CAPÍTULO 3. LA REGLA DEL OCHO-1

2004 Palabras

CAPÍTULO 3. LA REGLA DEL OCHO Habían pasado ya tres días y no había conseguido deshacerme de aquel recuerdo sobre un pueblo perdido, a merced de una climatología adversa y en donde la única que parece tener algo de cordura era una mujer que trataba de descubrir el origen de aquel azote. Me sentía tan identificada con la causa de esa mujer que traté de averiguar por mi parte algo que pudiese servir, y aunque no sabía cómo lo haría, estaba decidida en hacerle llegar mis hallazgos sean los que fueren. Pero yo no era una científica, tan solo la jefe de redacción de una pequeña compañía de traducción y doblaje, ¿qué podría averiguar?, y ¿cómo?, pues me encontraba tan lejos de aquel lugar que me parecía imposible hacer nada. Volví a ponerme en contacto telefónico con ese científico que tan a

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