14. Sé quién eres.

4557 Palabras
Esa noche Priscille prácticamente no durmió no podía dejar de pensar en lo que había hecho y las posibles consecuencias que enfrentaría si resultaba ser alguien importante del equipo de campaña, si bien contaba con el apoyo y respaldo del doctor Gaspar era probable que eso no le serviría de mucho y lo que más le dolía es que de verdad disfrutaba su trabajo. Pero como la noche anterior, solo le quedaba aguardar a lo que ocurriera en el día esperando, en el mejor de los casos, que nadie supiera lo que había pasado y que todo quedara entre ella y el extraño, así que sin más se apresuró a salir directo a la oficina para buscar a Casey y al menos a ella informarle lo que había pasado, aunque no ocurrió dentro de su horario laboral, Priscille tenía la firme convicción de informarselo para quizas aminorar las posibles consecuencias. Y parecía tan empecinada que llegó prácticamente corriendo a la oficina de Casey quien no pudo más que verla con asombró al percatarse de la forma tan abrupta en la que entró, algo que por supuesto no espero de la mujer que hasta el día de hoy se había portado timida y bastante reservada pero al ver su semblante dedujo que se trataba de algo serio. - Todo en orden?!- preguntó Casey mientras terminaba de colgar su abrigo. - Ahh....ahh.....has recibido algun informe mío?!- indagó para saber que tanto debía contar. - No Bree.....debería recibirlo?!- Casey parecía bastante confundida pues en lo que Priscille llevaba trabajando con ellos no había recibido más que elogios y no parecía la clase de mujer que le encantara escuchar alabanzas. - Nadie te dijo nada de mi?- repitió sosteniendo su bolsa con nerviosismo. - No.....nadie, aunque acabo de llegar. - Segura?!- indagó un poco más insistente lo que levantó sospechas en Casey. - Muy segura......por qué?! Priscille la miró con un dejo de súplica, era la primera vez que trabajaba y lo estaba disfrutando, por eso temía tanto que un simple accidente terminara arrebatandole todo. - Bree, todo en orden?!- preguntó Casey contrariada pues los ojos de su acompañante comenzaban a llenarse de lágrimas. - Es que......yo......fue.....te juro que fue un accidente! - Qué fue un accidente?, qué pasó?- y adelantándose hacia ella la tomó de la mano para llevarla al sofá. - Ayer.....te juro que no sabía.....no lo ví.....- sin embargo, Priscille era incapaz de decir algo coherente, estaba tan asustada que no hacía más que balbucear y disculparse, pero era lo que acostumbraba a hacer con Michael. - A ver....tranquila, qué ocurrió? Priscille tragó grueso, Casey no sabía nada de lo ocurrido y si ella no hubiera llegado hasta aquí envuelta en su ansiedad nadie se habría enterado pero ya no había marcha atrás, ahora debía contarlo todo. - Es que....ay....ayer......ay.....ayer me tocó limpiar el piso de la sala, no tenía idea de cómo hacerlo pero me esforcé mucho y lo logré........pero cuando estaba terminando de recoger para guardar todo y tirar el agua.....bueno.....ocurrió un accidente......yo no me dí cuenta......- soltó un ultimo suspiro y relato todo, ya no había marcha atrás. Casey escuchó con mucha atención aunque para ser honesta esperó que fuera algo más grave, mejor dicho algo verdaderamente grave y no algo tan simple pero para Priscille parecía de suma importancia así que debía actuar en consecuencia manteniendo un semblante serio. - Y sabes quién era?!- cuestionó Casey en cuanto Priscille terminó de contar casi toda la historia, convenientemente omitió el pequeño chiste que soltó por temor a que le recriminaran haber agravado una situación de por si complicada. - No. - No dijo su nombre?- de verdad que Casey trataba de entender la exagerada reacción de Priscille, no tenía idea de a quién había mojado aunque la mujer actuaba como si hubiera empapado al primer ministro en persona. - No. - Segura?!