Capítulo XXIV - Artifex

1161 Palabras
Finalmente entramos en lo que parece ser un centro de entrenamiento y la rubia se gira a mirarme y extendiendo su mano, se presenta. — Un gusto soy Anca — dice — Un gusto — digo sujetando su mano — ¿Eres la novia del jefe? — pregunta . — ¿Jefe? Hablas de Ayrton supongo — digo — Y no, no somos novios o pareja, no que yo sepa, somos amigos creo — digo. — Entiendo, después de todo el jefe puede ser alguien confuso, En fin, ¿Algo que quieras hacer en particular ? — pregunta Le enseño mi abdomen y hago un mohín — He hecho de todo para esto pero parece que nunca obtengo lo que quiero — digo — Eres graciosa, no te preocupes por eso, eso se arregla fácilmente, solo tienes que ser constante y disciplinada — dice y me enseña las máquinas del lugar Observo todo con gran detalle pensando en que él ha estado aquí en cada una de estas máquinas, me pregunto cómo habrá Sido antes del gimnasio y todas esas cosas. — Puedes intentar el entrenamiento para novatos — dice señalándome un par de máquinas caminadoras, pesas, bicicletas de spinning y cuerdas para saltar — No se ve tan difícil — digo y entonces escucho un disparo, pego un brinco y Anca se ríe — Wow , ¿También practican tiro? — pregunto y ella asiente. — ¿Quieres echar un vistazo? — me pregunta — Me encantaría — digo y ella me guía por un pasillo que conecta el gimnasio con la zona de tiro que parecen cubículos, en el primero de ellos está el joven jefe, su mirada se ve concentrada y apuntando a su blanco, dispara, sin pensarlo mucho saco mi teléfono y tomo una foto de su postura y su mirada, sin duda era algo hermoso, aunque es algo incómodo encontrarlo en el mismo lugar en el cual estoy, sobre todo cuando se supone que esto debe ser un SECRETO . Anca me observa con una mirada algo preocupada, pero le sonrió con calma, para ser honesta, me parece hermoso, porque sé lo que hay detrás de su mirada, Deseo de aceptación, deseo de superarse a sí mismo y como SIEMPRE ser el MEJOR, la creme de la creme. — ¿Quieres lograr ser como él? — pregunta Anca y yo la miro — No, no ser como él, al menos estar a su par, tener fuerza para también poder proteger lo que quiero,ya sea mis ideales o las personas que me importan — digo — Hablas como el jefe — dice negando — Bien, entonces vienes conmigo, te entrenaré, lo hablaré con el jefe, no te preocupes, será nuestro secreto — dice y sin pensarlo mucho la abrazo. Anca parece no saber cómo reaccionar pero con inseguridad parece aceptar mi gesto. — Perdona, si te incomode, solo que es especial comenzar a tener personas en las que puedo confiar —digo — Bueno, si el jefe te considera su amiga, lo eres para todos — dice. Aquel día comienza mi entrenamiento, Anca me anima, y me grita para que mejore mis posturas, estaba reconstruyendo mi resistencia, a la vez que destruía poco a poco algunos de mis miedos, no se cuantas horas pasaron, solo Sé que los disparos cesaron, que me ardía hasta lo que no debía arderme, que cada músculo de mi cuerpo parecía en carne viva, Anca me ofrece una botella de agua helada y la llevo a mis labios sin pensarlo dos veces. — Muero por darme un baño, pero no traje más ropa — digo — Está bien, puedo prestarte algo, no somos de tallas tan diferentes — dice y me presta un conjunto de top rojo y pantalones cortos negros — Adelante, el baño te espera — dice y eso hago, me pierdo en el baño, las piernas me tiemblan y los músculos de los brazos me hormiguean, tal vez no había Sido buena idea iniciar hoy pienso, pero había pensado en que mi motivación era de algún modo reconstruir mi confianza en que YO puedo proteger lo que quiero y aquello que creo. Me quito la ropa y me meto con una toalla que Anca me presta, el agua sale de la ducha helada, relajando mis músculos y tendones, de pronto siento a alguien a mi espalda. —¿Estás bien? — pregunta la voz profunda y gruesa, masajeando mis hombros — Ahm, ¿Te he dicho lo bueno que eres con las manos? — pregunto — Y si, estoy bien, solo un poco adolorida — digo. — Si y entiendo, Anca y su entrenamiento de novatos ¿Verdad? — dice y yo asiento — y Si, me has dicho tres veces que soy excelente con las manos — dice deteniéndose — pero, Ayrin, ¿Qué haces aquí? — pregunta poniéndome en alerta — Oh conocí a Anca y está haciéndome un favor — digo y el pone sus labios en mi cuello — Ahm, oye, ¿en qué piensas? — digo mientras sus manos sujetan mis pechos y los masajea. — Sería genial follarte justo aquí — dice en mi oído — Justo pensaba en que sería genial — digo al tiempo en que una de sus manos se posa sobre mi coño — Aquí tenemos una pequeña intensa ¿eh? — dice y muerde el lóbulo de mi oreja — Muy bien señor obvio, deberías saber ya acerca de eso, pero por si acaso debo recordártelo, es tu culpa, pero sólo por si acaso podemos competir por ¿Quién es más intenso? — digo en medio de risas — ¿Quieres medir todo con competencias? — pregunta retándome — Es una competencia que estoy dispuesta a perder, después de todo, no podría vencerte — digo y me giro hacia él. — ¿Estás segura? ¿Realmente quieres apostar por ello? — pregunta — No voy a apostar por algo que es cierto — digo — Eres sensata, Ayrin — dice y pasa su dedo pulgar derecho sobre mis labios y luego lo mete suavemente a mi boca, me guía a un rincón de la ducha y comienza a Follarme la Boca con su dedo, lo miro mientras succionó el pulgar que me ha ofrecido, su otra mano toma una de las mías y las pone sobre su polla, sonríe y — Veamos cuánto resistes — dice y así comienza una rápida follada en el baño del centro de entrenamientos, lugar donde él es el JEFE. Ayrton insiste en que volvamos juntos en su auto, pero yo decido que es mejor hacerlo tal y como llegamos, después de todo no podía permitirme generar una DEPENDENCIA de él, tal como todo empieza, así mismo acaba sobre todo cuando algo NO es serio y por supuesto en aquel momento no era lo que buscaba, sin embargo, no estaba de más que yo hiciera cuanto pudiera por protegerme de un desenlace doloroso.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR