Priscille respiró tranquila al ver que Jacques no hizo nada por despedirla, en realidad se sentía bastante confundida al ver que el hombre no hizo nada por desquitarse del accidentado encuentro que tuvieron, sino todo lo contrario, se mostró demasiado amable, lo cual no sabía si tomar como una buena señal.
Pero en la oficina de Lindsey ya la esperaba la ansiosa chica junto con Casey quienes no paraban de ver la puerta esperando una señal de Priscille y pudieron respirar tranquilas al ver que llegaba y lo hacía de mejor humor que cuando se fue, lo que desde luego era una buena señal para ellas.
- Qué ocurrió?!- Lindsey no pudo aguantar más las ganas de saber y sin esperar a que Priscille cerrara la puerta la agobio de inmediato.
- Nada, en realidad solo quería conocerme.
- Y nada más?- intervino Casey- no te dijo nada de lo de ayer?
- No, nada- y no era del todo cierto pero si había ocultado el hecho que despues de mojarlo se atrevió a bromear con el aroma que quedaría impregnado en su ropa, no pensaba delatarse ahora.
- De verdad?- Lindsey no parecía totalmente convencida, de sobra sabían que Jacques jamás se había interesado en conocer a algún empleado así que una situación tan poco habitual que debía tener un muy buena razón detrás.
Y tanto Casey como Lindsey lo sabían, ambas se miraron con cierta confusión, pero Priscille no parecía estar ocultando algo más así que tal vez todo era meramente un trámite.
- Si, solo se presentó......eso es bueno o no?!- de pronto la insistencia de sus acompañantes y la forma en que se miraron, la hicieron pensar que tal vez Jacques solo esperaba que se confiara para desquitarse.
- No te preocupes.....si no hizo nada hasta ahora, no lo hara- aclaró Casey,
- Pero exactamente que ocurrió!!!!- pidió Lindsey, quien no se conformaba con lo poco que Priscille les había dicho, ella quería detalles y tantos como fuera posible.
Así que Priscille no tuvo más opción que contar todo aquello que no la pusiera en evidencia, por supuesto que no mencionó su arrebatada reacción y su excesivo nerviosismo, no quería que siguieran viendola con pena o lástima, o que incluso creyeran que era un pobre traumada e inestable, suficiente era con que ella lo creyera.
- Ah- exclamó Lindsey desanimada al escuchar los pormenores de la reunión, si, efectivamente no había nada interesante que escuchar, al menos de eso se encargó Priscille al omitir ciertos detalles vergonzosos para ella.
- Entonces solo te llamó para conocerte- dijo Casey igual de desanimada, pero todo lo dicho por Priscille parecía bastante soso como para cotillear sobre eso más allá de esta conversación- al parecer eso era todo......- aceptó finalmente.
- Y por qué?!- Lindsey parecia un poco molesta por la falta de un chisme sustancioso y esa insatisfacción necesitaba una buena razón para calmarse.
- Tal vez porque soy sobrina del doctor Trembley- indicó Priscille como la única razón que podía mencionar para justificar aquel encuentro.
- Eso es todo?!- de verdad Lindsey no parecía querer conformarse.
- Los Levesque le tienen gran aprecio al doctor Trembley y a su esposa...... obviamente no iban a hacerles un desaire tan grande- refutó Casey sin mucho afán.
Lindsey frunció la boca mientras se dejaba caer contra el respaldo de su asiento, ella ya se había hecho una idea en su cabeza de lo que podría ocurrir en aquella reunión y ahora todo se reducía a una simple cortesía que no daba para dedicarle más tiempo y ante ese gesto Casey y Priscille no pudieron más que reír aunque esta última lo hacía por la calma de haberse librado de no solo del castigo que espero por parte de Jacques sino de las odiosas burlas que creía levantaría en sus compañeros, y a pesar de que no parecían esa clase de personas, Priscille no podía dejar de pensar que todos podrían burlarse de ella al darse cuenta de lo inútil y tonta que Michael le había hecho creer que era.
- Debo preocuparme?!- cuestionó una firme voz femenina a un sonriente Jacques que miraba la pluma con la que jugaba entre sus manos mientras recordaba con alegría la reunión que acababa de tener.
- Qué?!- preguntó un tanto descolocado tratando de encontrar con la mirada el origen de esa voz pues no se había dado cuenta que Gabrielle entró a su oficina e iba acercándose al escritorio.
- Qué si debo preocuparme?!- repitió la mujer dejando las carpetas que llevaba frente a Jacques.
- De qué hablas?!- indago tratando de parecer confundido pero en el fondo sabía a qué se refería su jefa de campaña.
- Jacques, hace cuanto nos conocemos?!- preguntó retóricamente.
- Tú sabes esa respuesta- y en efecto el hombre había estado tan absorto en sus pensamientos que no notó la obvia retórica en la pregunta.
Gabrielle soltó un hondo suspiro, no sabía que razón lo obligó a traer a esa mujer a su oficina pero el estado en que él quedó no le parecía para nada irrelevante.
- Por qué querías conocer a esa mujer?- pero antes de aventurarse más, necesitaba conocer esas razones.
- Es sobrina de Trembley- aceptó Jacques aparentemente indiferente.
- Y solo por eso?!- parecía algo ridículo pero la relación entre ambas familias era algo bien conocido y tal vez todo tenía un verdadero por qué que nada tenía que ver con un encantamiento, ya que hablar o pensar en un enamoramiento le resultaba demasiado repentino.
- Si, el doctor me lo pidió, tú lo sabes y no tuve oportunidad de conocerla así que creí que era prudente ahora......como verás solo fue por mera cortesía, después de todo, ella no es como cualquier empleado- sentenció, desgraciadamente esa sonrisa cargada de anhelo que lo hacía parecer un tanto estúpido volvió a hacer acto de presencia lo por supuesto le dejó en claro a Gabrielle que la situación podría volverse innecesariamente peligrosa
- Sé que eres un hombre maduro que tiene ciertas necesidades y deseos y nada me encantaría más que pudieras hacerlos realidad pero ten cuidado, estamos en campaña y cualquier escándalo puede ser contraproducente.
- Escándalo?!.......no sé que escándalo podríamos tener o por qué!!!- exclamó como si Gabrielle estuviera alucinando.
- Habló de la sonrisa de adolescente y la mirada de borrego a medio morir que tienes desde que esa mujer se fue de la oficina- dijo muy directa, era lo que debía hacer.
- Te parece?!- cuestionó Jacques fingiendo seriedad y tratando de eludir el tema tomando una carpeta de su escritorio.
- Esos son los gastos del mes pasado y ya los revisaste.....incluso los corregiste, así que no trates de desviar el tema, solo quiero saber si tengo que empezar a preocuparme de un nuevo problema, eso es todo- refutó Gabrielle con más severidad.
Jacques frunció la boca al darse cuenta del absurdo intento de eludir el tema y no tuvo más alternativa que dejar la carpeta de nuevo en su lugar pero no quería iniciar una absurda conversación sobre algo que era solo un encanto momentáneo por el comportamiento de aquella mujer que parecía actuar de formas tan ilógicamente diametrales que resultaba atrayente, aunque no era algo de que preocuparse.
- Jacques, no finjas que no sabes de que hablo, por favor......al menos concédeme esa cortesía.
- No finjo...... simplemente no sé de que hablas....tuve una reunión con la sobrina del antigüo médico de la familia pero tú pareces tan consternada como si hubiera tenido sexo con ella- increpo Jacques con un tono de voz que fluctuaba entre lo serio y lo burlón, lo cual no hacía sentir tranquila a su acompañante.
Gabrielle suspiró profundo, a pesar de que quería confiar en él, llevaba años trabajando con Jacques y sabía de sobra lo romántico que era y si, le habría encantado que llegara a la candidatura con alguien a su lado, después de todo habría hecho su trabajo más fácil pues los múltiples rumores sobre su sexualidad y gustos se agasajaron en la imaginación de sus enemigos, desgraciadamente, no había sido posible y ya estaban por entrar en la recta final de las campañas, y cualquiera rumor mal intencionado podría actuar en su contra, por lo que se veía en la necesidad de advertirle sobre los posibles peligros que enfrentarían por una abrupta relación con alguien cuya historia desconocían y que bien podría ocultar algo turbio, sin importar que fuera sobrina del doctor Trembley, ante los ojos de Gabrielle eso no la excentaba de ser una mala persona.
- Sé perfectamente que eres un hombre que no puede evitar sentirse atraído hacia causas lamentables y esa mujer tiene una mirada y un aspecto melancólico, sé que te encanta cuidar de los desvalidos y vaya que ella parece muy desvalida pero ojo......no es momento de empezar con chismes sobre tu vida privada..... a la gente le gustan las historias románticas, pero si ella resulta ser algo que no es, podríamos perder lo mucho que hemos ganado.
Jacques miró fijamente a Gabrielle al notar la seriedad con la que estaba hablando y eso solo ocurría cuando el tema realmente la preocupaba.
- Creí que era lo que querías!!!- exclamó confundido pues al ver la reacción de su acompañante se empezó a cuestionar si la reunión con Priscille realmente no había sido nada de que preocuparse, como estaba creyendo.
- No quería que pensaran que tenías extraños gustos!!
- No tengo extraños gustos.......solo porque me gusta dormir con muñecas y vestir a mis parejas como muñecas antiguas......no quiere decir que tenga extraños gustos- bromeó Jacques tratando de quitarle importancia al asunto, aunque ese gesto era más para consigo que para Gabrielle.
La mujer no confió del todo en ese argumento, así que lo miró fijamente pero con un contundente mensaje de amenaza, Jacques podía fingir muy bien, como buen político que era, pero si alguien lo conocía lo suficiente era ella.
- Uhum...... Jacques, sé que desde que se canceló tu compromiso con Anaïs te ha sido difícil volver a entablar una relación sentimental, créeme, sé lo difícil que fue terminar como lo hicieron y tambien sé que te gustaría volver a intentarlo........y por qué no?, tienes 38 años y todo un mundo por delante que compartir y una familia que crear, no te juzgo por eso y muchas veces te he pedido que salgas y lo intentes, en realidad este trabajo hubiera sido más fácil con una pareja a tu lado, sé que haz tenido que lidiar con los horribles rumores que han surgido, algunos no tan buenos y si bastante......repudiables, pero justo ahora es el momento menos indicado y menos con una perfecta desconocida.........- indicó Gabrielle señalando hacia la puerta por donde Priscille acababa de salir.
- Lo sé- repuso Jaques con más seriedad al ver la importancia que esto tenía para su amiga y jefa de campaña- y te aseguro que no tienes nada de que preocuparte, me pediste esto muchas veces y no quise hacerte caso, crees que lo haré ahora tan cerca de las elecciones?!.......solo fue un gesto de alegría sin importancia, ella me pareció bastante......- sin embargo, por un breve instante el hombre dudó en el adjetivo que calificaría a Priscille, para ser honesto él no pensó en si era una mujer hermosa o no, solo le pareció particularmente interesante y probablemente ese era el adjetivo que debía usar si quería que Gabrielle dejará el tema por la paz pues no deseaba escuchar otro sermón sobre el deber que seguramente le daría la mujer si mencionaba que hubo algún otro tipo de interés, además no lo había, de eso estaba casi seguro- bastante.....interesante- concluyo con una fingida sonrisa digna de candidato político mientras buscaba algo más en que enfocar su atención.
Desgraciadamente pare él, Gabrielle sabía que ese gesto era algo bien aprendido, al fin de cuentas, estuvo a su lado cuando trabajó con el psicólogo encargado de su lenguaje corporal, ya no había ningún otro argumento que dar, además tal vez era mejor dejar el tema por la paz y no meterle ideas en la cabeza a su romántico amigo que, quizás, solo alentarían su complejo de principe azul rescatando a la damisela en peligro, sin embargo, eso no significaba que olvidaría el asunto, al menos mantendría cierta vigilancia sobre Priscille y trataría de averiguar su historia, solo en caso de que se volviera un personaje principal, como estaba temiendo lo seria.
- Así lo espero.....ahora no es el momento, no queremos que la prensa y las personas se distraigan con chismes rosas en lugar de centrarse en tu plataforma política, eso no es lo que quieres o si?- apuntó la mujer ante lo que él asintió pues si algo detestaba era saberse envuelto en controversias que distraian a los votantes de los temas que consideraba verdaderamente relevantes- además nuestros contrincantes se darian un festín si algo saliese mal.
Jacques asintió con aparente seguridad, no era tan ingenuo para no darse cuenta del negocio tan volátil y peligroso en el que estaba, desafortunadamente para él había algo en su interior que Priscille logró encantar, no sabía si era esa misteriosa y melancolica mirada o su tan abrupto cambio de actitud e incluso su miedo a ser golpeada que lo cautivaron o intrigaron pero en solo dos encuentros ella lo logró, aunque esperaba que dicha curiosidad solo durase un par de días, para quizás después quedar en una simple anécdota divertida y algo memorable.
Así el resto del día todo pareció seguir su cause normal, Jacques se dedicó a preparar su siguiente debate y a estudiar las estrategias para poder contar con el apoyo de un par de sindicatos bastante importantes que aún no decidian a quién respaldar, eso sin mencionar el necesario apoyo de Inès Gauthier, la viuda de un ex primer ministro que era muy respetada y querida no solo en Westmount de dónde era originaria, sino en varias localidades a lo largo del territorio canadiense, por lo que el recuerdo de Priscille practicamente desapareció de su memoria, aunque no de la de Gabrielle, ella estaba decidida a no perder de vista a la nueva empleada a la espera de tener que interceder.
Por su parte, Priscille no dejó de pensar en la extraña actitud del hombre, aún le parecía increible que él no hubiera intentado desquitarse de algún modo y de cierta manera tambien empezó a reprocharse su extraño comportamiento en la reunión que mantuvieron, no podía negar que se sentía algo deprimida y bastante culpable por actuar de esa manera, le era imposible dejar de pensar como, a pesar de su edad, parecía una adolescente tímida e introvertida.
Fue tanta la constante recriminación que esos pensamientos causaron que tuvo que encerrarse en el baño en dos ocasiones porque el llanto, producto de los reproches, la agobió demasiado, se negaba a creer que Michael la llevó a este punto de pensar que cualquier gesto podría ser un ataque, pero habían sido 8 largos años de constantes humillaciones y maltratos que finalmente la volvieron un ser gris y patético.
Sin embargo, era imposible que aquellas crueles palabras, pronunciadas tan constantemente, de su esposo llamándola "tonta", "inútil", "retrasada", "patética", "loca" o aquellos momentos en los que simplemente menospreciaba su esfuerzo no la hicieran cuestionarse si era capaz de reaccionar de otra manera pues quizás tenían razón y las personas a su alrededor no tardarían en darse cuenta de que era solo un fraude.
Así que su comportamiento volvió a ser deprimente y ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor, tanto que incluso fingió haber dejado su comida en la casa y prefirió comer allá en total soledad antes de hacerlo con Lindsey y Casey para eludir las inevitables preguntas que harían sobre su evidente estado, por lo que también salió tan rápido como pudo en cuanto el reloj indicó que el día laboral había terminado.
Priscille deseaba más que otra cosa poder estar a solas lejos de las miradas de confusión y curiosidad que irremediablemente levantaba, habían pasado casi tres semanas desde su huida y absurdamente ella creyó que tan pronto saliera de Portland y con la suficiente distancia de su esposo todos sus problemas desaparecerían y que volvería a ser aquella joven alegre y animada que alguna vez fue, pero para su desgracia la reunión con Jacques le demostró que el fantasma de su esposo la seguía persiguiendo.