- pero en respuesta obtuvo un nervioso asentimiento- entonces no debe ser importante, seguramente fue alguno de los empleados de la casa.....un chófer, guardaespaldas o algún jardinero......de haber sido alguien de la familia ya lo sabríamos- sentenció intentando tranquilizar los nervios de Priscille. Sin embargo, ella no estaba segura de que así fuera, no lo dijo, pero la ropa que usaba ese hombre no era algo que pudiera costear un jardinero o un chófer, sabía que se trataba de prendas costosas y para prueba no hacía falta más que ver los zapatos. - Tranquila, créeme- dijo Casey al ver la duda y el temor en Priscille- si hubiera sido alguien importante ya se habría quedado con Jacques y él ya me lo habría hecho saber......descuida, además nadie de la familia pasa por el jardín trasero y menos a esa hora.....te aseguro que fue un empleado- aclaró con una firme sonrisa pues estaba convencida que así era. Priscille la miró con algo de inquietud pero ella lucía tan segura que quizás tenía razón, después de todo, llevaba más tiempo trabajando para esta familia y en teoria debería conocer más los hábitos que tenian. - Así que hay una reunión?!- exclamó Lindsey interrumpiendo el momento- por qué no me invitaron?!- reclamó con un jugueton tono de voz que pronto se volvió más serio al ver el desencajado rostro de Priscille- todo en orden?!- cuestionó con el ceño fruncido mirando a Casey. - Si, Bree tuvo un accidente ayer y esta algo preocupada. - Estás bien?!- Lindsey repuso sentándose al otro lado de Priscille. - Si- fue la escueta, y poco convincente, respuesta que obtuvo. - Bree esta preocupada porque ayer por la noche mojo a un jardinero. - Qué?!- Lindsey exclamó bastante confundida, por el semblante de Priscille imaginó que seria algo más serio. Y ante la evidente expresión Casey no tuvo más opción que contar el suceso en cuestión, esperando que Lindsey le diera la misma respuesta que ella. - Cas tiene razón...... seguramente fue algún empleado, ya era demasiado tarde para que alguien más estuviera en ese jardín- dijo Lindsey igual de firme que Casey. - De verdad lo creen?!- cuestionó Priscille esperando que sus compañeras tuvieran razón y esto situación solo se hubiera salido de control en su cabeza. - Si.......de otra forma ya se hubiera hecho un gran escándalo, estos hombres no suelen callarse nada y menos si les dañaste algo carisimo......- aclaró Lindsey elevando ligeramente su hombro en señal de la poca importancia que esto tenía. Priscille volteó a verlas, sus nervios la hacían pensar que el asunto no tardaría en explotarle en la cara pero ellas parecían tan tranquilas que quizás no debía darle más importancia. - Al menos le enseñaste una lección- exclamó Lindsey de repente atrayendo la atención de las otras dos mujeres- así aprenderán a respetar el horario de la casa y no andar tan tarde merodeando por el jardín......una buena lección!!!- aclaro provocando la risa en Casey. De pronto ambas comenzaron a reír mientras Priscille las miraba con una incómoda sonrisa que se debatía entre hacerles compañía o continuar esperando lo peor pero la risa era tan contagiosa que no pudo evitar reírse por su pequeña odisea. Las tres estaban bastante divertidas al imaginar a un pobre empleado ser mojado de esa manera, y más cuando Lindsey soltaba algún agudo comentario haciendo más divertida la historia. - No deberían estar tan divertidas....... tenemos junta, Jacques nos quiere ver a todos en la sala de reuniones- intervino la voz de una mujer de unos 50 años, recepcionista del complejo. - Ahora?!- preguntó Lindsey. - Si, ahora..... así que apúrense! Casey y Lindsey se miraron extrañadas, una junta tan de improviso no era habitual por lo que debía ser algo bastante serio para ser convocados con tanta premura. - Qué habrá ocurrido?!- preguntó Lindsey cuya curiosidad por saber a que se debía todo esto la estaba consumiendo. - Tal vez sea por el próximo debate- repuso Casey levantándose de su asiento- quizás quieren revisar las propuestas!- y aunque no estaba del todo segura era la única explicación plausible que se le ocurría. Las tres mujeres suspiraron pero al ver la premura que había afuera de la oficina por la inesperada junta no tuvieron más alternativa que tomar sus tablets para ir a reunirse con el resto de sus compañeros, todos parecían tan angustiados que era posible creer que esta era una emergencia pero dado el hecho de que nadie conocía la razón detrás del encuentro no programado no había más alternativa que aguardar para saber que iba a comunicar Jacques. Pero al llegar había más gente de la que Priscille creyó, si bien se había dado cuenta que el equipo de campaña era lo suficientemente grande en la sala podía contar a más de cien personas que apenas y cabían acomodadas prácticamente muy pegados, lo que las obligó a permanecer casi en la entrada mientras los múltiples cuchicheos inundaban el lugar. La espera para todos comenzó a ser bastante angustiante, nadie sabía con certeza por qué los habían citado a primera hora y ya todos parecían preparados para dar cualquier informe, a Priscille le llamó la atención como tenían reportes, flyers, estudios, propagandas, tan a la mano que no había modo que los tomaran por sorpresa. De pronto el silencio inundo la sala cuando otra de las puertas se abrió dándole paso a una elegante y seria mujer que llevaba una tablet y un telefono quien se colocó a un lado de la puerta permitiendo que un atractivo hombre cruzara logrando que todos se enderezaran como si acabase de entrar un general. Priscille poco alcanzaba a ver, era una mujer que medía 1.70 y aún así su vista era bloqueada por el mar de personas frente a ella, a pesar de que ladeaba la cabeza, curiosa por finalmente conocer al candidato no le era posible verlo del todo hasta que Jacques se paró en medio de la sala haciendo que la pobre Priscille experimentara un súbito escalofrío. - Buenos días a todos- saludó Jacques mirando a su alrededor a todas las personas aunque su objetivo en realidad era encontrar a a alguien en especifico. Pero esa profunda y varonil voz solo le confirmó a Priscille sus peores temores, casi mecánicamente tomó la mano de Casey apretándola con fuerza, llamando la atención de la mujer quien la miró con un poco de confusión. - Sé que muchos de ustedes.....o todos.....se preguntan el por qué de esta junta, en realidad no es nada de que preocuparse, los cité con el unico objetivo de compartirles los resultados de las ultimas encuestas...... Sin embargo, mientras ese elocuente discurso se llevaba a cabo, el terror en los ojos de Priscille preocupó a Casey que no podía negar la confusión que eso le generó. - É.....é.....él es el.....es el candidato?- cuestionó Priscille con una temblorosa voz- es Jacques Levesque?- indicó, esperando que la imagen de ese hombre solo fuera el resultado de su nerviosismo y que en realidad no estuviera ahí de pie. - Si.....por qué?- Casey la miró con el ceño my fruncido pues en realidad no entendía el proceder de su compañera. - Es....es....q.....es....que es él- aceptó finalmente con un nudo en la garganta. - Quién es qué?- Casey no entendía el balbuceo de Priscille pero no lo había hecho desde que llegó a su oficina esta mañana así que lo mejor era ser más puntual. Pero Priscille no estaba para responder en voz alta, simplemente se limitó a ladear la cabeza en dirección de Jacques un par de ocasiones, la segunda con más insistencia, logrando que Casey frunciera más su ceño hasta que comprendió de qué, y más importante, de quién estaba hablando, esta fue toda una revelación ante la cual no pudo más que abrir los ojos mientras se cubría la boca por el asombro, si, en efecto el hombre al que Priscille había mojado la noche anterior no era otro más que el mismísimo Jacques Levesque. Casey volteó su asombrada vista hacia Jacques en tanto Priscille trataba de esconderse de él agachandosé un poco y colocandosé detrás del hombre frente a ella, la única que no comprendía lo que pasaba era Lindsey pero los extraños ademanes de sus acompañantes no tardaron en llamar su atención. - Qué ocurre?!- cuestionó por lo bajo. - Bree mojó a Jaques- dijo Casey en un susurro cubriéndose la boca con su mano para que nadie más la escuchara. Y Lindsey tuvo la misma reacción que Casey, la joven volteó a ver a Jacques quien seguía muy enfocado en su discurso, o eso aparentaba pues a diferencia de otras ocasiones, ahora permaneció de pie mirando a todos con mucha atención esperando encontrar a la misteriosa mujer que lo había mojado, desafortunadamente la cantidad de personas en la sala lo hacía un poco imposible por lo que ya se arrepentía de no haberlos reunido en el jardín. Hasta que la fortuna le sonrió, gracias a Lindsey que no pudo aguantar soltar una ahogada risilla al pensar que el accidentado no había sido un simple empleado como quisieron creer, no, lo que provoco que las personas delante de ellas ladearan su cuerpo un poco para saber que había pasado a sus espaldas, dándole a Jacques una vista perfecta de Priscille y sus acompañantes, aunque la nerviosa mujer tratara de ocultar su rostro bajando la cabeza y jalando su coleta hacia el frente, ya había sido localizada. Y a partir de ahí todo empero, Casey y Lindsey no pudieron aguantar la risa ante la sola idea de imaginar al elegante y distinguido candidato a alcalde de Westmount siendo empapado con agua de trapeador, para ellas fue prácticamente imposible aguantar la risa aunque intentaban ocultarlo detrás de sus manos, subiendo sus tablets para cubrir la mitad de su rostro o girándose ligeramente para que nadie, en especial, Jacques las viera, aún así ya era algo tarde, el hombre tenía su vista clavada en las burlonas acompañantes de la mujer que trataba de ocultar su presencia manteniendo la cabeza agachada mientras se mordía el labio, y para su mala fortuna, él sabía cual era la razón de esas risas. Suficiente había sido ya con el hecho de que lo mojaron y arruinaron un par de perfectos zapatos como para que esas dos se burlaran de la situación, no sabía a ciencia cierta que les había contado pero Casey y Lindsey parecian muy divertidas con lo ocurrido tanto que incluso el rostro de la más joven empezaba a ponerse rojo por los fallidos intentos de contenerse. Pero el hecho de que Jacques no les quitara la vista de encima solo profundizaba su risa, y no solo era por el molesto semblante que tenía, más que nada era por imaginarlo en esa situación que muy seguramente saco de balance al siempre controlado hombre. - Esperemos seguir así hasta las elecciones y recuerden que gran parte del éxito de esta campaña es gracias a todos y cada uno de ustedes.....- culminó Jacques magistralmente aún cuando su atención no estaba en centrada en su discurso sino en las tres mujeres del fondo- sigamos trabajando por el Westmount que queremos..... gracias- finalizó y en cuanto lo hizo Priscille se apresuró a salir de la sala, seguida, por supuesto, de Lindsey y Casey. - Entonces, el hombre al que mojaste fue Jacques?!- cuestionó Lindsey solo para confirmar lo obvio. - No sabía que era él!!- respondió Priscille apresurandose a su área de trabajo pues temía que el hombre viniera detrás de ella para cobrar venganza. - Jajajaja......debió de haber sido una escena épica!!