Todo aquello que me decía era demasiado, lo único que entendí es que de alguna forma se había complicado, y lo que yo creía una tarea sencilla de buscar una solución para un pueblo que se estaba muriendo de frío, se convertía en toda una proeza, pues había que tomar datos durante un tiempo para luego estudiar su evolución… ―¿No hay un atajo? ―pregunté algo abatida por tantas tareas como me había indicado. ―No, yo le puedo ayudar con los análisis de los resultados de las muestras como de los datos atmosféricos, pero no puedo hacer mucho más por usted. ―No se preocupe, envíemelo por e-mail, lo de los pasos que he de seguir, gracias. Dicho esto, nos despedimos, sin saber cuándo sería nuestra próxima comunicación, pero teniendo claro que aquello se había complicado por momentos, dejando de