Así que no tuvo ánimo de nada más que de encerrarse en su recámara, esperando que la soledad le diera una mejor visión del momento en que su vida se había jodido tanto que le era difícil confiar en alguien pero no dejaba de dar vueltas por el lugar, los nervios, la ansiedad y los reproches no le daban esa anhelada paz, por lo que sin más remedio salió hacia el balcón casi a media noche con la esperanza de que el aíre fresco la hiciera sentir un poco aliviada.
Y en cuanto la noche se presentó como un escenario frente a ella, no pudo quedar más maravillada, ese hermoso cielo tan estrellado y limpio que encontró, parecía ser un perfecto cuadro y se perdió admirándolo, hasta que sintió una extraña sensación como de estar siendo observada, Priscille bajó su vista con algo de temor mientras sus latidos comenzaban a acelerarse, de nuevo el miedo la invadió y por un instante creyó que Michael la había encontrado, afortunadamente, en cuanto su vista recorrió el sitio con cautela esperando toparse con ese aterrador rostro tan bien conocido descubrió que era Jacques quien la observaba desde la casa principal.
El hombre tampoco había podido conciliar el sueño, él no sabía por qué, a diferencia de Priscille, pero agotado de mirar al inerte techo de su habitación salió esperando encontrar un poco de calma, topándose con una mujer que admiraba alegremente la inmensidad de la noche, contagiándolo irremediablemente de ese sentimiento.
Priscille se quedó un poco confundida sobre como debía reaccionar a esto, no podía salir corriendo pues quizás el hombre lo tomaría como una falta de respeto y aún pensaba que su situación era lo suficientemente tambaleante para que su inminente despido ocurriera en cualquier instante si Jacques se sentía despreciado además estaba el hecho de que no quería seguir siendo el extraño animalito tonto y herido a quien todos miraban con lástima, con la que sentía por si misma bastaba, así que sin saber que más hacer, agachó la cabeza levemente a modo de saludo, Jacques en cambio sonrió por esa actitud y levantó la mano con un saludo bastante politico pero probablemente era la costumbre.
Y por un instante ambos se quedaron sin saber que más hacer, Priscille comenzó a mirar hacia todos lados mientras él la veía discretamente de vez en cuando hasta que se reprochó estarse comportando como un niño asustado y tomó su taza de té para brindar a la distancia con su vecina, sin embargo, ella no supo como responder a ese gesto, no tenía una taza ni siquiera un vaso con agua a la mano por lo que rapidamente regresó al interior de su habitación dejando a Jacques completamente desencajado.
El gesto del hombre era un total resultado de confusión y sorpresa pero aún así se quedó ahí tomando su té, pensando en lo peculiar que era esa mujer hasta que de un momento a otro, ella regresó con una taza de chocolate caliente, Jacques no pudo negar su asombró y su alegre sonrisa le dejaron en claro, que en efecto, era una mujer sumamente peculiar, sobre todo cuando Priscille levantó su taza para responder al gesto que hace unos minutos su vecino había expresado.
Ella no supo por qué lo hizo pero un impulso la obligó a corresponder, Jacques estaba siendo muy amable aún a pesar de lo que ocurrió la noche anterior además era una buena oportunidad para que dejarán de verla como un bicho raro que parecía asustado de todo y a pesar de que era verdad, no le satisfacía recibir solo lástima y condescendencia.
Jacques sonrió y agachó la cabeza ligeramente mientras ambos se tomaban sus respectivas bebidas, era un poco absurdo ver tal escena pero lo que necesitaban era esa silenciosa compañia mientras disfrutaban un pequeño momento a la distancia compartiendo alguna que otra mirada y sonrisa en señal de atención, hasta que el hombre señaló su taza para cuestionarle a Priscille que estaba bebiendo.
Ella miró su bebida y levantó la mirada de nuevo hacia Jacques, no pensaba gritar pero debía responder de algún modo así que decidió gesticular pausadamente esperando que su acompañante entendiera el gesto.
- Cho-co-la-te- inquirió en silencio y solo con excesivas muecas cada que una silaba era pronunciada.
Jacques asintió mientras hacía un "Oh" así que ahora él respondió.
- Té- hizo las mismas muecas que ella aunque un poco más exageradas lo que causó una genuina sonrisa en Priscille, la primera quizás desde que llegó a Westmount o quizás la primera en más de ocho años.
En realidad no importaba, porque ella se sintió tranquila y cómoda, probablemente era por la seguridad de la distancia pero por unos instantes pudo librarse de esa tristeza y temor que tanto la habían acompañado, era extraño pero justo en ese instante la invadió una abrumante calma que la hacía sentir libre de ser ella misma sin miedo a las consecuencias.
Jacques, en cambio, apretó los labios en una burlesca sonrisa al ver la reacción que provocó en su compañera, no era su intención pero exageró un poco más de lo necesario con la intención de ser entendido, sin embargo, debía admitir que esa sonrisa le agradó y por un momento se perdió observándola.
Priscille respondió a esa mirada con un rápido asentimiento pero la sonrisa seguía ahí en su rostro, aquel hombre que la tenía atemorizada en la mañana había desaparecido inesperadamente, Jacques no parecía malo y con intenciones de desquitarse, tal vez si había sido un simple accidente que magnifico en su mente debido a su historia y para él no tuvo el mayor significado, al menos no se quedaría sin trabajo tan pronto, pensó.
Ambos volvieron a simplemente compartir su bebida, aunque de vez en cuando se miraban escasamente y se limitaban a expresar una tenue sonrisa, desgraciadamente, Priscille empezó a sentir el inclemente frío, propio de Canadá, cuando con algo de pena terminó esta reunión.
Ella se limitó a sobarse los brazos para hacerle saber a su vecino que ya era demasiado para ella y Jacques lo entendió perfectamente, el hombre sabía que no estaba acostumbrada al clima canadiense y con una tenue sonrisa de lado asintió y elevó su taza una última vez.
Priscille sonrió agradeciendo y sin más se dió media vuelta para regresar a su habitación pero sin percatarse que su semblante se había relajado, el ceño fruncido tan constante, que incluso comenzó a dejar su rastro en la frente, se relajó; esa mueca que hacía contrayendo los labios se transformó en una sutil sonrisa y esa extraña opresión en el pecho que la hacía sentir constantemente ansiosa casi desapareció.
Por primera vez respiró tranquila y con un poco de alivió, pues a pesar del extraño y arrebatado primer encuentro que tuvieron la noche anterior, Jacques no parecía ser un hombre cruel, al contrario, su mirada desbordaba cierta calidez que hace mucho no veía y que de cierta manera le daba la tranquilidad de sentirse en un lugar seguro, alejado del control que su esposo ejercía sobre ella.
Y por absurdo que pareciera, también fue la primera vez que Priscille no pensó en Michael, lo qué estaría haciendo o lo furioso que probablemente estaba por su desaparición, por primera vez desde que emprendió esta travesía no tuvo el impulso de comunicarse con Elizabeth o la señora Eloise para saber que tan complicada era la situación en Portland por si acaso debía regresar y evitar que todo se agravará, no, esta noche se sentía tan en calma que un inclemente sueño comenzó a agobiarla.
Y fue hasta ese momento que se dió cuenta de la tranquilidad que estaba experimentando, ese sueño que sintió no lo había sentido en muchos años pues incluso cuando su esposo se iba de viaje para ella era imposible dormír así que tal vez esta sería una noche tranquila y lo fue, en cuanto ella se acostó cayó en un profundo y tranquilo sueño, no hubo temor, o incertidumbre, no se aferró a su cobija, no se acostó en una orilla o se despertó asustada por algún leve sonido, ni siquiera se protegió acostándose en posición fetal, Priscille durmió plácidamente con la firme convicción de que estaba verdaderamente a salvo por primera vez en mucho tiempo.