- exclamó Lindsey dejándose llevar totalmente por su risa contagiando a Casey mientras Priscille se sentía burlada. - Descuida.......no te hará nada, si estuviera viva su madre te apuesto que si lo haría sin dudar, Rosaline era una bruja pero Jacques y Philippe son más relajados......no tienes de que preocuparte- repuso Casey con toda la intención de hacer sentir mejor a Priscille. - De verdad lo crees? - Si, descuida......no va a pasar nada- repitió Casey tomando a Priscille del brazo, ya era hora de trabajar además de que la pobre mujer necesitaba esconderse en la seguridad de su cabina así que iban prácticamente corriendo. - Casey!!!- una suave voz femenina las detuvo justo antes de entrar a la oficina haciéndolas voltear en el acto para descubrir que quien las llamaba no era otra que la mujer que ingresó a la sala antes que Jacques. La risa de Casey y Lindsey cesó en el acto, ellas sabían que la presencia de esta mujer no era algo habitual, pues ella era la jefa de campaña y mano derecha del candidato y si venia en persona era porque el asunto debía ser algo delicado, y empezaban a sospechar lo peor. - Jacques dijo que tienes nuevo personal y quiere conocerlos- sentenció y en efecto no era algo malo pero no era alentador. Las tres mujeres se miraron entre si, en realidad la única persona nueva era Priscille y a ella ya la conocía, al menos la vió la noche anterior así que sus suposiciones de que nada pasaría no eran tan acertadas despues de todo. - Qué?!- preguntó Casey intentando encontrar el modo de evitar que Priscille fuera al encuentro con Jacques, pues sabía que era lo que ella quería. - Que quiere conocer a los nuevos ingresos. - Si......pero por qué?...... nunca lo hace!- refutó esperando que de algún modo la mujer desistiera de su petición. - Y por qué no? - Si, claro.....- Casey ya no tenía forma de evitar este encuentro y aunque lo intentará tarde o temprano Jacques encontraría el modo de acercarse a Priscille y era mejor ahora a que lo hiciera por sorpresa en algún otro lado. Por lo que no le quedó más remedio que tomar del brazo a Priscille y empujarla ligeramente hacía la mujer que esperaba, desde luego que ella se resistió pues no tenía intención de ir a ese encuentro. - Ella es......la nueva- indicó Casey acercándola un poco más, la pobre Priscille volteó a verla suplicante pero aparentemente no ocurriría un milagro que impidiera este encuentro. - Ves que fácil era- repuso con sarcasmo, ante lo cual no les quedo más remedio que sonreir aunque fuera por compromiso- sigueme, por favor- le pidió a Priscille y acto seguido dió media vuelta. Sin embargo, ella no se movió, se quedó ahi de pie viendo como la mujer se alejaba, hasta que Casey y Lindsey la empujaron amablemente y sin más opción caminó lentamente, sabía que no había modo de evitar este encuentro y menos ahora que sabía a quien había mojado, y a pesar de que lo evitó con un lento caminar, llegar a la elegante oficina no le tomó mucho tiempo, en realidad hubiera llegado mucho antes como la elegante y desesperada mujer que ya la esperaba junto a la puerta viendola con cierto reproche al notar su incapacidad para llegar a tiempo. Desgraciadamente ya estaba frente a la puerta, por lo que ella y su acompañante ingresaron, sin tocar o anunciarse, simplemente entraron, pero Priscille fue la única que caminó hasta el escritorio pues la otra mujer le enseño el camino con un ademán y continuó hacia una oficina anexa, dejandola sola, ahí de pie sin saber qué hacer, la silla donde supuso estaba Jacques estaba volteada así que permaneció ahí de pie en silencio pues no tenía intención de acelerarlo. Priscille no supo cuánto tiempo pasó, quizas solo fueron segundos o tal vez horas, en realidad fueron escasos minutos, pero dado su nerviosismo era dificil deducirlo, hasta que Jacques volteó en su elegante silla, clavando su penetrante mirada en ella, el inexpresivo hombre inclinó su cuerpo hacía su escritorio, recargando sus codos y juntando sus manos frente a su boca, pero no dijo nada, simplemente se limitó a