Capítulo 56: El Rugido de los Cachorros Eternos

1245 Palabras

La luna llena se erguía sobre la puna como una amante redimida que no se sacia, su plata derramándose en cascadas que lamían las cumbres del Ausangate con dedos de luz fría y caliente a la vez. El viento susurraba entre las vetas de la cueva principal como un nido de secretos ancestrales que se revelaban en la quietud de la noche, llevando ecos de aullidos lejanos que no eran amenazas, sino celebraciones de lazos templados en verdades compartidas. Eran raíces en tierra fértil que sostenían cumbres con paciencia ancestral, susurrando herencias en cada hoja que caía sin prisa. La veta mística latía con un pulso constante y sereno. Su fulgor plateado era un faro inquebrantable que iluminaba las paredes rocosas, como si la plata misma respirara en armonía con la manada. El brillo se amplifica

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR