas a cerca de la muerte. Pero también existe, lo que en teoría es su contra parte; El amor debería ser ese antídoto mágico que cure y alivie las penas de la mortalidad humana, seguramente el miedo a morir aumenta cuando uno ama verdaderamente a otra persona. Pero, ¿Porqué la muerte debe ser el final del camino? , ¿Porqué el amor debe ser hasta que la muerte los separe? , ¿El amor realmente termina cuando muere el ser amado?. Si eso es cierto, ¿Porqué existen historias de amor que se han contando por generaciones traspasando las barreras convencionales?. Esta es la historia de dos jóvenes que se amaron con una intensidad que superó incluso hasta las reglas naturales establecidas por la existencia humana, demostrando que la muerte, jamás podrá ganarle la partida al amor verdadero. Con ustedes, "El amor de mi muerte". CAPÍTULO 1 "TRAGEDIA". Resulta bastante extraño pensar sobre el último día en la vida de una persona, es inhóspito imaginarse cómo alguien puede salir de su cama una mañana sin saber que esa será la última vez que lo haga, no existe ningún tipo de señal cósmica o humana que te indique absolutamente nada sobre esa fecha, solamente pasará sin que exista nada que se pueda hacer para evitarlo. En el caso de Fray Ferdinal, ese día era el más importante de su vida, finalmente había logrado conseguir el trabajo de sus sueños. Corría el año de 1966. Él era un reconocido arquitecto, a sus treinta y cinco años de edad gozaba de la fama de ser el creador de impresionantes obras arquitectónicas en algunas ciudades importantes del país. Ahora, una empresa internacional estaba interesada en darle el puesto de director ejecutivo en otro país lejanos. Esa mañana debía dirigirse a firmar el contrato que lo acreditaba cómo el nuevo jefe, su esposa llevaba por nombre Serenity Ferdinal, tenían cinco años de casados y una hermosa bebé de dos años, producto de ese amor, a la cuál bautizaron con el nombre de Kassidy. Fray era un hombre de piel blanca, bastante tímido, de contextura delgada y para nada atlético, siempre llevaba una gafas debido a su problema en la vista y el cabello ondulado, el típico sujeto de oficina. El vuelo saldría al día siguiente a primera hora, por eso era necesario despedirse de familiares y amigos. Sería justamente lo qué Serenity haría esa mañana mientras su esposo firmaba esos importantes papeles. Fray se levantó feliz, incluso cantaba en la regadera, su alegría era notable y perfectamente justificada. Con su mejor traje de ejecutivo, llegaría bailando a la cocina dónde su amada esposa le prepara un desayuno especial, su comoda favorita. Pero antes de sentarse a degustar su exquisito alimento matutino, abrazó a su esposa por la espalda mientras ella aún terminaba de lavar los trastes. La apretaba fuertemente entre sus brazos, el tiempo pareció detenerse justo en ese preciso instante, la luz del sol entraba con intensidad a través de la ventana, el delicioso olor del cabello de su mujer se funcionaba con el dulce sabor de sus labios, ambrosía de dioses, las microscópicas partículas y esporas de polen provenientes de las flores que él le regaló con mucho amor el día anterior, se movían lentamente por toda esa atmósfera que los rodeaba, impregnando la cocina con ese aroma particular que les encantaba, ese minuto pareció haber durado muchísimo más de lo habitual, y es que, el tiempo es irrelevante cuando el amor es el reloj de arena que mide sus pasos, ese momento fue perfecto, si existiría un recuerdo en el cuál Fray decidiera vivir atrapado el resto de la eternidad, sin duda sería ese. Fray tenía decidido llevarse a su pequeña niña en el viaje hasta la empresa donde laboraba, puesto que todos sus compañeros de trabajo querían conocerla antes de qué él se marcharse, era un estupendo amigo, de ese tipo de personas a las que se le toma cariño rápidamente, y en este caso no sería la excepción, todos en la compañía estaban triste por la partida de Fray Ferdinal, pero al mismo tiempo se alegraban de la increíble oportunidad que tenía, no cabía dudas de qué ese empleo cambiaría su vida y la de su familia, luego de desayunar, Fray, alistó a su pequeña hija y la acomodó en el puesto trasero de su automóvil, asegurándola con su pequeño asiento especial para pasajeros bebés. En