Capítulo V

1790 Palabras
—¡Joder Robert, llévame a donde quieras y fóllame hasta que me olvide de que accedí a salir contigo porque nunca había salido con un guaperas! —exclamó Agatha con la voz más sensual que me han dedicado en mucho tiempo. Esa exclamación acaba de sacarme de mi duda. Me hace sentir dichoso el hecho de pasar la noche con una mujer dispuesta que si está consciente de lo que quiere. Enciendo el automóvil y nos dirigimos a un motel que conozco desde los 16, solía frecuentarlo con Camila... Apenas llegamos al lugar, hago el debido registro y cancelo lo estipulado. Nos conducimos a una habitación con una temática bastante particular, todo es un ambiente marino, la cama es de agua, las paredes están ataviadas con caracolas, el techo tiene un espejo enorme que asemeja una corriente de agua, y hay muchas imágenes de peces sirenas y todo lo relacionado al océano... Y una de las esquinas de la habitación hay un enorme jacuzzi esperándonos, tenía bastante tiempo que no venía a este lugar... Agatha esta observando absolutamente todo con detenimiento. La sorprendo apretandola fuerte por las caderas, ella suelta una risotada que me hace querer acelerar el proceso aún más. Nos tumbamos en la cama y le sostengo las muñecas con mis manos. Ella me mira como si no entendiera, continuo sosteniendo sus manos con mi mano derecha mientras le subo el vestido con la izquierda, le beso cada parte de sus muslos mientras ella arquea su cuerpo en respuesta. No puedo evitar volverme loco con esta chica. Agatha se acomoda para mí, dándome una vista privilegiada de su v****a. Continuo besando cada parte de su vientre hasta que llego a sus pechos, los observo con detención, no son demasiado grandes, son más bien medianos, pero son redondos, sus pezones son simétricos y excesivamente sexys. Los mordisqueo hasta que la escucho gemir en respuesta. —¡Diablos Robert, me estás haciendo sufrir terriblemente! —exclamó Agatha en protesta de mis atenciones. Mmm, aun no deseo follarla. No porque mi m*****o viril no esté listo para llevarlo a cabo, incluso desde hace un rato siento una punzada de dolor por tenerlo erecto durante tanto tiempo prolongado... Pero aún tengo la necesidad de provocarla un poco más. Dejo de atender sus necesitados senos y le beso el cuello con ternura y le doy un par de besos rápidos en los labios, ella me los devuelve con entrega y se aferra a mi espalda, como exigiéndome que me hunda en ella... Le dedico una sonrisa con un eje de misterio y bajo hasta su vagina... Introduzco un dedo dentro y ella gime en respuesta, decido colocar mi boca justo en su botoncito de placer, no soy hombre de los que acostumbra ir justo directo al clítoris en el momento de practicarle sexo oral a una mujer, pero en este caso solo estoy jugando a desesperar a la ansiosa Agatha, y estoy disfrutando cada paso de este momento. Me dispongo a succionar su clítoris con fervor, ella se arquea y yo le doy varios lametazos rápidos, puedo sentir todo su líquido vaginal entrar en mi boca y mezclarse con mi saliva como si fueran el mar y la arena... No aguanto la excitación, mucho menos el deseo, y decido adentrarme en la v****a de Agatha, ella no suelta mis hombros mientras intento entrar... A pesar de que esta bastante húmeda ahí dentro, su v****a está tan apretada que me da una sensación excesivamente satisfactoria, me hundo en ella como que si el tiempo no estuviera pasando, pude sentir calambres dentro de ella y como apretaba mi pene cuando alcanzó el clímax... Continuó penetrandola hasta que suena mi celular, siento que el momento no es dado para atenderla pero una clase de instinto se apodera de mi y lo atiendo sin revisar la pantalla de inicio. —¡Robert! Ya tengo un lugar para mi iniciación como aeromoza, ¡y adivina qué!, tengo la opción de que sea en Carolina del Sur o en New Jersey. —exclama Camila, mi mejor amiga del otro lado del teléfono. Me aclaro la voz y le respondo: —Felicitaciones mi Cami, yo tengo casi decidido que presentaré mis pruebas para ser marine y lo mas seguro es que mis entrenamientos sean en Carolina del Sur, por tanto si escoges ese lugar, depende de como sea mi campus, podríamos vernos, estoy feliz por ti. Te llamo mas tarde para celebrar, ¿vale? —Le digo con aparente emoción. Camila colgó el teléfono y yo continuo entrando y saliendo de la v****a de Agatha como que si la llamada no hubiera pasado hace cuestión de segundos. Agatha me mira con incomodidad y me dice: —Robert... Me mentiste. — —¿Que estás diciendo gatita? —Le respondo ante su acusación. –Me dijiste que no querías un compromiso conmigo porque querías divertirte y yo accedí a eso, y no puedo negar que me estaba divertiendo hasta que escuche sonar tu celular y te ví atenderlo con tanto interés. —espeta con gesto de decepción. —No te estoy entendiendo Agatha—Le digo con tono áspero. —¡Ay! ¡No sabes!, Robert, jamás accedería a salir con un chico que tenga su pareja, es desleal conmigo misma y yo soy fiel creyente y exponente de