verla. No podía decir que estaba enojado o molesto, en realidad si no hubiera sido por la risa de Casey y Lindsey, Priscille no hubiera estado parada frente a él, desgraciadamente, no le tomó mucho tiempo deducir que esas dos conocian la historia de lo ocurrido y creía firmemente que se estaban burlando por lo que no pensaba dejarlo pasar. Así que recurrió a su mirada más penetrante para poner un poco incómoda a Priscille, aunque eso no era necesario, ella ya estaba bastante incómoda y nerviosa, y Jacques creyo que había logrado su objetivo al ver como la pobre mujer comenzó a frotarse las manos mientras se mordía incesantemente el labio y evitaba a toda costa levantar la cabeza para mirarlo, pero lo que él no sabía era que ese mérito no era suyo, sino de desgraciado hombre con el que estaba casada. Pero fue una conducta que le resultó extraña, ella parecía muy nerviosa y hasta se atrevería a decir que asustada por este encuentro, no era un desgraciado para ponerla en ese estado solo por una mera venganza que ni siquiera quería llevar a cabo así que respiró profundo y decidió que era mejor dejar las cosas como estaban, tal vez ni siquiera era responsabilidad de ella que Casey y Lindsey reaccionaran como lo hicieron y ya las conocía lo suficiente para saber que eran como un par de guacamayas a las cuales cualquier cosa les causaba risa. - Jhammm.....- soltó Jacques volviéndose a recargar en su asiento- supongo que tú eres la sobrina del doctor Trembley, no es así?!- cuestionó para dejar de lado el tema con el que inicialmente la había traido aqui. - Sss.....sss....si- respondió Priscille en un susurro apenas audible para Jacques. - El doctor dijo que eras muy eficiente y necesitabas trabajo..........espero que así sea, sobre todo porque ahorita estamos pasando un momento crítico que no podemos perder.........por eso necesitaba conocerte, no es algo que haga habitualmente pero no quiero gente que atrase la dinamica que hemos conseguido. - Nnnnno.....yo si.....lo sé.....- exclamó de nuevo con ese timido tono de voz- y lamentó lo que paso anoche.....yo....creame.....no quise.....- comenzó a excusarse pero Jacques levantó la mano para hacerla callar aunque ella no vió ese gesto. - Descuida fue un simple accidente- indicó intrigado por el absurdo proceder de Priscille, ella parecía tan asustada que cualquiera que los viera pensaría que él estaba a punto de golpearla. - De verdad.....lo lamento señor Levesque! - Señor Levesque?!- cuestionó bastante sorprendido, era evidente que ambos eran, sino de la misma edad, si estaban en el rango y era raro que se dirigiera así a él ademas hace mucho tiempo nadie lo llamaba "Señor"- jajajaja......jajajaja.....jajajaja......- soltó Jacques una enorme carcajada- jajaja....jajajaja.......qué edad crees que tengo?!, nadie me ha dicho señor hace siglos......en realidad aqui nadie me dice señor- sentenció levantándose de su asiento para irse a sentar en su escritorio frente a Priscille, provocando que ella diera un par de pasos atrás. Para Jacques esta comportamiento comenzaba a ser refrescante aunque no dejaba de llamarle la atención, ella no parecía tan joven para mostrarse tímida y reservada y aún así parecía temerle. El hombre sonrió intentando ver los gestos de Priscille, sin embargo, no lo logró por lo que llevó su mano hacia la frente de la mujer con la intención de levantarle el rostro lo que provocó un sobresalto en ella, quien instintivamente levantó su mano para protegerse del inminente golpe mientras comenzaba a temblar, Jacques se descontroló por esa innecesaria reacción, si bien su intención inicial era jugar con rato con ella al verla tan ansiosa decidió dar un paso atrás pero jamás en ninguna parte de su plan consideró golpearla. La rigidez en el cuerpo de Priscille fue sorprendente en tanto él fruncía el ceño en un