todo momento se le vió con una radiante sonrisa que iba iluminando todo el jardín de su propiedad, inclusive contagiando a sus vecinos, este hombre era el típico sujeto qué te alegra el día con su presencia y sus vibras positiva. — ¡Estuve pensando . . . ! ¿Y si le damos la despedida también a nuestra cama, cómo ella se lo merece?, después de todo, ella es testigo de muchas cosas que no podemos contar — Dijo Serenity Ferdinal, coqueteando con su esposo, mientras se guindaba de su cuello para besarlo en la boca. — ¡Me parece una idea fantástica! , ¿Cómo no se me ocurrió a mí? , ¡Ahora tengo otro motivo por el cuál regresar corriendo a casa! — Respondió Fray Ferdinal sonriente, siguiendo el travieso juego de su esposa en el arte del coqueteo. — ¡Te esperaré sin ropa interior! — Susurró pícaramente Serenity al oído de su esposo, tratando de provocarlo aún más. — ¡Si continuas así, provocarás que no asista hoy a la firma de mi contrato y me quede para mostrarte algunos trucos mágico que me sé para llevarte al paraíso de las maravillas! — Dijo Fray Ferdinal, tambaleando un poco su cuerpo y hablando en forma juguetona, para hacer sonreír a su esposa. — ¡Regresa pronto a casa mi amor, quiero verte convertido en todo un director ejecutivo, te mereces todo esto y muchísimo más en la vida — Dijo Serenity Ferdinal, besando las manos de su esposo con mucho cariño y devoción. — ¡Para mí, jamás existirá mejor logro que haberlas encontrado a ustedes en esta vida, me saqué la lotería con la bebé Kassidy y contigo! — Expresó Fray Ferdinal, mirando fijamente a su esposa a los ojos. — ¡Pero ahora debo irme, si no quiero llegar tarde a la reunión con los jefes! — dijo Fray, dándose la vuelta para ingresar a su automóvil. — ¡Por cierto, no me has dicho cómo harás para cuidar a la bebé, mientras estás en la reunión! — Preguntó Serenity un tanto preocupada. — ¡No te preocupes . . . Mis compañeros y compañeras de oficina, estarán encantados de cuidar a la bebé Kassidy por mí, muchos de ellos me han rogado incluso para ser sus padrinos. ¿Puedes creerlo? . . . ¡Despidete de mamá Kassidy . . . Dile "adiós"! — decía Fray Ferdinal, asomándose agachas a través de la ventanilla de su automóvil, mientras que su esposa los observaba alejarse lentamente, estando parada en la entrada principal de su cochera. Y así también comenzaba el día de Serenity Ferdinal, subía a su automóvil dispuesta a ir hasta la casa de sus amigos a despedirse de ellos, ella compartía una peculiar similitud con su esposo, y esta era que ambos corrieron con la mala suerte de ser huérfanos, ninguno de los dos tuvo la dicha de conocer a sus padres, eso fue una de las razones más fuertes que hizo que terminaran enamorados, solamente entre ellos podían entender en propia piel todo lo que el otro sufrió en su infancia. Serenity era una mujer de treinta años de edad, de piel blanca y ojos azules, su cabello rubio era toda una obra de arte al igual que su perfecta figura. Ese día su primera parada sería la casa de su mejor amigo en el orfanato, su nombre era Peter Strambur, siempre fue una gran ayuda en ese internado dónde ella pasó una gran parte de su infancia, además fueron a la preparatoria juntos, incluso él fue su primer beso, se puede decir que Peter fue el primer amor en la vida de Serenity, pero por circunstancias de la vida, jamás pudieron estar juntos. Peter fue reclutado por el ejército técnicamente de forma obligatoria a la edad de 16 años, eso hizo que duraran años sin verse, cuando finalmente pudo salir de ese lugar, ya Serenity era la novia de Fray Ferdinal. Lo que en algún momento fue una linda amistad que ocultaba tiernamente un posible amor, ahora se había tornado en una relación tóxica llena de celos y reproches por su nuevo noviazgo. Peter sentía e interpretaba la situación cómo sí Serenity lo hubiera cambiado por Fray, cuando realmente había sido él quien vino completamente distinto de el ejército, ya no era ese tierno muchacho, ahora era déspota y agresivo. Repudiaba rotundamente la relación entre Serenity y Fray, Lo que terminó en un alejamiento total. Hace poco tiempo, antes de el ascenso de su esposo, Serenity había vuelto a contactar a su buen amigo de la infancia, quien ahora era un hombre que aparentaba ser bastante