Andrómeda. No tengo idea de la hora que es, pero ya fuera esta oscuro y las luces se han tornado tenues, la habitación esta oscura y algo fría. Tengo un presentimiento extraño, no lo sabría decir, es algo que no me puedo explicar. Ya el médico debería haber venido a revisar la herida de la cabeza, hacer ese procedimiento ridículo en los ojos y la medición de presión arterial que aunque se sabe que me encuentro perfectamente la orden del Fiscal es ley en esta Clínica. Cierro los ojos tratando de concentrarme para que el pulso no me ahogue por lo rápido que se encuentra, respiro profundo y un aroma desconocido llega a mis fosas nasales, no se encuentra tan cerca, sin embargo es un perfume que ya he percibido antes no sé dónde, pero desconfío de ello. Trato de tranquilizar los latidos de mi

