Capítulo XXVI - Cordis

1257 Palabras
Bayron me observa — Espero que le hayas hablado al jefe de esto, se enfadara si alguien más le dice que viniste aquí — Se lo diré, además no quiero que sepas lo que estoy haciendo, al menos no aún, es que aún no se la verdadera razón por la que lo Estoy haciendo — digo y él me da un suave golpe en la espalda — El joven jefe es un chico sensacional, NUNCA lo vi tan centrado en una persona no después de … — hace una pausa y me mira y asiento — No te preocupes lo se hace mucho, pero tal vez le resultó diferente eso es todo, al final, las cosas novedosas e interesantes pierden su novedad cuando llega alguien más — digo — El jefe no es así, él es muy diferente a lo que estás acostumbrada — dice — ¿Cómo sabes eso? — pregunto y él se encoje de hombros — Solo lo sé, no te asustes — dice — No me asusta él, me tengo miedo a mi — digo y él se ríe — Te dije que caerías con los encantos del jefe — dice y sube al auto, yo sigo a Anca dentro del lugar Bayron tenia razón, ellos me habían advertido, no solo él, sino también Razvan, y yo me había prometido estar lejos de él, sino hubiera Sido porque me mostró interés y quiso hablar de mis preocupaciones no habría permitido que se hubiera hecho un lugar en mi mente y lo que más, Me temía.... En mi CORAZÓN. Anca me pone frente a un saco de boxeo para probar mi resistencia. — Recuerda que NO debes mover tus piernas, solo cintura de lado a lado — dice — Bien, lo intentaré — digo amarrando me los guantes azules que me ha dado Golpeó el saco con todas mis fuerzas intentando no mover mis piernas, golpeó vez tras vez y termino con lágrimas en mis ojos. — Ayrin, ¿Estás bien? — pregunta acercándose a mí Anca, estamos solas en la inmensidad del lugar Los dedos me arden, el corazón me late con fuerza y pienso en el ¿POR QUÉ? de todo esto, Ayrton Antonescu, NO, él sólo ha sido una razón más para todo esto, de algún modo a través de él estaba empezando a descubrir quien REALMENTE soy yo, y de algún modo esperaba que este viaje no fuera sólo para mi sino también para él, lo que YO no esperaba es todo lo que empezaría a ocurrir en menos de lo que yo creía. — Si, estoy bien Anca No te preocupes, es sólo que a veces lo que SIEMPRE ha estado allí a simple vista te duele cuando lo descubres sin haberlo estado buscando — digo y ella asiente con una sonrisa mientras da media vuelta y yo regreso a mi entrenamiento. Más tarde, Anca se acerca — Dejémoslo por hoy así, vamos debemos regresar a la ciudad, si el jefe no te ve se preocupara — dice [. . .] Anca y Bayron me llevan de regreso a la residencia Antonescu cuando son ya las 12:00 del mediodía, Magda me recibe en la entrada con un par de bolsas de compras, bajo del auto y me acerco a ella. — Hola Magda, vas muy cargada, déjame ayudarte — digo tomando algunas de las bolsas que lleva en sus manos — Muchas gracias Ayrin, no debías molestarte — dice — No te preocupes ya suficiente problema te he causado al dejarte con el joven jefe en mi ausencia, ¿te preguntó algo? — digo y ella niega «Sentirme decepcionada o aliviada no lo sé, creo que no sé que pensar» pienso suspirando y me giro hacia el auto donde están Anca y Bayron, les hago una seña de que pueden marcharse sin problema, más tarde, Magda y yo estamos entrando en la casa donde Razvan sale a mi encuentro con una cálida sonrisa y me envuelve en un abrazo, sonrió devolviéndole el abrazo y justo en ese momento, el JEFE sale de la casa y se acerca para separarnos a Razvan y a mí. — Jefe, debe saber que Ayrin es como la hermanita menor que nunca tuve, me inspira tanta ternura y deseos de protegerla, espero que no me malinterprete — dice mirando a Ayrton, sin embargo antes de que Ayrton diga algo yo intervenga con una sonrisa. — Razvan no debes preocuparte, tampoco deberías malinterpretar a tu jefe, no hay NADA entre nosotros, al menos no algo por lo que debas preocuparte de como me tratas — digo y paso por en medio de los dos hombres entrando en la casa en busca de Magda para dejar las bolsas con ella, subo las escaleras y me encierro en mi habitación, es cierto, NO puedo pensar por Ayrton pero las acciones hablan por si solas, si lo nuestro era solo sexo casual así es como debe quedarse. Suspiro y me tiro en la cama, me pongo a jugar en mi teléfono hasta que el teléfono que había recibido de regalo vibra en la riñonera que aún tenía en mi cintura. ¿A qué ha venido eso Ayrin? Miro el mensaje que ilumina la pantalla y lo ignoro, mientras sigo jugando con mi teléfono, tengo mucho en lo que pensar y justo ahora necesito pensar en solo una cosa y no dejarme llevar por la carga hormonal de mi cuerpo, debo preparar todo para el regreso de los Señores Antonescu, pero un nuevo mensaje llama mi atención. ¿Qué está pasando? ¿hay algo que deba saber? Suspiro rodando los ojos, y vuelvo a ignorarlo, mientras vuelvo mi atención a mi teléfono Ayrton Antonescu podía esperar solo quería que pasaran unos días y sabía que la etapa de la novedad iba a pasar. ¿Hice algo mal? Eso me rompió, j***r ¿acaso me conocía tan bien? suspiro y tomo el teléfono, pero antes de que conteste vuelvo a dejarlo a un lado, NO, no iba a volver a mi yo del pasado, esto era lo mejor que podía hacer por mí, casi se cumplirían 6 meses desde que Ayrton Antonescu había entrado en mi vida de IPSO FACTO sin avisar, estaba poniendo de cabeza mi vida y mi entera existencia y la verdad es que mi presencia en su vida NO le afectaba en nada, yo solo era Ayrin y ya, mientras aún estoy en mi teléfono escucho un golpeteo en mi puerta. — Ayrin, abre la puerta, sé que no estás dormida, explícame lo que sucede y NO me ignores — dice y yo me echo a reír — Tienes razón, NO estoy dormida, NO tengo porqué explicarte lo que pasa en mi vida y NO, no voy a abrirte la puerta Ayrton está puede ser tu casa, pero este es MI espacio, y si quiero ignorarte ¿sabes qué? lo voy a hacer y ¿sabes por qué? porque puedo — lanzo y una vez lo digo todo, siento que él se va y pronto escucho la puerta de la casa retumbar. Me sobresalto, pero ignoro su comportamiento infantil, Ayrton Antonescu podría haber tomado mi cuerpo haber dejado cientos de huellas en el en solo un día pero eso era TODO, era todo a lo que alguien como él estaba dispuesto y era TODO a lo que yo estaba dispuesta también, así que si quería que se quedara así, debía establecer límites y no dejarle tanto espacio en mis emociones como para que jugase con ellas.
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