Capítulo 39 Motivación Con la mirada fría y el rostro serio Salí de la oficina de Raúl, no tenía en verdad nada más que decir, simplemente rechazar tales propuestas que, aunque tentadora, honestamente iban en contra de mis deseos, pues en casi un mes o algo más siquiera me he molestado en pensar que haría en mi jubilación, que haría con tanto ocio si como lo decía hace mucho tiempo como señal divina… “El verdadero problema es que no vamos a ningún lado realmente”, entonces, ¿Por qué acelerar lo inevitable?, es mejor quedarse en el lugar seguro y ya veremos que nos dirá el tiempo. Camine por el pasillo y no había una sola alma en esas oficinas, baje por la escalera, pero a medio camino me quede recostado sobre la baranda, sentí una leve sombra en mis ojos y mi pecho se aceleró por un ins

