James. Ingreso a la oficina de inteligencia, enojado, frustrado y con muchas ganas de golpear algo – o a alguien – porque este sujeto me ha tocado las bolas y no deseo tenerlo enfrente ya que no sé si pueda contenerme, por lo pronto llevo los videos de las cámaras de seguridad ¡qué estúpido! Debería saber que las había. Entro, saludo a todos, mis guardaespaldas flanquean mis lados y los chicos comienzan a vitorear y abuchearlos. Me asomo a la ventanilla para escuchar a un Swayer frustrado, completamente fuera de sí al interrogar a uno de los suyos. — Te lo preguntaré una vez más ¿Por qué intentaste asesinarla? – veo al chico esposado y con expresión de suficiencia. — Ya se lo dije Teniente, ella me atacó – Malcolm Swayer se carcajea. Coloca las palmas sobre la mesa acercándose mucho a