maduro, capaz de llevar una excelente amistad superando esos malos ratos durante la adolecencia. Peter estaba al tanto de que su mejor amiga, el verdadero amor de su vida se iría al día siguiente del país para nunca más volver, así que en cuestión, esa sería la amarga despedida. Serenity Ferdinal tocaba a su puerta para despedirse de él personalmente cómo lo había prometido, él la observaba momentáneamente a través del mirador de su puerta, tan hermosa y radiante cómo siempre, toda una diosa griega con estampa de dama de casa, pero sin perder nunca su estilo y su belleza. Él abrió la puerta presurosamente para invitarla a pasar. — ¡Es un placer verte aquí Serenity, por un momento pensé que ya no vendrías! — Dijo Peter Strambur abriendo su puerta para qué Serenity ingresara a su vivienda. — ¡El tráfico es una locura esta mañana, pero nada iba a impedir que me despidiera de mi mejor amigo! — Respondió Serenity, sentándose en uno de los muebles en la sala de Peter. — ¿Puedo ofrecerte algo . . . Un té, un Café, un vaso con agua? — Preguntó amablemente Peter Strambur. — ¡No, no te preocupes, lamentablemente debo irme rápido, tengo otros tantos amigos de los que debo despedirme, sabes cómo es el tiempo de corto en estas situaciones! — dijo Serenity, siendo precisa. — ¿En serio me hablarás de tiempo a mí? , ¡Serenity, llevo AÑOS deseando retroceder el tiempo para hacer lo que sea necesario para poder estar en tu vida, para ser yo la persona con la qué te casaras y no ese . . . Ese Fray Ferdinal. No sabes como desearía que las cosas hubiesen sido diferentes. — Aseguró Peter con un poco de resentimiento en sus palabras. — ¡No he venido a hablar del pasado Peter, solamente quiero despedirme de un buen amigo al que seguramente extrañaré muchísimo en mi nueva vida en otro país — dijo tiernamente Serenity Ferdinal, levantándose de su asiento para ir hasta dónde estaba Peter y colocar su mano con cariño en su hombro, mientras le regalaba una emotiva sonrisa. — ¡Entonces . . . Quédate . . . Quédate conmigo y olvidate de ese sujeto que te obliga a separarte de las personas que aprecias, seguramente . . . Seguramente, él cambiará cuando toda esa fama y dinero se le suban a la cabeza, tal vez tenga muchas amantes mientras tú te quedas sola en casa a esperarlo . . . Tú no mereces eso Serenity. Tú mereces a un hombre que esté a tu altura, que pueda amarte a tu mismo nivel, que jamás te deje sola. Ese hombre soy yo. ¡Anda! , ¡Quédate conmigo y vivamos juntos ese amor que nos perdimos de niños. — Expresó con presura Peter Strambur, mientras tomaba las manos de Serenity con desespero tratando de convencerla de la locura que estaba solicitando. — ¡No puedo creer lo que estás diciendo Peter! ¿Te ha vuelto loco acaso?, ¿cómo puedes decir esas cosas sobre Fray? ¡Sinceramente, no lo conoces, él es mucho más hombre de lo que tú jamás serás, él sería incapaz de hacer esas cosas repugnantes que dices, esas atrocidades sólo se les pueden ocurrir a una mente tan enferma como la tuya, ya veo que fue un error haber venido a este lugar. Me marcharé, seré feliz junto al hombre de mí vida y ni tú, ni nadie lo podrá evitar. — Gritó con firmeza Serenity, señalando con su dedo índice el pecho de Peter, para luego dirigirse a la puerta para salir de esa casa. Peter Strambur lloraba desconsoladamente, arrodillado en la sala de su hogar, con alaridos qué podían escucharse hasta a las afuera de la casa. Serenity se quedó parada justo en la entrada tomando la perilla de la puerta con su mano derecha, mientras escuchaba a su mejor amigo llorar de esa manera tan desgarradora. No podía hacerlo, no tenía ni un sólo gramo de maldad en su corazón, para ella era imposible irse dejándolo así en ese estado. Suspiró profundamente para luego darse vuelta y volver hasta dónde su amigo. — ¡Oye, Peter lo siento, no debí decir esas cosas, no te pongas así por favor, me parte el alma ver a otra persona llorar — dijo Serenity, al volver para tomarlo de los hombros. — ¡Tú tienes razón, todo lo que dijiste es vedad, soy una total basura, nadie querría estar con una persona cómo yo! — dijo Peter Strambur, utilizando el truco más viejo del mundo para tratar de chantajear a la ingenua Serenity. — ¡No digas eso, si sabes que no es cierto! , ¡Ahora, vamos, levántate