que la mujer debe respetarse por encima de todas las cosas y pensamientos de los demás. No sirvo para ser la amante de nadie, es injusto para 'tu cami' y para mí. —Dice Agatha con las lágrimas a punto de salir. Toda esta situación se está tornando bastante extraña, decido sacar mi pene de la v****a de ella, es extraño tener una discusión con alguien mientras estas dentro de su coño. —Hey Agatha tu estas confundiendo todo el panorama. —alcanzo a decirle. Agatha me interrumpe: —No estoy confundiendo nada Robert, aquí lo único seguro es el hecho de que te gusta jugar con las emociones de las chicas que conoces porque piensas que por ser gordas son presa fácil y tontas. Pues no es mi caso. —suelta Agatha con gesto osco. —Déjame terminar de hablar ¿sí?, por favor calmate. Camila es mi mejor amiga de toda la vida, no te voy a negar que fuimos algo alguna vez, tuvimos una relación recurrente que nunca terminó en nada, tuvimos sexo un par de veces, varias salidas, citas, bailes, pero hasta ahí. Actualmente seguimos siendo solo amigos, por ende me alegro de sus logros como ella se alegraría de los míos. La aprecio y es una persona maravillosa que espero siempre forme parte de mi vida pero eso no quiere decir que tenga algún tipo de relación sentimental o de cualquier índole con ella más allá de nuestra amistad. —le explico de forma calmada. Agatha me mira con una expresión confundida en su rostro, creo que ella no entiende el simbolismo de la amistad, ¿será que carece de amigos?, puedo notar que ella es un poco dura con sí misma. —Agatha, y yo no te considero una presa fácil por ser gorda, para mi las personas son más que una talla. No puedo decir que me pareciste atractiva porque eres una gran persona porque ni siquiera te conocía cuando me hablaste, pero el único motor que me arrastró a hablarte fue tu físico, y no porque seas presa fácil o cualquier adjetivo con el que desees describirte. Te ví hermosa, y me sigues pareciendo preciosa. —le digo en vista de que no respondió mi aclaración. —Tú no lo entiendes Robert. No es fácil estar follando con un chico y que le responda el teléfono a otra, me hace sentir poca cosa. —Dijo Agatha en un hilo de voz. —No eres poca cosa princesa, eres una mujer genial. Y atractiva. —Le digo intentando animarla. —Ya, no hace falta que sientas piedad de mí, ¿puedes llevarme a casa? Siento que todo esto estuvo mal, quiero irme ahora mismo. —me dijo con serenidad. Me dispuse a levantarme rápido de la cama y vestirme, que lastima como terminó mi noche por una absurda llamada de mi mejor amiga, ni siquiera alcanzamos a usar el jacuzzi de la habitación... ¡Vaya desperdicio!, pero que se hace... Respeto cada decisión que tome una mujer, y si Agatha no quiere continuar lo que ya empezamos, no pienso obligarla. Nos dirigimos juntos hasta el auto, Agatha esta cabizbaja y se sube con cara de absoluta decepción. Me hace sentir un poco mal el hecho de haberle decepcionado de su cita conmigo, ella tenía grandes expectativas, pero... Yo no hice nada malo, le dije completamente la verdad, siento que ella no debió darle atención a que atendiera o no la llamada de Cami. ¿Acaso no hablamos en el restaurante respecto a que no le exigiría fidelidad porque tampoco pensaba dársela, pero si mucho placer y diversión?, ¿Acaso pensó que era la única chica con la que estaría?, es absurdo, yo le dí lo que le ofrecí... Mientras que ella estuvo en acuerdo y lastimosamente quien pagó las consecuencias de mi desafortunada experiencia con Agatha fue mi pene, lleva todo el camino doliéndome y sin bajarse mi erección. Es deprimente. Todo el camino a nuestras respectivas casas ha transcurrido en absoluto silencio, Agatha no ha emitido ni siquiera una palabra y yo no sé que pensar al respecto, me esforcé por tratarla lo mejor que pude para que se sintiese como una verdadera reina pero sus inseguridades y juicios terminaron ganando la batalla desde el momento en que iniciaron a salir a flote, se pelearon con su esencia, su belleza, su fogocidad y su suspicaz avidez. Llegamos hasta la entrada de su casa, bajo del automóvil para abrir su puerta y ella baja apenada, me dedica una mirada lastimera y se dirige a la puerta de su casa, me saluda con la mano antes de entrar y yo bueno... Yo quedé con un jodido dolor en mi pene erecto por el simple hecho de recibir una llamada de mi mejor amiga, creo que es completamente injusta mi situación. Decido dejar de pensar en todo lo que me sucedió esta noche apenas llego a casa. Me ocupo de mi problema presente, mi erección, me dirijo a él baño de mi habitación y me dedico a pensar en cosas que me parezcan lo suficientemente satisfactorias como para alcanzar el puto orgasmo que estuve a punto de conseguir cuando Agatha se volvió loca porque fui amable. Recibo nuevamente una llamada de Camila cuando me dispuse a iniciar... ¿Será esto una señal del destino? ¿OTRA VEZ VA A JODERME MI POSIBILIDAD DE ALCANZAR EL CLÍMAX?
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