Jo Sum rescata a Daniela —¡Gracias a Dios, Daniela que estás bien! —expresó su amiga Lyn mientras le acariciaba la cabellera y el rostro. Su hermano Jo Sum no perdió oportunidad para abrazarla. Se aferró a ella de tal forma que los ojos negros de Carlos Alberto destellaron en medio de la noche opacando las docenas de luces que rodearon el lugar. Le sonrió al tomarla de las mejillas y empinados sus labios la besó. Fue un toque de labios superficiales que la hizo sonrosarse por completo. Mordió a sí misma sus labios y apenas elevaba la mirada hasta donde se encontraba un compungido Carlos Alberto. Ella trató de corresponder a la alegría de Jo Sum, pero una sensación de ingratitud y desgracia embarcaba su corazón. Jo Sum volvió a abrazarla y esta vez la elevó en los aires y la hizo girar un

