Era desesperante aquella situación, me sentía tan inútil perdiendo tanto tiempo que podía dedicar a otras actividades más importantes, pero me había comprometido con mi psicólogo y estaba dispuesto a cumplirlo. Extrañamente me había sacado de una de las muchas cajas que había revisado, una libreta de anotaciones de teléfonos, que en ese momento no recordaba ni que existiese. La revisé, y había un montón de números de gente que ni recordaba, ni sabía quiénes era, ni a qué se dedicaban, ni cuándo me dieron su número. Cogí uno de aquellos números, los marqué y esperé respuesta. Resultó ser el de una antigua compañera de carrera, de la cual no había tenido noticias desde hacía años. Ella se extrañó de mi llamada, y estuvimos hablando mucho tiempo y antes de que me diese cuenta se me había p