obvio gesto de confusión, Jacques no hizo más que mirarla intentando comprender el por qué de su reacción pero ya que ella parecía esperar lo peor decidió regresar a su lugar, para brindarle la seguridad que tanto parecía necesitar. Pero absurdamente eso no mejoró la situación, si bien él trato de brindarle confianza, Priscille no parecía fiarse y permaneció en guardia esperando esa conocida bofetada. - Por favor, no me digas señor, llámame Jacques......uhum..... aunque creo que no nos hemos presentado formalmente- él volvió a inclinarse hacia su escritorio con una sonrisa mucho más amable con la intención de calmar el miedo en Priscille- así que.....soy Jacques Levesque- sentenció extendiendo su mano hacia Priscille. Sin embargo, ella solo clavó su mirada en la mano del hombre, no sabía en realidad que creer pero tampoco podía ser grosera y menos después de su accidentado primer encuentro así que con algo de cautela se acercó para responder el gesto. - Bree.....Bree Porter- dijo con el mismo tono de voz bajo y apenas audible. - Un gusto, Bree Porter.....te diría que votaras por mí pero creo que sería absurdo- y mientras exclamaba esa frase saludó cordialmente y con delicadeza a Priscille que apenas y sintió la mano del hombre se alejó de inmediato. Pero eso también era consecuencia de su fallido matrimonio en el que saludar a cualquier otro hombre era una de las peores afrentas para Michael así que aprendió a evitarlo o acabarlo lo más rápido posible. De nuevo Jacques sonrió de lado al ver que la timidez de Priscille no era algo fortuito, lo que le resultaba más intrigante todavía pues apenas la noche anterior había hecho un chiste y ahora la mujer frente a él no parecía ser capaz de eso. - Entonces bienvenida.....Bree Porter- exclamó ya con la intención de acabar con la incómoda reunión en la que Priscille parecía sufrir más a cada minuto. Priscille levantó la mirada por primera vez al escuchar el cálido tono de voz que Jacques usó, no parecía molesto o alterado, en cambio su comportamiento la hacía creer que el accidente de la noche anterior aparentemente había sido olvidado. - Gracias- dijo con una tenue y apenas perceptible, aunque algo forzada, sonrisa. - Cuento con tu ayuda para llegar a la alcaldía- y amigablemente le ofreció una sonrisa haciendo que la forzada sonrisa de la mujer se volviera un poco más genuina- perfecto, entonces.....eso sería todo. Priscille volvió a asentir y aunque ya se animaba a verlo un poco más directo no duraba lo suficiente como lo haría una persona cualquiera pero para quien que conociera su historia era un gran avance sin duda. - Con permiso- Priscille se excusó encaminando sus pasos hacia la puerta, sintiéndose un poco más tranquila al saber que por el momento no había sido despedida pero antes de que abandonara completamente la oficina, Jacques hizo un último comentario. - Y por si tenías dudas......mi ropa si olía a lavanda!!!- dijo fuertemente llamando la atención de la mujer en la habitación contigua. Priscille regreso su mirada hacia él e instintivamente lo hizo de manera muy directa, pero estaba totalmente sorprendida por el comentario tanto que no supo que más hacer que irse de inmediato dejando a Jacques con una enorme sonrisa en el rostro mientras veía como esa misteriosa mujer huía hasta perderse de vista. No había planeado que esta reunión terminase asi, sus planes en realidad eran muy diferentes, había pensado jugar un rato con ella y castigarla por las risas de sus compañeras pero cuando la tuve en frente se dió cuenta que algo en la presencia de Priscille lo enternecio y en el fondo debía admitir que lo ocurrido anoche fue algo sumamente bizarro y gracioso, por lo que era mejor recordar ese pequeño chiste que le quito todo lo desagradable a la situación.
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