y tomamos esa taza de café que me ofreciste! — dijo Serenity, ayudando a su amigo a levantarse. — ¿Sabes?, en estos últimos años he estado pensado mucho en todas las cosas que pasaron, en cómo terminó todo eso que un día dijimos que haríamos cuando fueramos adultos, y existe una pregunta que ha rondado mi mente en todo este tiempo, es una incógnita que incluso no me ha dejado dormir de tantas veces que le he dado vueltas buscándole una respuesta — dijo Peter, levantándose del suelo dónde estaba arrodillado. — ¡Entiendo! . . . ¿Y . ..más o menos cuál es esa pregunta? — Preguntó Serenity, un tanto intrigada. — ¿Qué hubiera pasado si ese sujeto jamás hubiera llegado a tu vida, si tú, Serenity Mármol, nunca hubieses conocido a Fray Ferdinal?, ¿Qué pasaría si ese tipo no existiera?, ¿yo tuviera una oportunidad contigo?, ¿podríamos revivir amores de nuestro pasado?, ¿qué pasaría si ya ese no se interpusiera en nuestro camino? — Respondió Peter con más preguntas. — ¿Sabes qué? ¡Es una excelente pregunta! ¡Pero lamentablemente no tengo la respuesta! ¡Ahora si me voy, olvida esa taza de café! — dijo Serenity, decepcionada nuevamente por la actitud de Peter. — ¡Espera, Serenity! . . . ¡No puedes irte sin darme lo que quiero! — dijo Peter besándola a la fuerza tomándola por la nuca. Serenity forcejeó con él por unos segundos, hasta que pudo finalmente sacárselo de encima, utilizando sus manos, estaba enojada, la actitud inmadura de Peter había sobrepasado la raya. Y eso era algo que ella no estaba dispuesta a tolerar. — ¡¡Eres un estúpido, Peter!! ¡Me largo de aquí!, no sé que diablos estaba pensado cuando vine en primera instancia, no te mereces siquiera ser considerado un amigo. — dijo Serenity completamente molesta, se alejó de Peter directamente a la puerta, aún podía sentir la desagradable sensación de su lengua intentando entrar a la fuerza en su boca, cosa que simplemente le repugnaba. — ¡Esto no ha terminado, Serenity! ¡Te juro qué este no es el final del cuento! ¡Serás mía, ya lo verás! ¡Ese idiota no te merece, yo sí, sólo yo podría hacerte feliz. ¡¡¡SERENITY!!! . . . ¡No te vayas! — Gritaba Peter Strambur, arrodillado en el piso de su sala, mientras Serenity Ferdinal cerraba la puerta de su casa para salir de su vida para siempre. Estaba asqueada e iracunda, necesitaba regresar a su casa para darse una ducha y cambiarse la ropa, de alguna manera, se sentía sucia e incómoda por lo qué había pasado en la casa de Peter Strambur. Una patrulla de policía aguardaba en el frente de su casa, dos agentes policiales esperaban pacientemente a que ella bajase de su automóvil, sus rostros no eran nada alentadores, era cómo si ellos odiasen estar en ese lugar. — ¿Es usted la señora Serenity Ferdinal? — Preguntó uno de los agentes, cuando ella descendió del vehículo. — ¡Sí, soy yo! , ¿Algún problema señor oficial? — Respondió Serenity, un tanto angustiada. — ¡Soy el oficial Steven Salomon! ¡Le traigo muy malas noticias! ¡Lamemtablemente, su esposo y su hija sufrieron un accidente automovilístico en la autopista regional y trágicamente, ambos perdieron la vida! ¡Lo sentimos mucho, de verdad — dijo el oficial Salomon, quitándose el sombrero. Serenity sintió el escalofrío más terrorífico qué jamás sintió en su vida, esa sensación de susto en el corazón qué solamente la puede producir la temible muerte en sus caprichosas jugadas incomprensibles. No podía ser cierto, debía ser un error. La locura se apoderó de ella, quien comenzó a gritar la frase "Dígame que es un error", fue necesaria la fuerza de los dos oficiales de policía para tranquilizar a la histérica Serenity, que no dejaba de gritar a medida que sus vecinos salían de sus casas por la curiosidad de saber lo que sucedía. Es increíble cómo la vida puede cambiar de un instante a otro, esto nos recuerdas que sólo somos fragmentos de momentos pasados, una serie de acontecimientos coincidentes, recuerdos que ya no existen, sólo este preciso momento es realidad, sólo existe el presente y nada más. De esa forma, es simplemente imposible estar preparado para una TRAGEDIA.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.8K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.1K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook