CAPÍTULO 6. LOS PRIMEROS COPOS DE NIEVE Todo parecía tan normal en aquel lugar que hasta a veces me aburría, había examinado cada muestra que había encontrado y no había averiguado nada nuevo, un buen lugar con las mejores condiciones para crecer, un pueblo próspero con una fluencia constante de turistas, que hacían de aquel pequeño lugar una joya, llegando a ser cada vez más selectivos con los que llegaban, no dejando dormir a aquellos montañeros que como yo en su momento se dejaban caer por allí, admitiendo sólo a aquellos que venían en coches amplios y lujosos. Quizás demasiado elitista para mi gusto. Algo que a mi no me disgustaba, pues procuraba intervenir poco en las decisiones de aquella comunidad, hasta que intentaron echarme, para construir en mi casa un parador donde alojar nue

